Catalunya cerró mayo con una cifra récord de afiliados a la Seguridad Social —más de 3,8 millones— y una tasa de paro en descenso. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 1.874 salidas por Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), un 53 % más que en el mismo periodo de 2025 y el dato más alto desde la pandemia. Las empresas recortan plantilla, pero no por falta de actividad: lo hacen para adaptarse a la inteligencia artificial.
Un mercado laboral de récord… y de despidos colectivos
El Observatori del Treball i Model Productiu registró 1.874 salidas por ERE entre enero y marzo, lo que supone un incremento del 53 % respecto al primer trimestre de 2025 y la cifra más elevada desde los meses del confinamiento. La paradoja es que Catalunya atraviesa uno de sus mejores momentos de empleo: en mayo había más de 3,8 millones de afiliados según los datos del propio IDESCAT.
La inteligencia artificial y la automatización, detrás de los ajustes
Las empresas consultadas coinciden en que los recortes actuales ya no responden a pérdidas económicas o riesgo de cierre, sino a procesos de reorganización interna para adoptar inteligencia artificial y automatización. “Las empresas ya no se reorganizan para evitar la quiebra, sino para adaptar la estructura al futuro”, explican desde la firma especializada en gestión laboral PayFit. La nota destaca que las causas organizativas, técnicas y de producción pesan hoy más que las puramente económicas.
Desde Lukkap, consultora de transformación organizativa, añaden que el cambio más profundo está en el contenido del trabajo: las tareas rutinarias pierden peso mientras ganan importancia los perfiles analíticos, digitales y vinculados a la gestión del cambio. Automatizar una tarea no supone automáticamente amortizar un puesto, pero sí obliga a la empresa a replantear qué profesionales necesitará en los próximos años.
Los costes invisibles del ERE: clima, productividad y fuga de talento
Más allá de las indemnizaciones y los gastos legales, los expertos subrayan que un expediente de regulación de empleo tiene consecuencias internas difíciles de cuantificar: pérdida de conocimiento acumulado, interrupción de proyectos y, sobre todo, un deterioro del clima laboral que afecta a quienes permanecen en la compañía.
La misma consultora Lukkap maneja cifras elocuentes: en procesos de reestructuración la intención de cambiar de empresa puede saltar del 13 % al 49 % entre los empleados que conservan su puesto. Tras un ERE, la incertidumbre eleva la rotación y hace caer la productividad, justo cuando la organización necesita estabilidad para culminar la reorganización.
El crecimiento del empleo ya no es incompatible con los despidos colectivos. Lo que está cambiando es la razón por la que las empresas prescinden de sus trabajadores.
La comunicación fallida, el error que muchas empresas siguen cometiendo
“Cuando la compañía no ocupa ese espacio con claridad, lo ocupan los rumores y la desconfianza”, advierten los especialistas. Una comunicación limitada al plano jurídico y que llega tarde a la plantilla es uno de los fallos más frecuentes. Los departamentos de Recursos Humanos empiezan a apoyarse en datos e inteligencia artificial para detectar señales de desgaste, absentismo o predisposición a abandonar la empresa.
La respuesta institucional, pendiente de un plan
Mientras el mercado laboral bate récords de afiliación, la Generalitat no tiene aún una estrategia definida para acompañar a las empresas y trabajadores en esta transición. Fuentes del Departament de Treball consultadas por Moncloa.com reconocen que los fondos de formación vinculados a la inteligencia artificial “no llegan a la escala que exigiría la velocidad del cambio”. La oferta de reskilling depende en gran medida de los planes del Gobierno central y de las convocatorias del SEPE, que hasta ahora no han incorporado con claridad las necesidades ligadas a la IA.
La paradoja es que Catalunya, con el peso de su sector servicios y su esfuerzo exportador, está en la primera línea de esta transformación. Mientras el empleo crece —impulsado, entre otros factores, por la llegada de población migrante—, las empresas catalanas están rediseñando sus plantillas para sobrevivir en un entorno automatizado. El riesgo es que una parte de los trabajadores se quede sin el reciclaje necesario justo en el momento en que los puestos manuales o administrativos empiezan a ser sustituidos por sistemas de IA.
El ajuste con empleo récord es la nueva normalidad. Y no ha hecho más que empezar.
