Los bomberos estabilizan el incendio de miles de palés en Lleida que obligó a confinar una urbanización

El fuego, que comenzó el lunes en la cooperativa La Pràctica, ha calcinado dos naves al completo y ha obligado a desalojar decenas de viviendas en Vila Montcada. La ausencia de heridos y la rápida actuación de las dotaciones frenan una catástrofe mayor.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Residentes de la urbanización Vila Montcada-Ciutat Jardí de Lleida y empleados de la cooperativa La Pràctica.
  • ¿Cuándo ocurre? El fuego comenzó el lunes 8 de junio a las 10 h y fue estabilizado en la madrugada del martes 9, tras 20 horas de trabajo de los Bombers.
  • ¿Qué cambia hoy? El confinamiento se ha levantado y la mayoría de los vecinos han regresado a sus casas. Las dotaciones refrescan aún los rescoldos para evitar reigniciones.

Las llamas que desde la mañana del lunes 8 de junio devoraban la cooperativa hortofrutícola La Pràctica, a las afueras de Lleida, quedaron estabilizadas pasada la medianoche tras la intervención de una treintena de dotaciones de los Bombers de la Generalitat. El fuego, alimentado por miles de palés de madera apilados al aire libre, generó una columna de humo visible desde toda la ciudad y obligó a confinar la urbanización colindante, Vila Montcada-Ciutat Jardí, además de desalojar varias viviendas cercanas.

Las primeras llamaradas se detectaron alrededor de las diez de la mañana. En la primera hora, el teléfono de emergencias 112 recibió 243 llamadas de vecinos alarmados por la magnitud del siniestro. Los bombers activaron de inmediato la prealerta del plan PROCICAT y desplegaron 20 dotaciones, cifra que se amplió hasta casi 30 durante la noche debido al riesgo de explosión de un depósito de amoníaco situado dentro de la nave.

De la alarma a la estabilización: 20 horas de tensión

El punto crítico se alcanzó al anochecer, cuando la proximidad de las llamas al tanque de amoníaco llevó a Protecció Civil a ordenar el desalojo preventivo de las calles más expuestas y el confinamiento total del barrio de chalets. Los vecinos, perplejos, fueron reubicados temporalmente y solo pudieron regresar a sus hogares a partir de las seis de la mañana de este martes, una vez los técnicos confirmaron que la estructura del depósito no había sufrido daños.

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Pese al despliegue, las labores fueron complejas. Las pilas de palés, compactadas por el peso y el viento, mantuvieron brasas activas durante horas. “Hemos tenido que trabajar con maquinaria pesada para separar el material y refrescarlo por capas”, explicaron fuentes de los Bombers a través del perfil oficial en redes sociales. La estabilización llegó hacia las dos y media de la madrugada, pero con el fuego aún latente.

Veinte horas de trabajo continuado y un confinamiento que alteró la vida de todo un barrio: la rápida respuesta evitó daños personales, pero deja al descubierto la fragilidad de las instalaciones en entornos periurbanos.

Balance final: dos naves arrasadas y sin víctimas

Las evaluaciones preliminares indican que dos de los almacenes de La Pràctica han quedado completamente calcinados. Una tercera nave resultó afectada por el humo pero sin daños estructurales. No hubo personas heridas, un dato que tanto el consistorio como los servicios de emergencia destacaron como lo más importante.

La empresa, dedicada al manipulado y distribución de fruta, acumulaba en el exterior los palés de madera como parte de su logística habitual. Precisamente esa acumulación, combinada con altas temperaturas y la secuencia de jornadas secas que arrastra la comarca del Segrià, está siendo analizada como posible factor de propagación rápida.

Incendios en el extrarradio: un desafío recurrente para Lleida

Observamos con preocupación que este tipo de sucesos no son aislados en la provincia. En los últimos años, varios incendios en polígonos industriales o cooperativas agrícolas han puesto a prueba los recursos de los Bombers en el sur de Catalunya. La concentración de actividad hortofrutícola genera espacios de almacenaje con alta carga de fuego, y la cercanía a zonas residenciales, como en este caso, eleva el riesgo para la población.

La coordinación entre Bombers, Protecció Civil y los Mossos d’Esquadra funcionó de manera eficiente, según coinciden todas las fuentes consultadas. Sin embargo, desde esta redacción entendemos que el suceso reabre el debate sobre los planes de autoprotección de las empresas y la necesidad de inspecciones periódicas en instalaciones que manejan materiales inflamables o sustancias peligrosas. El coste económico para La Pràctica y el trastorno para los vecinos son ya una realidad; la lección preventiva, aún pendiente.