Los rebeldes hutíes de Yemen se han sumado de lleno al conflicto entre Irán e Israel. Ayer, lunes 8 de junio, anunciaron una prohibición completa del tránsito de buques israelíes por el mar Rojo y reivindicaron un ataque con misiles contra territorio israelí. La maniobra coincide con el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, generando una amenaza simultánea sobre dos de los puntos de estrangulamiento marítimo más críticos del planeta.
El doble cerco a los pasos clave del comercio petrolero
El estrecho de Bab el-Mandeb (el paso de solo 26 kilómetros que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico) canaliza cerca del 12 % del comercio marítimo global. Durante la anterior campaña de acoso hutí, entre 2023 y 2025, el petróleo que cruzaba este punto se desplomó de 8,8 a 4 millones de barriles diarios, encareciendo los fletes y obligando a muchos armadores a rodear África.
El estrecho de Ormuz (la puerta del golfo Pérsico y las mayores reservas de hidrocarburos del mundo) transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas que se mueve por mar. Ahora mismo las dos arterias están bajo amenaza simultánea, algo que no ocurría desde hace décadas. Puedes consultar más detalles sobre este paso en la entrada de la Wikipedia.
Del alto el fuego en Gaza a la ofensiva con misiles y la prohibición total
Los hutíes, formalmente conocidos como Ansar Allah, hostigaron el tráfico mercante en el mar Rojo durante la guerra entre Israel y Hamás, lanzando casi 200 ataques que afectaron a bienes por valor de un billón de dólares anuales. Pausaron las hostilidades tras el alto el fuego en Gaza en octubre de 2025, pero advirtieron de que las reanudarían si el conflicto con Irán escalaba.
Se habían sumado nominalmente a la guerra en marzo de 2026, aunque desde la precaria tregua del 8 de abril no habían vuelto a disparar misiles contra Israel. Eso cambió ayer: lanzaron una andanada de misiles contra “objetivos israelíes sensibles” y afirmaron haber alcanzado los blancos con precisión. El ejército israelí confirmó haber detectado un misil procedente de Yemen y activó los sistemas de defensa aérea para interceptarlo.
Además, los rebeldes declararon una “prohibición completa y absoluta de la navegación marítima israelí en el mar Rojo”, considerando cualquier movimiento enemigo como objetivo militar legítimo desde el momento del anuncio. La ofensiva devuelve la inseguridad a una ruta por la que transita un 12 % del comercio mundial.
Con el bloqueo de Ormuz y la nueva amenaza hutí, aproximadamente un tercio del tráfico marítimo mundial de petróleo y gas están en juego, disparando los precios del crudo en los mercados internacionales.
El impacto para Europa y para España
Europa depende del crudo y del gas natural licuado que llegan por mar desde Oriente Medio y Asia. El recorrido alternativo por el sur de África añade unos 14 días de navegación y costes desorbitados a cada trayecto, lo que encarece cada barril y cada metro cúbico que llega a los puertos europeos. La tensión se ha traducido ya en un repunte del Brent y del West Texas Intermediate, según los registros de los mercados de futuros.
Para España, el fenómeno es un acelerador de la inflación energética. Aunque el sistema gasista español tiene una cartera de suministro diversificada, los precios del gas y del diésel se mueven al ritmo de los índices globales. Cualquier disrupción en Ormuz o Bab el-Mandeb golpea la factura de los hogares y los costes de la industria en cuestión de días. Las autoridades energéticas de la UE siguen la situación con alerta máxima.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Los hutíes anunciaron ayer una prohibición total al transporte israelí en el mar Rojo y atacaron Israel con misiles, al tiempo que Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? Los rebeldes yemeníes respaldados por Irán, Israel y Teherán, además de otros miembros del Eje de la Resistencia como Hezbolá o Hamás.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Los dos cuellos de botella clave del comercio energético mundial permanecen bajo riesgo simultáneo, lo que ha disparado los precios del petróleo y mantiene en vilo el suministro de Europa y España.
