Tesco traslada 40.000 servidores fuera de VMware por el abuso de precios de Broadcom

El gigante británico de supermercados ha denunciado a Broadcom por intentar imponerle licencias duplicadas y precios un 175% más altos tras la adquisición de VMware. El caso sienta precedente para grandes empresas españolas que dependen de esta tecnología de virtualización.

Tesco ha decidido cortar por lo sano. La mayor cadena de supermercados del Reino Unido está migrando 40.000 cargas de trabajo de servidores fuera de VMware, un movimiento que refleja la tensión creciente en el mercado de virtualización tras la compra de VMware por Broadcom en 2023. La empresa ha llevado su queja a los tribunales británicos, alegando una conducta abusiva por parte del fabricante de chips que, según la documentación judicial, intentó forzar la compra de licencias duplicadas y disparó los precios hasta un 175% en algunos casos.

Claves de la operación

  • Una batalla legal que escaló en los tribunales británicos. Tesco demandó a Broadcom por incumplimiento de contrato tras negarse a respetar las licencias perpetuas adquiridas en 2021 y el derecho a extender el soporte hasta 2030. Broadcom condicionó cualquier nuevo soporte a la compra de suscripciones redundantes.
  • La factura de la virtualización se dispara un 175%. El incremento de precios ha sido el detonante de una crisis que empuja a grandes corporaciones a buscar alternativas como Proxmox, Nutanix o la nube pública. Tesco es el primer gigante minorista que hace pública la ruptura.
  • Un precedente que enciende las alarmas en España. Grandes bancos, telecos y administraciones españolas operan miles de servidores con VMware. La experiencia de Tesco acelera los proyectos de migración en el IBEX 35 y pone contra las cuerdas el modelo de licencias de Broadcom.

La guerra de precios que heredó Broadcom

La adquisición de VMware por Broadcom en noviembre de 2023 se convirtió rápidamente en un terremoto para los clientes empresariales. Broadcom no ocultó su estrategia: concentrarse en los 600 clientes más rentables, simplificar el porfolio y subir los precios de forma agresiva. La denuncia de Tesco detalla que, en enero de 2021, la cadena compró licencias perpetuas de VMware vSphere Foundation, Cloud Foundation y una suscripción a Tanzu, con soporte garantizado hasta 2026 y opción a cuatro años adicionales. Broadcom ignoró ese contrato y exigió a Tesco pagar de nuevo por software que ya tenía, esta vez bajo suscripciones duplicadas, según consta en la demanda.

La cifra del 175% no es una exageración de los abogados de Tesco. Varios analistas del sector han documentado incrementos similares en renovaciones golpeadas por el nuevo modus operandi de Broadcom. La táctica es conocida: atar al cliente a un ecosistema cerrado y cobrar por cada capa de software como si fuera independiente. Broadcom se encuentra en plena reestructuración de la relación con los clientes de VMware, priorizando los ingresos recurrentes y forzando la transición al modelo de suscripción, una estrategia que dispara la factura anual pero erosiona la confianza a largo plazo.

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El impacto silencioso en los centros de datos españoles

En España, VMware sigue siendo la base de virtualización para la gran mayoría de las empresas del IBEX 35 y las administraciones públicas. Entidades como Telefónica, Banco Santander, BBVA o Aena gestionan decenas de miles de servidores sobre esta plataforma. Todas ellas se enfrentan ahora al mismo dilema que ha llevado a Tesco a los tribunales: pagar la tarifa que imponga Broadcom o emprender una migración compleja y costosa. El precedente británico no ha pasado desapercibido: los departamentos de tecnología están acelerando los pilotos con alternativas como Proxmox y Nutanix, mientras los equipos legales revisan los contratos con lupa.

El caso Tesco pone de relieve un cambio de paradigma. Hasta ahora, las grandes cuentas asumían que Broadcom ajustaría precios de forma gradual. La decisión unilateral de reescribir las reglas de las licencias perpetuas ha dinamitado esa confianza. Fuentes del sector consultadas por esta redacción apuntan que varias empresas españolas están evaluando llevar sus cargas a la nube pública —principalmente AWS y Azure— o a soluciones de código abierto empresarial, una ruta que podría liberar a medio plazo millones de euros en costes de licencias.

Broadcom está apostando a que migrar 40.000 servidores duele más que pagar la nueva factura. Tesco ha decidido que no.

La lección para el CIO europeo: atar contratos a largo plazo

El caso Tesco deja una lectura incómoda para cualquier director de tecnología. La consolidación del mercado de virtualización en manos de Broadcom ha eliminado la competencia de facto y ha convertido las renovaciones en un campo minado. Sin embargo, la reacción de Tesco indica que la fuga es posible si la organización está dispuesta a asumir el coste de transición. En España, Telefónica ya ha explorado plataformas alternativas para sus servicios gestionados, y Indra ha apostado por contenedores y kubernetes para nuevos desarrollos, reduciendo la dependencia de hipervisores tradicionales.

Para el tejido empresarial español, la advertencia es clara: los contratos de software deben blindarse con cláusulas de renovación explícitas y límites a las subidas de precio, un aprendizaje que muchas empresas incorporaron tras el caso Oracle. La Comisión Europea, además, mantiene abierta la investigación sobre el poder de mercado de Broadcom en el sector de semiconductores y podría entrar a valorar el impacto de la integración con VMware. Esta redacción considera que, a corto plazo, la presión no vendrá solo de los reguladores: la decisión de Tesco es el primer aviso serio de que los grandes clientes están dispuestos a romper la baraja.