EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha criticado con dureza a Israel desde la cumbre del G7 en Francia por los bombardeos en Líbano, advirtiendo que el acuerdo de paz con Irán podría descarrilarse si no cesan las hostilidades.
- ¿Quién está detrás? El presidente estadounidense, que ya ha firmado digitalmente el memorando de entendimiento con Teherán, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, enfrentado a la presión de Washington.
- ¿Qué impacto tiene? El riesgo de ruptura del alto el fuego amenaza con desestabilizar el mercado del petróleo justo cuando España depende de un crudo estable para contener la inflación y garantizar el suministro energético.
Donald Trump lanza su aviso más duro a Israel: los bombardeos en Líbano amenazan el acuerdo de paz con Irán, clave de su segundo mandato. En el G7 celebrado en Francia este martes, el presidente estadounidense no se mordió la lengua. «. «No hace falta derribar un edificio entero cada vez que buscas a alguien», añadió, en clara alusión a los métodos del ejército israelí contra Hezbolá, el brazo armado chií libanés. «Hay muchas personas en esos edificios, y no todas son de Hezbolá».
Según el Ministerio de Sanidad libanés, entre el 2 de marzo y el 14 de junio las operaciones israelíes han dejado al menos 3.783 muertos y 11.699 heridos. Fuentes hebreas reportan 28 soldados caídos y cuatro civiles fallecidos por los ataques de Hezbolá. El Gobierno libanés estima que, hasta finales de abril, más de 21.000 viviendas habían sido destruidas y otras 40.000 resultaron dañadas. Una escala de destrucción que inquieta en Washington.
El miércoles, tras nuevos bombardeos en el sur del Líbano, Trump retomó sus críticas: «El capítulo del Líbano es algo en lo que tendremos que trabajar un poco más», señaló, subrayando que Israel «podría hacerlo mucho mejor». Incluso se mostró sorprendido de que aún exista un país con ese nombre «con todo por lo que han pasado». El mensaje era claro: el fin de la guerra en Líbano no es negociable.
Un memorando con Irán al borde del colapso
La presión de Trump no es casual. El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, cuyos detalles se filtraron esta esta semana, establece en su primer punto «el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano», y exige que las partes «se abstengan de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza». El acuerdo definitivo, que debe cerrarse en 60 días, confirmará el fin de la guerra también en el frente libanés.

Entre los compromisos más relevantes figuran la retirada del bloqueo naval estadounidense en 30 días, la eliminación progresiva de todas las sanciones económicas y la movilización de un fondo de al menos 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán. El Tesoro de EE.UU. emitirá exenciones inmediatas para la exportación de petróleo iraní, un movimiento que podría aliviar la presión sobre los precios globales del crudo. Donald Trump y el vicepresidente JD Vance han firmado ya el documento de forma digital, y la firma ceremonial está prevista para mañana viernes en Ginebra.
Trump prefiere un Israel contenido y un acuerdo con Teherán antes que un conflicto devastador que dispare el precio del petróleo y descarrile su agenda económica.
La lógica de Washington
Detrás de la inusual reprimenda a Israel hay un cálculo estratégico que se entiende mejor repasando la historia reciente. Trump no es el primer presidente republicano que condiciona el apoyo a Israel a los intereses energéticos de Estados Unidos. Dwight Eisenhower ya presionó a Londres y París durante la crisis de Suez en 1956 para evitar una escalada que amenazara el suministro de petróleo. El propio Trump, en su primer mandato, retiró a EE.UU. del Plan de Acción Integral Conjunto con Irán, pero ahora busca un pacto que le permita centrarse en la competencia con China sin distracciones en Oriente Medio.
Para España, el impacto es directo. Nuestro país importa más del 60% del petróleo que consume de zonas geopolíticamente sensibles, y cualquier interrupción en el tránsito por el Golfo Pérsico dispara la prima de riesgo en los mercados. La estabilidad del acuerdo con Irán y el posible regreso del crudo iraní a los mercados internacionales aliviarían la presión sobre los precios, beneficiando a compañías como Repsol y Cepsa, y conteniendo los costes energéticos para los hogares españoles. Al mismo tiempo, la presencia de más de 600 militares españoles en la misión de la ONU en Líbano (UNIFIL) añade una dimensión de seguridad humana que La Moncloa sigue con atención.
Sin embargo, el órdago de Trump también encierra riesgos. Si Israel decide seguir adelante con sus operaciones y el acuerdo con Irán se desmorona, el petróleo volverá a ser un arma. La próxima cita en Ginebra puede ser, en realidad, el comienzo de una cuenta atrás.
Ficha del Caso
- El caso: La paz entre Estados Unidos e Irán, sellada en un memorando de entendimiento, corre peligro por los bombardeos israelíes en Líbano, que Trump considera desproporcionados y contraproducentes. La tensión entre aliados amenaza uno de los mayores giros diplomáticos del mandato.
- Datos clave: Más de 3.700 muertos en Líbano desde marzo; un fondo de 300.000 millones de dólares para Irán; fecha límite de 60 días para el acuerdo definitivo; exención inmediata de sanciones al petróleo iraní.
- Para España: La estabilidad del precio del crudo y el retorno del petróleo iraní podrían moderar la factura energética española, pero el fracaso del pacto dispararía la volatilidad y pondría en jaque la seguridad de los militares españoles en Líbano.
