El incendio forestal de Los Gallardos (Almería) ha sumado este domingo una nueva víctima mortal, la decimotercera, tras confirmarse el fallecimiento de una mujer de 93 años en el Hospital Universitario Torrecárdenas. La anciana, de nacionalidad británica, llevaba días ingresada con patologías previas y heridas graves provocadas por el fuego que ha arrasado 7.000 hectáreas en el Levante Almeriense.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Una mujer británica de 93 años ha fallecido en el hospital, elevando a 13 los muertos por el incendio forestal de Los Gallardos, el peor de la historia de Andalucía.
- ¿Dónde y quién? El fuego arrasó 7.000 hectáreas en Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín, en la provincia de Almería. La Junta de Andalucía, la Guardia Civil, la UME y el GREA han participado en el operativo.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El incendio ya está estabilizado. Los más de 1.000 evacuados han comenzado a regresar a sus casas y los ayuntamientos habilitan oficinas para gestionar ayudas por los daños.
Un balance imposible de digerir
Con esta nueva muerte, la cifra oficial de fallecidos alcanza las 13 personas, consolidando la peor catástrofe por fuego forestal que se recuerda en la comunidad autónoma. A este luto se suman ocho personas que permanecen oficialmente desaparecidas y otros ocho heridos, cuatro de ellos en estado grave, que siguen ingresados en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
La Comandancia de la Guardia Civil de Almería ha dado por concluidas esta tarde las batidas de rastreo sobre el terreno calcinado, sin haber localizado a nadie más. El operativo, que ha contado con un centenar de efectivos de la Benemérita, la Unidad Militar de Emergencias (UME), el Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) y Protección Civil, abandona ya la zona después de peinar cada metro cuadrado.
El fuego, declarado hace varios días en el municipio de Los Gallardos, quedó estabilizado en las últimas horas y ha calcinado una superficie equivalente a 7.000 campos de fútbol. Las causas del incendio siguen bajo investigación, pero lo cierto es que las elevadas temperaturas y el viento de poniente complicaron durante jornadas las labores de extinción del Plan INFOCA.
Los cuatro heridos graves, entre los que se encuentra un menor de edad, continúan en la unidad de quemados del hospital sevillano. Fuentes sanitarias insisten en que su pronóstico es reservado, por lo que no se descarta que la cifra de víctimas pueda aumentar en los próximos días. Las familias de los desaparecidos, mientras tanto, aguardan noticias con una angustia que el resto de los andaluces compartimos en silencio.
Este incendio ha superado todas las marcas: 13 vidas perdidas, 7.000 hectáreas arrasadas, ocho personas aún sin localizar. La cicatriz en el Levante Almeriense tardará generaciones en cerrarse.
El regreso a casa y las primeras ayudas
La mejora de la situación ha permitido reabrir completamente al tráfico la carretera AL-6109, que permanecía cortada por el avance de las llamas. Solo se mantiene un control estricto en los accesos a Bédar, restringidos exclusivamente a los familiares de los residentes, para evitar saqueos y facilitar las tareas de evaluación de daños.
Los más de mil vecinos que fueron evacuados de sus domicilios están regresando progresivamente a sus viviendas. Muchos se enfrentan ahora a la visión de un paisaje irreconocible y a la pérdida de enseres, cultivos y, en algunos casos, de su medio de vida. La Junta de Andalucía, el Gobierno central y la Diputación Provincial de Almería ya han anunciado un paquete de ayudas de emergencia para paliar los daños estructurales.
A partir de este lunes, los ayuntamientos de Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín habilitarán oficinas de atención ciudadana, donde técnicos autonómicos y locales evaluarán los daños en viviendas, explotaciones agrícolas e infraestructuras públicas. El objetivo es canalizar cuanto antes las subvenciones y agilizar la contratación de obras de reconstrucción.

La Lectura Andaluza
Andalucía acaba de vivir la página más negra de su historia forestal. Para encontrar una tragedia comparable hay que remontarse al incendio de Sierra Bermeja en 2021, donde falleció un bombero del Plan INFOCA, o a los grandes fuegos de Huelva en 2004. Pero nunca antes un incendio había segado tantas vidas civiles de golpe. La comunidad autónoma, que dedica cada año más de 200 millones de euros a la lucha contra incendios, se ve ahora obligada a replantearse si los protocolos de evacuación y la coordinación entre administraciones fueron suficientes.
Para quienes viven en Los Gallardos o en cualquier pueblo de la comarca, el impacto va mucho más allá de la estadística. La comarca del Levante Almeriense vive del turismo rural, de la agricultura de secano y de los invernaderos. Cientos de familias han perdido la cosecha de almendra y olivar de este año, y las pequeñas empresas de servicios turísticos ven cómo la imagen de la zona queda inevitablemente asociada a la catástrofe. La reconstrucción emocional y económica llevará años, y exigirá un compromiso sostenido de todas las administraciones.
La Junta de Andalucía ha activado ya las ayudas previstas por el decreto de emergencia, y el Parlamento autonómico celebrará en los próximos días una comisión extraordinaria para analizar la gestión del incendio. El debate político, sin embargo, no debe sepultar lo esencial: la necesidad de extraer lecciones que eviten que una tragedia así vuelva a repetirse en una tierra que sabe, como pocas, lo que es convivir con el fuego.
