EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A todos los observadores del eclipse, especialmente en el sur de Tarragona y Lleida, donde se espera la mejor visibilidad.
- ¿Cuándo ocurre? Este miércoles 12 de agosto, con la fase de totalidad sobre las 20:30 hora local.
- ¿Qué cambia hoy? Habrá nubes variables y algunas tormentas vespertinas en el Pirineo y Prepirineo, con calor extremo de hasta 40 °C. Se recomienda usar gafas certificadas y protegerse del calor.
El eclipse solar total de este 12 de agosto pondrá a prueba la paciencia de miles de observadores en Cataluña. El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) prevé para la jornada un cielo variable que, según la zona, permitirá o dificultará la contemplación del raro fenómeno astronómico. El sur de Tarragona y las comarcas de Lleida se perfilan como los puntos con mejores expectativas, mientras que en el Pirineo y Prepirineo las tormentas vespertinas podrían aguar el espectáculo.
La previsión de Meteocat detalla que durante la mañana del miércoles predominarán los claros, pero a partir del mediodía crecerán nubes en el tercio sur y se reactivarán chubascos tormentosos en el Pirineo y Prepirineo. Estas tormentas, acompañadas localmente de granizo, podrían afectar también al norte de la depresión central. La franja costera central, incluido Barcelona, oscilará entre intervalos nubosos y períodos de sol, lo que mantendrá la incertidumbre hasta última hora.
Tarragona y Lleida: las mejores ventanas para el eclipse
El sur de Tarragona, desde el Montsià hasta el Baix Ebre, será la zona con menor probabilidad de nubosidad durante la franja del eclipse, según los modelos consultados por Meteocat. Allí, la totalidad se prolongará durante algo más de 1 minuto y 40 segundos, un tiempo precioso para quienes lleven equipos de observación adecuados. También en el interior de Lleida, lejos de las tormentas pirenaicas, se espera un cielo razonablemente despejado, aunque la bruma térmica podría restar nitidez.
En el resto de Cataluña, la combinación de nubes medias e incluso chubascos vespertinos forzará a los astrónomos aficionados a seguir las actualizaciones por satélite casi en tiempo real. El contraste térmico que genera estos episodios de tiempo severo en agosto es precisamente lo que Meteocat vigila con avisos de nivel amarillo por calor diurno y nocturno.
Calor extremo y caída de temperatura durante la totalidad
El telón de fondo será un calor sofocante. Las máximas oscilarán entre los 36 °C y los 38 °C en buena parte del territorio, y podrán alcanzar los 40 °C en puntos de Lleida. Durante la fase de totalidad, Meteocat indica que la temperatura podría desplomarse varios grados en apenas minutos, una sensación que quienes la experimenten recordarán como uno de los fenómenos más extraordinarios del eclipse.
El calor nocturno también será intenso: mínimas por encima de los 25 °C en el litoral y avisos amarillos activos en el tercio sur. La combinación de bochorno y aglomeraciones de espectadores recomienda extremar la hidratación y protegerse del sol antes del momento culminante del eclipse.
La última vez que Cataluña vivió un eclipse total de sol fue en 1912. Este miércoles, el clima decidirá quién lo vuelve a admirar.
La seguridad ocular, el otro gran aviso
Al margen del tiempo, las autoridades sanitarias han reiterado la necesidad de utilizar exclusivamente gafas de eclipse certificadas. Esta semana, el Ministerio de Sanidad ordenó la retirada de seis modelos por irregularidades en los filtros, con riesgo cierto de lesiones oculares. Observar el sol sin protección homologada, incluso durante la fase parcial, puede causar daños irreversibles en la retina. El consejo es claro: adquirir las gafas solo en canales oficiales y comprobar que llevan el marcado CE y la certificación ISO 12312-2.
En definitiva, la naturaleza ofrecerá un espectáculo único, pero con condiciones meteorológicas desiguales. Los observadores del sur de Tarragona y de Lleida tendrán las mejores cartas para ver el eclipse; en el resto, las nubes y las tormentas decidirán sobre la marcha. Eso sí, todos compartirán la experiencia de un breve e inesperado anochecer en plena canícula.
