Galicia registra el julio más cálido desde 1961: 3,5 grados por encima de lo habitual, según MeteoGalicia

La temperatura media máxima alcanzó los 29 grados y las precipitaciones cayeron un 86%, mientras Greenpeace alerta de 19 puntos críticos climáticos en la comunidad. La Xunta prevé un agosto igualmente seco y cálido.

Galicia acaba de vivir un mes de julio sin precedentes. El informe mensual de MeteoGalicia confirma que julio de 2026 ha sido el más cálido desde que existen registros oficiales, en 1961, con una temperatura media máxima de 29 grados, 3,5 por encima de lo habitual en estas fechas.

La anomalía térmica se dejó sentir de forma generalizada en toda la comunidad. La temperatura media del mes alcanzó los 22,5 grados, lo que supone 2,8 grados más que el valor esperable para julio, según los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) que recoge MeteoGalicia. Pero el calor no fue el único dato extremo: las precipitaciones acumuladas apenas llegaron a los cinco litros por metro cuadrado, un 86 % menos de lo que suele llover en este mes, aunque sin batir el récord histórico de sequía estival.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Galicia ha registrado el julio más cálido desde 1961, con una temperatura media máxima de 29 °C y un déficit de lluvia del 86 %.
  • ¿Quién está detrás? Los datos proceden del informe mensual de MeteoGalicia, dependiente de la Xunta de Galicia, y han sido corroborados por los registros históricos del IGE.
  • ¿Qué impacto tiene? La prolongación del calor seco durante agosto incrementa el riesgo de incendios forestales y mantiene en alerta a los servicios de protección civil en toda la comunidad.

Un julio que supera todas las marcas

Los registros oficiales, que se remontan a 1961, dibujan una tendencia cada vez más acusada de calentamiento en el noroeste peninsular. La cifra de 29 grados de media máxima mensual es la más alta de toda la serie histórica, y la anomalía de 3,5 grados confirma que el pasado mes no fue un episodio puntual, sino parte de una alteración climática consolidada.

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MeteoGalicia subraya que las temperaturas nocturnas también fueron anormalmente altas, lo que agrava el impacto sobre la salud y los ecosistemas. Sin embargo, la nota más preocupante la pone la escasez de agua: los cinco litros de lluvia acumulados dejan los suelos especialmente resecos en un mes que tradicionalmente ya es seco, pero que en 2026 ha rozado la aridez absoluta.

A esta radiografía se suma el aviso lanzado por Greenpeace. La organización ecologista ha identificado en Galicia 19 puntos críticos de riesgo climático, con 63 especies amenazadas y unas temperaturas que califica de “desbocadas”. La advertencia no se limita al ámbito científico: la propia Xunta de Galicia reconoció en rueda de prensa que “las predicciones apuntan a que agosto va a continuar con tiempo seco y cálido”, y ya se han activado avisos por altas temperaturas para los próximos días.

El calor extremo de julio de 2026 no es un accidente meteorológico: es el nuevo patrón que los científicos llevan años anticipando para el noroeste ibérico.

Agosto seco y la amenaza de los incendios

La previsión de la Xunta para agosto no deja margen al optimismo. Con los suelos al límite de humedad y las máximas diarias sin tregua, el riesgo de incendios forestales se dispara en las cuatro provincias. Galicia viene de varios veranos con grandes fuegos, y la secuencia de calor intenso que arrastra desde junio añade una carga de peligro que los servicios de extinción conocen bien.

El Gobierno autonómico ha reforzado los medios de vigilancia y ha recordado las restricciones vigentes sobre quemas y actividades en zonas forestales. Pero la sensación entre los expertos es que se trata de un año especialmente complejo, porque la concatenación de olas de calor no da respiro a la vegetación ni a los embalses, que entran en agosto en niveles preocupantes.

El Laboratorio Gallego

Galicia se enfrenta a una paradoja climática que tiene lectura nacional. Es una de las comunidades con mayor superficie forestal y, a la vez, una de las más castigadas por los efectos del calentamiento en forma de incendios, olas de calor y alteraciones del ciclo hidrológico. El dato del mes de julio no es solo una efeméride estadística: sitúa a la comunidad en el epicentro de la crisis climática que afecta a toda España.

La respuesta institucional se mueve entre la gestión autonómica de la Xunta y las políticas estatales contra el cambio climático. Mientras Greenpeace pide medidas más ambiciosas, el PPdeG —que gobierna con mayoría absoluta— mantiene un perfil bajo en el debate climático nacional, centrado en la gestión forestal y en la prevención de incendios. Por su parte, el BNG ha reclamado en el Parlamento de Galicia un plan integral de adaptación que blinde sectores como la agricultura y el turismo rural, y el PSdeG ha urgido al Gobierno central a agilizar las ayudas para la modernización del monte gallego.

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Con un otoño que se prevé cálido y las lluvias aún lejanas, la proyección inmediata es que los próximos meses exigirán un esfuerzo coordinado entre administraciones. La pregunta de fondo, que trasciende a Galicia, es si España está preparada para afrontar veranos que ya no son excepcionales sino la nueva normalidad climática. Las cifras de julio de 2026 son un aviso: el laboratorio gallego muestra que lo que antes era excepcional empieza a ser rutina.

Ficha del Caso

  • El caso: El informe de MeteoGalicia revela que julio de 2026 ha sido el mes más cálido en Galicia desde que hay registros, con un déficit de lluvias extremo y una previsión seca para agosto.
  • Datos importantes: Temperatura media máxima de 29 °C (3,5 grados sobre lo normal); precipitaciones de 5 l/m², un 86 % menos de lo habitual; Greenpeace identifica 19 puntos críticos climáticos y 63 especies amenazadas.
  • Resumen: Galicia encadena un calor récord que eleva el riesgo de incendios y plantea a nivel nacional la urgencia de políticas de adaptación climática más sólidas.