Sumar no entrará el martes al Consejo de Ministros si el orden del día no incluye el real decreto de vivienda. La formación de Yolanda Díaz ha puesto fecha —el 29 de septiembre— al pulso que mantiene abierto con el ala socialista del Gobierno, y lo ha hecho con el desahucio de Maricarmen como detonante.
El comunicado que la dirección difundió a los medios es explícito. «El próximo martes el Consejo de Ministros tiene que aprobar un paquete de medidas efectivas frente a la crisis de la vivienda. No valen parches», sostienen desde Sumar. La advertencia no es retórica: se trata de no sentarse en el órgano donde el Ejecutivo de coalición decide, una ausencia que, si se consuma, tendría un coste político difícil de disimular.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Sumar ha fijado el Consejo de Ministros del martes como fecha límite para aprobar el real decreto de vivienda.
- ¿Quién interviene? Los ministros de Sumar, el Ministerio de Vivienda de Isabel Rodríguez, el PSOE y Junts en la negociación parlamentaria.
- ¿Qué importa? Un pulso abierto en el seno del Gobierno de coalición que traslada toda la presión al orden del día del Consejo.
El ultimátum de Sumar: qué exige y qué se juega el martes
La exigencia tiene contenido concreto. Sobre la mesa del Ministerio de Vivienda hay un real decreto con medidas como prohibir la compra de viviendas a los fondos de inversión y vetar los desahucios de inquilinos vulnerables que arriendan pisos propiedad de estas empresas. El Gobierno lo elabora contra reloj, en contacto con sus socios parlamentarios y también con Junts, para intentar llevarlo al Consejo del martes.
La lista de Sumar es más larga: prórroga reforzada de los alquileres, protección de las familias frente a los desahucios y los fondos buitre, regulación de los usos especulativos —pisos turísticos, alquileres de temporada, alquiler por habitaciones—, recuperación de la vivienda de Maricarmen y renovación automática de los contratos. «Sin excusas ni rebajas», zanjan en el comunicado.
El precedente de marzo y la ley que el Congreso tumbó este septiembre
No es la primera vez que Sumar juega esta carta. En marzo, la formación ya amenazó con no acudir al Consejo de Ministros para forzar a los ministros del PSOE a aprobar el decreto que prorrogaba los alquileres; de aquel movimiento salió un segundo decreto con medidas de vivienda que, finalmente, decayó en el Congreso. Ese desenlace pesa ahora, en el ánimo de la dirección.
Este mismo septiembre, la Cámara rechazó por segunda vez comenzar a debatir la ley de Sumar para prohibir la compra de pisos a los fondos de inversión. El resultado fue elocuente: votaron en contra PP, Vox y Junts, mientras se abstenían el PNV y el grupo socialista, que dudó hasta el último minuto aunque su posición no era decisiva. La propuesta cayó sin llegar al debate de totalidad.
Dentro del Gobierno conviven dos formas de entender la vivienda, y el martes se verá cuál de las dos entra en el orden del día.
La Dinámica de Coalición
La aritmética parlamentaria explica parte del tono. La mayoría que sostiene al Gobierno depende de un mosaico donde cada voto se negocia, de Junts al PNV, de Bildu a ERC, y el decreto llega con ese mapa todavía abierto. La vivienda es, además, la bandera que Sumar ha enarbolado desde el arranque de la legislatura y el terreno donde sus confluentes han coincidido con menos ruido interno que en otros asuntos.
El equilibrio interno no parece en cuestión. Izquierda Unida, Más País, Compromís y Catalunya en Comú comparten la reclamación, y no consta distancia pública de ninguna confluente respecto al ultimátum a cierre de edición. La tensión real está en la otra orilla, la del PSOE, que afronta la amenaza con el calendario en contra: el decreto debe cerrarse en días y con Junts todavía en la ecuación.
Para el PSOE, la jugada tiene un coste doble. Ceder al ultimátum refuerza a Sumar en el relato de quién empuja la coalición; desactivarlo obliga a explicar por qué el decreto llega tarde.
La pelota está, en cualquier caso, en el orden del día del martes. Si el real decreto entra, la formación presentará la presión como una victoria y el Gobierno habrá esquivado una crisis abierta. Si no entra, la ausencia de sus ministros en el Consejo abriría un episodio inédito en esta legislatura, con el precedente de marzo como aviso de que Sumar no juega solo al desgaste retórico.
Ficha del Caso
- El caso: Sumar condiciona su presencia en el Consejo de Ministros del martes a la aprobación del real decreto de vivienda, tras el desahucio de Maricarmen.
- Datos importantes: El decreto incluiría la prohibición de comprar viviendas a fondos de inversión y el veto a desahucios de inquilinos vulnerables; el precedente de marzo decayó en el Congreso y la ley contra los fondos fue rechazada en septiembre.
- Resumen: El ultimátum tensa la coalición PSOE-Sumar y traslada toda la presión al orden del día del Consejo de Ministros del 29 de septiembre.

