Vox menores migrantes Oviedo: difunde carteles con pisos de acogida y el PSOE le acusa de alarma

Carolina López y Sonsoles Peralta exigen la paralización del centro y denuncian el 'efecto llamada' a la inmigración ilegal. El PP local evita un posicionamiento claro, mientras el PSOE acusa a Vox de alarmismo.

Vox ha difundido en el barrio ovetense de La Florida carteles que alertan sobre la ubicación de futuros pisos de acogida para menores migrantes no acompañados, desatando una fuerte polémica. La iniciativa, que ha recogido la inquietud vecinal, ha llevado al PSOE local a acusar a la formación de «alterar la convivencia» y de fomentar la alarma social. Vox, por su parte, defiende su derecho a informar a los ciudadanos y denuncia el efecto llamada que, a su juicio, provocan las políticas de inmigración del Gobierno.

La polémica se ha extendido a la Junta General del Principado y al Ayuntamiento de Oviedo, donde Vox ha exigido explicaciones inmediatas al Ejecutivo de Adrián Barbón y al alcalde Alfredo Canteli. La formación que lidera Santiago Abascal ve en este episodio un ejemplo más de lo que considera una «invasión migratoria» silenciada por las administraciones.

Vox exige la paralización del centro y rechaza las políticas «buenistas»

La portavoz parlamentaria de Vox en Asturias, Carolina López, ha sido tajante: «los menores deben estar con sus padres, y los que no sean menores, billete de vuelta». López ha reclamado al presidente Barbón la «paralización inmediata» del proyecto de centro en el número 32 del Paseo de la Florida y ha denunciado lo que llama «políticas buenistas» que, a su entender, fomentan un efecto llamada a la imigración ilegal. En la misma línea, la portavoz municipal en Oviedo, Sonsoles Peralta, ha pedido al regidor Canteli que «aclare públicamente» la posición del gobierno local y ha advertido de que el inmueble destinado a acoger a los menores extranjeros resta recursos a las familias asturianas que también necesitan vivienda.

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Vox vincula esta decisión del Principado con un contexto de inseguridad que, según recuerdan, incluye las recientes fugas y agresiones en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio y la ola migratoria registrada en Ceuta. «No podemos permitir que se siga repartiendo a los menores extranjeros no acompañados por las regiones mientras se ignoran las necesidades de nuestros vecinos», ha afirmado López.

Vox encuentra en cada reparto de menores migrantes un flanco para cuestionar tanto al Gobierno como a un PP que evita definirse.

La formación ha hecho de la prioridad nacional su principal bandera en esta disputa local, un argumento que resuena entre los votantes que demandan políticas más restrictivas en materia de inmigración. La diputada asturiana ha subrayado que «Asturias no puede convertirse en el vertedero migratorio del Gobierno de España», un mensaje que la dirección nacional de Vox respalda plenamente.

El PSOE carga contra Vox y el PP local trata de calmar los ánimos

La reacción del PSOE no se ha hecho esperar. La concejala socialista en Oviedo, Marisa Ponga, ha denunciado que Vox «altera la convivencia pacífica» y ha llegado a comparar sus métodos con actitudes «más propias del nazismo». Ponga ha acusado a la formación de «deshumanizar a los menores» y de fomentar el odio al vincular falsamente su presencia con problemas de inseguridad. El PSOE asturiano recuerda que el reparto de menores es una obligación legal que todas las comunidades deben asumir y que Asturias siempre ha sido «tierra de acogida».

En el Partido Popular, la posición ha sido menos contundente. La diputada regional Beatriz Polledo ha reclamado «una respuesta clara» a la Consejería de Derechos Sociales ante la «inquietud generada entre los vecinos», pero sin entrar en el fondo del debate. Más tarde, el equipo de gobierno municipal del PP, liderado por Canteli, ha emitido un comunicado en el que asegura que el centro «corresponde al modelo de centros de protección que gestiona el Principado para acoger menores en situaciones de vulnerabilidad», desmintiendo que se trate de un recurso exclusivo para extranjeros y restando importancia a la alarma.

La ambigüedad del PP ha sido interpretada por Vox como una muestra de debilidad. «El Partido Popular no se atreve a decir la verdad a los vecinos porque sabe que sus políticas son las mismas que las del PSOE en materia migratoria», ha dicho Peralta, que ve en esta actitud una oportunidad para seguir arañando votos por la derecha.

Una estrategia deliberada para presionar al PP desde la derecha

El episodio de La Florida no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la estrategia de Vox de convertir cualquier asunto relacionado con la inmigración en un campo de batalla con el PP. La formación de Abascal ha demostrado en los últimos años que este es uno de los pocos terrenos en los que puede forzar a los populares a elegir entre su electorado más conservador y el discurso de moderación que intentan proyectar a nivel nacional.

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En comunidades como Castilla y León o la Comunidad Valenciana, las diferencias sobre acogida de menores ya han estado a punto de romper gobiernos de coalición. La dirección nacional de Vox ve en estas crisis locales una palanca para consolidar su perfil como única fuerza que defiende sin matices la soberanía nacional y la seguridad ciudadana. Cada centro que se abre, cada reparto que se anuncia, es una oportunidad para denunciar lo que denominan «invasión migratoria» y para poner al PP contra las cuerdas.

Fuentes del partido consultadas por Moncloa.com enmarcan la acción en la campaña de ‘tolerancia cero’ con la inmigración ilegal que Abascal ha venido impulsando en sus últimas intervenciones. La polémica de Oviedo, aunque circunscrita a un barrio, tiene el potencial de amplificarse a medida que se acerquen las próximas citas electorales. Vox sabe que la inmigración es una de las principales preocupaciones de su electorado y explota cada caso concreto para mantener viva una agenda que, en Asturias, le ha permitido condicionar la política regional sin necesidad de estar en el gobierno.