Solo uno de cada cuatro menores de 35 años en València vive en una vivienda en propiedad, según el último barómetro municipal.
La radiografía del Ayuntamiento de València reparte los regímenes de tenencia con una claridad dolorosa. El 61,6% vive de alquiler; un 5,1% ha pagado por completo su casa; un 16,5% está abonando una hipoteca; y un 3,4% accedió por herencia o donación. Sumadas, las viviendas en propiedad alcanzan el 25%: uno de cada cuatro, ni uno más ni uno menos.
Esa proporción choca con la vida laboral de los encuestados. Casi ocho de cada diez jóvenes, el 76,2%, tienen contrato de trabajo y un 5% trabaja sin contrato. De media empezaron a trabajar a los 20 años, aunque el 44% se estrenó antes de los 19. El 70% firma contratos indefinidos y el 68,6% supera las 35 horas semanales.
La propiedad se convierte en un privilegio generacional
La convivencia familiar lo dice todo. La mitad de los encuestados vive con su madre, un 39% con su padre y un 33% con hermanos. Solo un 33% comparte vivienda con su pareja. De hecho, un 25,9% tiene pareja pero no puede o no logra vivir con ella.
La independencia económica aparece como un deseo tramposo. Apenas el 46% de los jóvenes dice sentirse emancipado. Para un 48,8%, emanciparse significa ser independiente económicamente; para un 33%, irse de casa de los padres. El 35% vive exclusivamente de los recursos de otras personas y un 20,3% necesita ayuda para completar sus ingresos.
Trabajar a jornada completa y tener contrato indefinido ya no es sinónimo de emanciparse en València.
Las razones para permanecer en casa confirman el diagnóstico: un 40% sigue por estudios, un 27,9% por falta de recursos y un 10% culpa directamente al mercado inmobiliario. El precio de la vivienda no solo retrasa la emancipación: según recoge el barómetro municipal, también ha incrementado los asentamientos un 25% en tres años en València.
El 9 sobre 10 que retrata el muro del acceso
La cifra más molesta no es el 25% de propietarios: es el 9 sobre 10 con el que los jóvenes valoran la dificultad para acceder a una vivienda. Casi nadie que conozca el mercado inmobiliario de la capital se sorprende. El alquiler turístico y la escasez de parque público añaden presión a una demanda que las administraciones no terminan de absorber.
No es un caso aislado. La caída del poder adquisitivo juvenil y la falta de vivienda asequible forman parte del mismo nudo que se discute en el conjunto del Estado. València ofrece una imagen nítida de la tensión entre salarios y mercado, y la encuesta llega en pleno debate sobre la regulación de los precios.
El Escenario Valenciano
En clave autonómica, la vivienda es competencia de la Generalitat Valenciana, cuyo Consell preside Juanfran Pérez Llorca con el apoyo de PP y Vox. El Ayuntamiento de València aporta el diagnóstico, pero las palancas de oferta y regulación exigen coordinación entre administraciones. La oposición, con PSPV y Compromís, insiste en ampliar el parque público y controlar el alquiler turístico, una de las presiones que aparece una y otra vez en los debates locales.
La dimensión nacional cambia el marco. El dato de València alimenta el choque entre el Gobierno de Pedro Sánchez y los ejecutivos autonómicos del PP sobre la ley estatal de vivienda, las zonas tensionadas y el alcance de las bonificaciones al alquiler joven. El Congreso de los Diputados arrastra ese pulso desde hace meses, y una ciudad como València se convierte en laboratorio de lo que puede ocurrir si las ayudas no llegan a tiempo.
La proyección es tan ambiciosa como urgente. Queda por ver si la Generalitat y el Ayuntamiento convierten el barómetro en medidas concretas: más vivienda protegida, control del alquiler de temporada o ayudas directas a los menores de 35 años. Mientras tanto, los jóvenes siguen haciendo cuentas. La vivienda sigue siendo la página que no avanza en su proyecto de vida.
Ficha del Caso
- El caso: El barómetro municipal de València constata que solo uno de cada cuatro menores de 35 años vive en una vivienda en propiedad y que la emancipación es su principal problema, pese a que la mayoría trabaja.
- Datos importantes: 61,6% en alquiler; 25% en propiedad; 46% se siente emancipado; 70% con contrato indefinido; dificultad de acceso puntuada con un 9 sobre 10.
- Resumen: El desajuste entre empleo joven y precio de la vivienda explica que la independencia económica sea un horizonte lejano en la capital valenciana y conecta con la crisis de vivienda que se debate en el conjunto de España.

