El AVE andaluz ha registrado en junio una caída del 10% de viajeros en Sevilla y Málaga, el peor dato desde la pandemia.
Un desplome histórico que arrastra a todo el ferrocarril
El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar su Informe de Transporte de Personas, correspondiente al cierre de junio. La alta velocidad pierde un 10% de demanda respecto al mismo mes de 2025. La caída es la peor desde la pandemia, con la única excepción del desplome puntual del primer trimestre tras el accidente de Adamuz.
En condiciones normales, los trenes AVE rozan el millón de viajeros al mes en Andalucía: 490.000 en el corredor Madrid-Sevilla y 483.000 en el que une Madrid con Málaga y Granada. Con el descenso de junio, la pérdida de usuarios se acercó a los cien mil en un solo mes.
El retroceso no es exclusivo del AVE. El conjunto de los servicios ferroviarios cayó un 8,2% en junio. La Media Distancia se desplomó un 23,5%, los Cercanías un 7% y la Larga Distancia un 9,5%, según el INE.
Las cuentas de Adif Alta Velocidad confirman el enfriamiento. La empresa pública que gestiona la red perdió 133 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 81,7% más que un año antes. Su cifra de negocio bajó un 20,3%, hasta 165 millones, lastrada por las limitaciones de velocidad y las reprogramaciones tras los accidentes de enero.
Además, la compañía ha provisionado 18 millones de euros para cubrir posibles indemnizaciones por el accidente de Adamuz no cubiertas por su seguro de responsabilidad civil. La reducción del tráfico ferroviario afectó a los cánones que pagan Renfe, Iryo y Ouigo por el uso de las vías, lo que arrastró el resultado de explotación a números rojos.
Andalucía pierde casi cien mil viajeros de alta velocidad en un solo mes mientras sus aeropuertos encadenan récords históricos.
Del retraso crónico al auge del coche compartido

Los retrasos y cancelaciones persistentes explican buena parte del desencanto. La conexión de alta velocidad entre Málaga y Madrid ha estado casi cuatro meses cortada este año. En la Media Distancia entre Jerez de la Frontera y Sevilla, los retrasos son recurrentes y afectan a estudiantes y trabajadores.
Ante la impuntualidad, muchos viajeros han optado por el autobús o por plataformas de coche compartido como BlaBlaCar. Las agencias de viajes detectan un aumento de los desplazamientos por carretera, especialmente entre Cádiz, Málaga y Madrid, mientras que en Córdoba o Huelva el tren mantiene su peso.
Quienes deben enlazar con vuelos internacionales han cambiado sus hábitos: adelantan sus salidas hasta ocho o diez horas o pernoctan cerca de los aeropuertos. El gasto añadido en hoteles o alquiler de coches erosiona la ventaja que históricamente tuvo el tren frente al avión.
Entre los más jóvenes, el coche compartido se ha convertido en una alternativa habitual en vacaciones, puentes y festividades. Los estudiantes aseguran que los trenes están carísimos y, aparte de llegar tarde, algunos los cancelan, por lo que prefieren compartir vehículo para garantizar la llegada a su destino.
La Lectura Andaluza
Conviene recordar que Andalucía fue pionera: el primer AVE español unió Madrid y Sevilla en 1992, coincidiendo con la Exposición Universal. Treinta y cuatro años después, la red andaluza de alta velocidad sigue siendo una de las más utilizadas de España, con corredores que conectan Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla, aunque su fiabilidad enfrenta ahora el reto más serio desde su inauguración.
La lectura de estos datos desde Andalucía es clara: la movilidad de los andaluces se está reequilibrando. La comunidad mantiene dos de los aeropuertos más dinámicos del país —Sevilla y Málaga, gestionados por Aena—, que no dejan de sumar pasajeros. La Junta de Andalucía, en el ámbito de sus competencias en ordenación del transporte y promoción turística, viene apoyando la mejora de la conectividad aérea y por carretera, lo que en la práctica amplía las alternativas para los ciudadanos.
Para el viajero andaluz, el dato de junio se traduce en una advertencia: conviene planificar con más margen y comparar. La caída de la demanda ferroviaria no ha reducido los precios de forma generalizada, y los testimonios recogidos apuntan a que el tren ha dejado de ser percibido como la opción fiable que era. Mientras tanto, el autobús y el coche compartido ganan terreno entre estudiantes y trabajadores con presupuestos ajustados, sobre todo en trayectos como Sevilla–Jaén o Jerez de la Frontera–Sevilla.
Habrá que esperar a los datos de julio y agosto para calibrar si el desplome se agrava durante la campaña estival. Lo que ya se sabe es que la alta velocidad andaluza necesita recuperar la fiabilidad y la puntualidad si quiere competir con el avión y la carretera. El próximo informe del INE será la prueba decisiva.

