Apagón en la torre de control de El Prat: los controladores exigen responsabilidades

El fallo eléctrico del 12 de agosto paralizó despegues y aterrizajes en El Prat y dejó 6.000 pasajeros de Ryanair afectados. USCA reclama una investigación y denuncia fallos estructurales en las torres de Aena.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Pasajeros con origen o destino Barcelona-El Prat, especialmente alrededor de 6.000 viajeros de Ryanair.
  • ¿Cuándo ocurre? El apagón se registró el miércoles 12 de agosto; la operativa se normalizó sobre las 15:30 horas.
  • ¿Qué cambia hoy? USCA exige una investigación y depurar responsabilidades; Enaire sostiene que la seguridad estuvo garantizada.

El apagón en la torre de control de El Prat dejó en tierra despegues y aterrizajes el pasado miércoles. La incidencia reabre el pulso entre controladores y gestores del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.

La incidencia que colapsó el aeropuerto

El fallo de alimentación eléctrica afectó directamente a la torre de control principal del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Durante varias horas se paralizaron de forma temporal los despegues y aterrizajes.

De las 1.124 operaciones programadas ese día, 10 se desviaron y decenas de vuelos acumularon retrasos. Aena confirmó que el suministro eléctrico se recuperó al 100% alrededor de las 15:30 horas. La operativa comenzó a normalizarse de forma progresiva.

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Ryanair puso cifra al impacto: unos 6.000 de sus pasajeros quedaron atrapados en la jornada. La aerolínea calificó de “inaceptable” el fallo durante uno de los periodos de mayor actividad del verano.

El imprevisto se produjo con el aeropuerto al límite de su operativa estival. En plena temporada alta, los retrasos se transmiten a las conexiones y a la ocupación hotelera en todo el litoral catalán. El Prat es una de las infraestructuras críticas para la economía catalana.

USCA exige depurar responsabilidades

La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) reclamó una investigación y medidas para evitar que se repita. “No resulta admisible que la torre principal de uno de los aeropuertos con mayor tráfico de Europa quede sin luz durante un período tan prolongado”, sostuvo.

El sindicato defendió el trabajo de controladores y técnicos de mantenimiento, que preservó la seguridad operacional. Pero insistió en que no es un caso aislado: goteras, plagas de insectos, cristales rotos sin reparar y radioayudas inoperativas por falta de jardinería, según su versión.

Para el sindicato, la conclusión es contundente: “la seguridad aérea requiere instalaciones fiables, un mantenimiento adecuado y sistemas de contingencia plenamente operativos”. El apagón, en su opinión, no fue una casualidad.

USCA pidió corregir “a la mayor brevedad posible” lo que califica de “deriva lowcost de Aena” y recuperar el carácter de servicio público esencial.

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La seguridad aérea exige algo más que protocolos: torres con luz y mantenimiento a la altura del tráfico que soportan.

¿Un fallo aislado o un patrón de mantenimiento?

Enaire defendió el viernes que la seguridad operacional estuvo garantizada en todo momento. Explicó que se aplicaron los procedimientos establecidos: sistemas alternativos de comunicaciones de voz, maniobras complementarias de espacio aéreo y medidas de gestión de afluencia.

La lectura es de tensión. Los controladores hablan de degradación; Enaire, de protocolo cumplido. Esa diferencia marca la disputa sobre el apagón.

Ryanair fue más allá: reclamó explicaciones a Enaire y cuestionó que las medidas anunciadas para afrontar el incremento del tráfico aéreo durante la temporada estival puedan evitar incidentes de este tipo si los sistemas de control y respaldo no funcionan correctamente.

El gestor defiende que el sistema respondió, aunque los pasajeros de Ryanair, no lo vieron así. La reivindicación sindical apunta a un patrón: fallos de mantenimiento que convierten cualquier incidencia menor en un problema operativo grave.

Aena, por su parte, no ha detallado si abrirá una investigación independiente. La pelota queda en el tejado de Aena y Enaire. Por ahora, la investigación reclamada por USCA no tiene fecha. Mientras tanto, miles de pasajeros siguen pendientes de reclamaciones y compensaciones por los retrasos.