El reglamento MiCA deja a la mayoría de las empresas cripto sin licencia al expirar el periodo transitorio

La consultora TRM cifra en 323 las licencias concedidas entre 1.343 plataformas previas; en España, 20 de 77 solicitudes han sido autorizadas. Binance sigue pendiente y la CNMV avisa de que las normas ya son plenamente exigibles.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El reglamento MiCA cerró su periodo transitorio el 1 de julio. De 1.343 proveedores previos, solo 281 tenían licencia entonces y 42 más la lograron fuera de plazo.
  • ¿Quién está detrás? La ESMA supervisa los registros europeos; la CNMV se encarga de las autorizaciones en España.
  • ¿Qué impacto tiene? Los proveedores sin licencia deben cesar operaciones, reestructurarse o migrar clientes. Binance sigue sin autorización y dejó de operar en la UE.

El reglamento MiCA deja a la mayoría de las empresas cripto sin licencia tras vencer su periodo transitorio. Solo una de cada cinco plataformas que operaba antes de diciembre de 2024 ha logrado la autorización comunitaria, según el informe de la consultora TRM.

La criba del MiCA: de 1.343 plataformas a 281 licencias

El informe constata que de las 1.343 plataformas activas antes de la nueva normativa solo 281 habían obtenido licencia al cierre del plazo, el pasado 1 de julio. Otras 42 empresas la consiguieron después, según los registros de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA). El proceso de autorización sigue abierto, así que la cifra puede aumentar en los próximos meses.

La norma entró en vigor en diciembre de 2024 y dio dieciocho meses de transición. Antes, cada Estado miembro gestionaba su propio régimen de registro o licencias. Un registro obtenido en una jurisdicción permisiva permitía operar con la misma legitimidad que una autorización en el país más estricto: las empresas elegían en consecuencia.

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Los proveedores de servicios de criptoactivos sin licencia deben ahora cesar operaciones, reestructurarse o trasladar a sus clientes a una empresa autorizada. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) avisa de que, agotada la transición, las normas son plenamente exigibles.

La mayor plataforma de intercambio del mundo, Binance, sigue pendiente de autorización y dejó de operar en la UE tras vencer el periodo transitorio. Para comprobar si una empresa está autorizada, la CNMV publica un listado de proveedores y la OCU recomienda buscar por razón social exacta, no solo por el nombre comercial de la aplicación.

La mayoría de las plataformas europeas no desaparece por falta de clientes: desaparece por no poder costear una estructura de cumplimiento bancaria.

España pasa de 108 registros del Banco de España a 20 autorizaciones

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En España la criba es igual de severa. Hasta julio, la CNMV había recibido 77 solicitudes; de ellas, 20 han sido autorizadas y 16 siguen en trámite. Antes de la entrada en vigor del reglamento, al menos 108 proveedores figuraban en el registro del Banco de España.

La nueva regulación eleva las exigencias de capital y gobierno corporativo, obliga a separar los fondos de los clientes de los recursos propios y establece políticas para evitar el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Son requisitos propios de una entidad financiera tradicional, no de una startup.

El sector sostiene que los requisitos son muy exigentes. El director de Innovación del Instituto de Estudios Financieros (IEF), Eloi Noya, argumenta que la mayoría de los aspirantes eran startups con equipos reducidos, de entre 20 y 200 personas. Adaptarse a MiCA supone, en la práctica, mantener un departamento de cumplimiento normativo, controles de admisión de clientes y funciones dedicadas a prevención de blanqueo.

Carlos Rodríguez, director ejecutivo y cofundador de AhoraCrypto, lo resume así: ‘Hemos pasado por el mismo escrutinio que un banco, con un equipo del tamaño de una habitación’. Su compañía logró la licencia fuera de plazo y defiende que el cumplimiento normativo debe construirse desde el primer día, no como un añadido posterior.

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La OCU aconseja a los usuarios comprobar si su plataforma sigue autorizada. Si no lo está, recomienda pedir por escrito un plan de migración para retirar criptoactivos a otro monedero, transferir dinero a una cuenta de efectivo o aceptar el traspaso a un proveedor autorizado. La CNMV insiste en consultar la razón social exacta de la empresa, no solo la marca comercial.

El Eje del Poder Europeo

El reglamento MiCA no solo uniforma reglas: rompe una geometría variable que favorecía a las jurisdicciones más laxas. Antes, un registro obtenido en un Estado miembro permisivo confería la misma legitimidad que una autorización estricta, y las empresas elegían en consecuencia. Ahora el estándar lo marca la ESMA, con la CNMV como supervisor nacional, y la factura la pagan las plataformas con menos capital.

En la negociación pesaron culturas regulatorias distintas. Los países con supervisores más estrictos defendieron requisitos bancarios; otros Estados, con hubs cripto incipientes, pidieron más gradualidad. La Comisión inclinó la balanza hacia la protección del inversor y los periodos transitorios funcionaron como una tregua incómoda.

Para España el aterrizaje tiene doble lectura. La autorización comunitaria protege al inversor y reduce el riesgo de fraudes, pero convierte la prestación de servicios cripto en un negocio con costes fijos altos. Los proveedores pequeños son los más expuestos. La regulación ha llegado, en la práctica, con el rasero de un banco.

El precedente más cercano es la Directiva MiFID II, aunque con una diferencia: allí la transición se gestionó con más gradualismo. En MiCA, la maquinaria comunitaria ha impuesto un corte limpio tras dieciocho meses. El riesgo no es que Binance se regularice tarde, sino que miles de clientes minoristas queden atrapados en plataformas sin licencia y sin supervisión efectiva.

La lectura a cinco años invita a pensar que el mercado se consolidará en pocos actores autorizados. Las pequeñas plataformas serán absorbidas, migrarán clientes o se limitarán a operar fuera de la UE. El próximo hito será la actualización del registro de la ESMA y la decisión final sobre Binance.