Trabajar y no llegar: 6 señales de que tu sueldo ya no da para vivir en tu ciudad

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Trabajas más horas, o un segundo empleo, y sigues igual

Un primer plano detallado en blanco y negro de un reloj de cuarzo que enfatiza los números y la precisión del tiempo.

El pluriempleo ha dejado de ser una rareza para convertirse en la estrategia de emergencia de cientos de miles de hogares. Al cierre de 2025, la Encuesta de Población Activa contabilizaba 632.600 ocupados con al menos un segundo empleo, la cifra más alta registrada en un cuarto trimestre y un 8,6% más que un año antes, según el INE. A esa ocupación adicional dedican una media de 13,4 horas semanales —media hora más que en 2024—, con los hombres en 14,9 horas y las mujeres en 12. Son horas que se suman a las del empleo principal y que, en la práctica, alargan la semana laboral más de un tercio sin que ello baste para cubrir gastos básicos. Los cálculos sindicales elevan incluso el total por encima de los 880.000 trabajadores al sumar la pluriactividad y los empleos secundarios tan breves que apenas afloran en las encuestas.

El problema no es solo de horas, sino de cómo están repartidas y pagadas. La jornada media se situó en 31,4 horas semanales en el tercer trimestre de 2025, el registro más bajo de la serie histórica, lastrada por la proliferación de contratos a tiempo parcial y fijos discontinuos. Con ese punto de partida, añadir un segundo empleo apenas recompone un sueldo completo: el 87,5% de los pluriempleados tiene su ocupación principal en los servicios, el sector donde más abundan las nóminas ajustadas. A ello se suma que tener dos pagadores suele salir caro en la declaración de la renta y que la mayoría de los convenios actualizados en 2025 subieron por debajo del IPC, con una inflación acumulada del 22,9% desde finales de 2020. Con un 11,7% de ocupados en riesgo de pobreza laboral pese a trabajar, más horas ya no equivalen a vivir mejor.