Urtasun toma el mando de la candidatura Sumar ante el temor a un adelanto electoral y al avance de Podemos

El ministro de Cultura se pone a disposición tras los noes de Bustinduy y Unai Sordo, mientras los órganos de Sumar preparan su proclamación para octubre. Podemos, con Montero ya en campaña, mantiene abierta la brecha de las primarias.

La candidatura de Sumar apunta ya a un solo nombre, Ernest Urtasun, y lo hace por urgencia más que por convicción. El ministro de Cultura se puso esta semana a disposición de la formación con una frase que en la casa se leyó como un sí implícito: «jugaré donde mis compañeros decidan».

Los dos noes que dejaron a Urtasun solo en la salida

La secuencia es reveladora. Pablo Bustinduy dijo primero que no, y lo hizo sin dramatismo: «soy jugador de equipo», ironizó el jueves en La Sexta para apartarse de la carrera. Unai Sordo, secretario general de CCOO y el nombre que más ilusionaba puertas adentro, dijo después que tampoco se veía liderando la izquierda a la izquierda del PSOE. Yolanda Díaz había dejado la dirección en febrero y su próxima marcha a la Organización Internacional del Trabajo ha abierto un vacío que las encuestas facturan cada mes.

En ese hueco apareció Urtasun. Ministro de Cultura, diputado catalán, y hombre de Los Comuns, la formación de Ada Colau, llevaba meses esquivando la pregunta. El jueves dejó de esquivarla. El gesto era el mensaje: no habló de primarias ni de rivales, habló de jugar donde se lo pidan.

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Fuentes de la formación admiten que la nominación llega en medio de una presión doble, interna y externa. Interna, porque los socios exigen cerrar la incógnita cuanto antes. Externa, porque Podemos no ha dejado de crecer desde febrero y porque nadie sabe cuándo Pedro Sánchez decidirá convocar. Las cuentas de Sumar no cuadran sin un cartel claro mientras los morados ya tienen el suyo.

Las primarias abiertas que Sumar no quiere ni oír

Urtasun candidato

Tres días antes, Irene Montero se les había adelantado. La secretaria política de Podemos formalizó su candidatura y tendió la mano para organizar después unas primarias «abiertas a toda la izquierda» en nombre de la unidad. En Sumar no quieren ni oír hablar del asunto, y el motivo es a la vez aritmético y psicológico.

La dirección hace un cálculo que no le gusta nada: una consulta abierta a la sociedad movilizaría al electorado más radical, justo el terreno donde Montero y los suyos se mueven mejor. La ventaja de Podemos está en las redes y en la calle, no en los despachos ni en las ejecutivas. Lo que Sumar prepara es una proclamación entre dirigentes de formaciones aliadas; lo que le ofrecen es un plebiscito.

Sumar no teme tanto a Podemos como teme a sus propias urnas: unas primarias abiertas serían un plebiscito sobre la última década de la izquierda.

La preocupación no es abstracta. Los sondeos sitúan a Podemos en torno al 3,8% del voto y a Sumar en el 5,7%. La distancia existe, pero se ha ido estrechando desde la renuncia de Díaz, y en la dirección hay quien teme que se invierta si la formación sigue sin cartel. Eso sí, no todos comparten el diagnóstico pesimista.

En la cúpula hay también quien sostiene, en conversaciones con la prensa, que si el proyecto y el candidato ilusionan no hay riesgo real de desaparición. La lectura que hacemos de ese optimismo es sencilla: forma parte de la negociación interna, que aún no ha terminado.

El otro frente es la unidad de la izquierda, que este otoño ha quedado en evidencia. El movimiento que impulsó Gabriel Rufián para aglutinar siglas se ha desinflado, y el propio dirigente de ERC ha dejado claro que quiere volver a encabezar la lista de su partido. Podemos no va a aceptar ser el número dos de nadie, y menos de una candidatura que considera acomodaticia con las estrategias del PSOE.

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La Dinámica de Coalición

El mapa interno del Movimiento Sumar queda así: Izquierda Unida, Más Madrid —con Mónica García sentada en el Consejo de Ministros— y Los Comuns de Colau son los socios principales, y sus órganos se reúnen en los próximos días para fijar en octubre el calendario de proclamación. Urtasun es el candidato de los comunes catalanes en una estructura donde el peso territorial nunca ha dejado de ser una fuente de fricción. Elegir por órganos y no por primarias refuerza a la dirección y también la expone: si el resultado no acompaña, el método será la primera factura que se pase.

La relación con el PSOE es la otra pata. Urtasun ha diseñado un discurso que no confronta con Sánchez: la batalla, dice, es proteger el Gobierno progresista y evitar que España caiga en la zona de influencia de Donald Trump. Es la polarización clásica entre extrema derecha y progresismo, y deja al socio mayoritario en una posición cómoda, pero también subordinada. Sumar renuncia a disputar el voto socialista para concentrarse en el que se le escapa por la izquierda. La candidatura que quiere frenar a Podemos evita molestar al PSOE.

El calendario tiene tres hitos. El primero, la reunión de los órganos del Movimiento Sumar en los próximos días. El segundo, la proclamación de Urtasun prevista para octubre. El tercero, unas elecciones generales cuyo horizonte formal apunta a 2027 y que nadie descarta que se adelanten. En medio queda cada nuevo sondeo, que es hoy el verdadero termómetro de la operación, y un Congreso donde Sumar seguirá midiendo su pulso con el PSOE.

Ficha del Caso

  • El caso: Sumar acelera la designación de Ernest Urtasun como candidato tras los noes de Pablo Bustinduy y de Unai Sordo, ante el temor a un adelanto electoral y al crecimiento sostenido de Podemos en los sondeos.
  • Datos importantes: Los sondeos manejan un 5,7% de voto para Sumar y un 3,8% para Podemos. La proclamación está prevista para octubre, después de la reunión de los órganos del Movimiento Sumar en los próximos días. Sin datos oficiales a cierre de edición sobre el número de escaños con el que concurriría la formación.
  • Resumen: La elección por órganos y sin primarias abiertas blinda a la dirección frente a Irene Montero, pero traslada todo el riesgo al resultado electoral y a la relación con el PSOE dentro del Gobierno de coalición.