Meloni quiere prohibir el burka y el niqab en las escuelas italianas y limitar los alumnos extranjeros por aula. Lo anunció este domingo, y la medida tiene una pata que también toca a España.
La primera ministra Giorgia Meloni confirmó que su partido, Hermanos de Italia, presentará el proyecto de ley en el próximo Consejo de Ministros, según recogió el diario Corriere della Sera. Lo hizo en el festival nacional Fénix, la cita que organiza la organización juvenil de su formación, y con una frase que resume el propósito: ‘la igualdad entre hombres y mujeres es innegociable’.
Qué dice el proyecto de ley que irá al Consejo de Ministros
El texto tiene dos patas bien distintas. La primera veta el uso del burka y del niqab en los centros educativos italianos: los llamados velos integrales, que cubren el rostro y, en el caso del niqab, dejan a la vista solo los ojos. La segunda fija un límite al número máximo de alumnos extranjeros por aula en todo el país.
Meloni añadió otra condición. Los padres de alumnos de otros países que presenten ‘graves problemas’ de integración escolar deberán aprender italiano para poder dialogar con el centro. Y remató con un argumento concreto: ‘los niños italianos no pueden sentirse como una minoría en el aula’. Traducido: la ley no regula solo lo que se lleva puesto, también decide cómo se reparte el alumnado.
Por qué en España una ley así chocaría con dos muros
En España no existe una prohibición estatal del velo integral. Hubo intentos, y hubo un varapalo judicial que conviene recordar: el Tribunal Supremo anuló en 2013 la ordenanza de Lleida que vetaba el burka en edificios municipales, porque un ayuntamiento no tiene competencia para recortar un derecho fundamental. El marco general lo fijan el artículo 16 de la Constitución y la Ley Orgánica de Libertad Religiosa.
En España no hay veto estatal al velo integral, y el Supremo ya avisó en 2013 de que la respuesta exige ley, no una ordenanza municipal.
El segundo muro es competencial. Las comunidades autónomas tienen las competencias educativas y la escolarización se organiza con criterios que cambian de una región a otra. En España la foto de las aulas es más dispersa que en Italia: comunidades como Cataluña o Baleares registran proporciones de alumnado de origen extranjero por encima de la media del país, y ese reparto desigual lleva años en los informes escolares.

Hay además un frente económico y diplomático que casi nunca entra en estas discusiones. España mantiene intereses profundos en el mundo árabe y musulmán: turismo de alto gasto procedente del Golfo, contratos energéticos y operaciones de inversión sometidas al escudo antiopas, el mecanismo que obliga a autorizar compras extranjeras en sectores estratégicos.
Basta recordar la entrada del grupo saudí STC en el capital de Telefónica, con presencia ya en su consejo de administración. La relación no es automática, pero el clima político pesa cuando se negocian inversiones.
El precedente europeo que conviene recordar antes de juzgar la medida
Italia no inventa nada. Dinamarca anunció a mediados de 2025 un plan para prohibir el niqab en colegios y universidades, con retirada de salas de rezo y multas para quien cubra el rostro, aunque un intento anterior había quedado rechazado en 2023.
Su primera ministra, Mette Frederiksen, lo resumió así: ‘la democracia va primero’. Antes, Francia prohibió los símbolos religiosos en la escuela pública en 2004 y el velo integral en el espacio público en 2011, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos avaló en 2014 ese veto amparándose en el margen de apreciación de los Estados.
Y hay una paradoja demográfica que conviene poner sobre la mesa. Italia encadena años de mínimos históricos de natalidad, con menos de 400.000 nacimientos anuales según el ISTAT, lo que ha llevado a cerrar aulas en varias regiones. En España ocurre algo parecido, y en el medio rural muchas escuelas siguen abiertas gracias a la llegada de familias extranjeras. Poner techo al alumnado foráneo tiene un coste organizativo que la política suele obviar.
Conviene recordar que la Unión Europea no tiene competencia para armonizar esta materia: la educación y el régimen de los símbolos religiosos siguen en manos nacionales, y Bruselas solo puede entrar por la vía de la no discriminación. Por eso lo que salga de Roma se quedará, casi con seguridad, en Roma.
En España el debate seguirá donde está: en la escolarización por comunidades, en los tribunales y en la política de integración. Los próximos pasos son tres: la redacción final que apruebe el Consejo de Ministros, lo que suavice el Parlamento italiano y si alguna formación española copia el guion.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anuncia un proyecto de ley para prohibir el burqa y el niqab en los centros educativos y limitar los alumnos extranjeros por aula.
- Datos importantes: El texto lo presentará Hermanos de Italia en el próximo Consejo de Ministros. En España no hay prohibición estatal del velo integral: el Tribunal Supremo anuló en 2013 la ordenanza de Lleida.
- Resumen: La medida refuerza el giro europeo en política de integración, pero en España chocaría con la falta de competencia municipal y con el reparto autonómico de la educación.
