Entender por qué Rusia mantiene su pulso en Ucrania, por qué Taiwán concentra la atención de Washington o por qué el estrecho de Malaca importa tanto no exige un doctorado. Exige, eso sí, buenos mapas y buenos narradores. Los cinco libros que siguen comparten ese propósito: traducir la geopolítica a un lenguaje que se pueda leer en el autobús, sin renunciar al rigor ni a los datos que sostienen cada argumento. Sus autores son historiadores, periodistas y profesores que escriben para el lector común, no para el seminario.
El criterio de selección es doble: que cada título se entienda sin conocimientos previos y que, en conjunto, cubran el tablero por capas. El orden va de lo más introductorio a lo más analítico: del manual que se apoya en diez mapas a la teoría de la trampa de Tucídides, pasando por los semiconductores, las rutas comerciales y una explicación del orden mundial sin jerga. Todos cuentan con edición en español, y varios llevan años funcionando como puerta de entrada al tema para quien no había leído nada al respecto.
2La guerra tecnológica que decide el tablero: ‘La guerra de los chips’, de Chris Miller
Chris Miller no es ingeniero ni tecnólogo: es historiador, profesor de Historia Internacional en la Fletcher School de la Universidad de Tufts, y llega a los semiconductores desde un ángulo inesperado, el de la Guerra Fría. Investigando por qué la URSS se quedó atrás en la carrera armamentística, descubrió que la clave estaba en los circuitos integrados, la misma tecnología que hoy estructura la rivalidad entre Estados Unidos y China. Ese hallazgo sostiene un relato que va de los laboratorios de Silicon Valley a las fábricas de Taiwán, con paradas en el intento soviético de clonar a Intel o en el nacimiento de ASML, y que en 2022 se llevó el Business Book of the Year del Financial Times, además de figurar entre los mejores del año para The Economist y en la lista de superventas del New York Times.
El libro funciona porque convierte un asunto aparentemente técnico en una partida de ajedrez con nombres y fechas. Ahí está Morris Chang, el ingeniero que huyó de China continental, fracasó en su aspiración de dirigir Texas Instruments y acabó fundando TSMC con un cheque en blanco del Gobierno taiwanés, inventando el modelo de fundición que hoy sostiene la industria. Miller explica así por qué la isla es el punto más delicado del tablero: concentra en torno al 90% de los chips más avanzados del mundo y, según sus propias estimaciones recientes, cerca del 95% de la capacidad de cómputo para inteligencia artificial. La edición actualizada publicada por Península (560 páginas, unos 20,90 euros) incorpora capítulos sobre IA y encapsulado avanzado, y conecta con la actualidad: sostiene que los controles de exportación han dejado a China con solo unos pocos puntos del mercado de chips de IA de gama alta.

