L’Hospitalet compra 148 viviendas por 27 millones para frenar a un fondo de inversión

El Ayuntamiento ejercerá el derecho de tanteo sobre cinco edificios de la zona de Samontà y subrogará todos los alquileres vigentes, incluidos los de renta antigua. La compra se paga con el remanente de 2025 y no tendrá coste real para las arcas municipales.

L’Hospitalet compra 148 viviendas por 27 millones para impedir que un fondo de inversión adquiera cinco edificios enteros.

El Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat ha decidido ejercer el derecho de tanteo sobre cinco bloques de viviendas con 148 pisos repartidos por el sector de Samontà. La compra se formalizará con 27 millones de euros procedentes del remanente del ejercicio de 2025, un dinero que no estaba comprometido y que el consistorio moviliza para que, según su propio relato, la operación no suponga ningún coste real para las arcas municipales.

El Gobierno municipal lo resume con una frase que ya forma parte de su argumentario: ‘Cuando un fondo de inversión quiere comprar un edificio entero con vecinos dentro, la ciudad se pone por delante, y por eso estos pisos no serán activos, serán de la ciudad para siempre. Es la tesis del alcalde, David Quirós, que insiste en que la maniobra llevaba meses cocinándose: ‘Hace meses que trabajamos’ para que las viviendas ‘no acabasen en el mercado especulativo’, ha añadido, ‘hemos encontrado el financiamiento y no lo hemos dejado pasar’.

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El tanteo, explicado: comprar antes de que compre otro

El derecho de tanteo y retracto, dret de tanteig i retracte en la terminología jurídica catalana, permite a una administración igualar la oferta que ya ha pactado un comprador privado y quedarse el inmueble en las mismas condiciones económicas. No es una expropiación ni una negociación a la baja. Es una partida de ajedrez que la ciudad gana en el último movimiento, justo cuando el vendedor ya tenía comprador y el precio estaba fijado.

En este caso el comprador era un fondo de inversión y el objeto, cinco edificios con 148 viviendas de entre 50 y 71 metros cuadrados. Todos los bloques cuentan con ascensor, un detalle que en un parque tan antiguo como el de L’Hospitalet no es menor. A eso se suma el compromiso municipal de subrogar la totalidad de los contratos de alquiler en vigor, incluidos los de renta antigua, con los mismos derechos y obligaciones para el inquilino.

Una ciudad no puede decidir quién compra en el mercado libre, pero sí puede llegar antes y comprar ella. El tanteo es la única llave que tiene.

Qué cambia para los 148 inquilinos: mismo contrato, nuevo propietario

L'Hospitalet 148 viviendas

El mensaje a los vecinos es corto. ‘A los vecinos y vecinas de estos edificios quiero transmitirles tranquilidad: vuestro contrato continúa, lo único que cambia es que ahora vuestro propietario es la ciudad, nada más’, ha concluido el alcalde. Nadie tendrá que mudarse y nadie verá renegado su alquiler. La renta antigua seguirá siéndolo, con el Ayuntamiento en el papel de casero.

La lectura económica deja un dato útil: los 27 millones se reparten entre 148 viviendas, una media de unos 182.000 euros por piso. El dinero sale del remanente, el ahorro acumulado por el consistorio durante 2025, y no de una nueva operación de crédito. La letra pequeña aparece después: gestionar 148 alquileres, varios de ellos muy por debajo de los precios actuales, obliga a mantener una estructura administrativa y a asumir el mantenimiento de cinco edificios que hasta ahora pagaba un propietario privado.

Los contratos de renta antigua merecen un párrafo aparte. Son alquileres firmados hace décadas, con actualizaciones muy limitadas, y suelen quedar por debajo del mercado. Que el propietario pase a ser el Ayuntamiento no cambia la renta ni las condiciones, pero sí cambia quién responde ante una avería del ascensor o una derrama de la comunidad.

La operación responde a un fenómeno conocido en la primera corona de Barcelona: edificios completos con inquilinos dentro que despiertan el interés de fondos y sociedades patrimonialistas. La fórmula se repite en en barrios densos, con parque antiguo y rentas bajas, donde un solo propietario puede revalorizar un bloque entero de golpe. La Generalitat aplica el tanteo y retracto en los municipios declarados con demanda residencial acreditada, y L’Hospitalet figura entre ellos.

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Samontà no es una excepción: el patrón que se repite en el área metropolitana

Lo que observamos con este tipo de movimientos es una política municipal que se juega a dos barajas. Por un lado, el Ayuntamiento se presenta como el actor que frena la financiarización de la vivienda y protege a los inquilinos de toda la vida. Por otro, el remanente es dinero de una sola vez: no se repite cada año y cada edificio que sale al mercado obliga a decidir si se destina a comprar pisos, a levantar promoción nueva o a cualquier otra partida del presupuesto.

Eso sí, la compra deja un precedente difícil de desmontar. Si la ciudad puede quedarse los edificios en las mismas condiciones que un comprador privado, cabe preguntarse cuántos bloques más tendrán que recibir una oferta antes de que el Ayuntamiento vuelva a moverse. De momento no hay cifra ni calendario. Lo que sí hay son 148 pisos que han pasado de manos de un fondo a un propietario que no especula.