Los bonos Goldman Sachs: 500 millones para 20 ejecutivos mientras las cuentas de los hogares se vacían

El banco de inversión cierra el primer ciclo de un programa de primas en acciones lanzado en 2021, con David Solomon por encima de los 100 millones. La operación coincide con el 37% de adultos estadounidenses incapaces de afrontar un gasto imprevisto de 400 dólares.

Goldman Sachs ultima el reparto de bonos en acciones por más de 500 millones de dólares entre una veintena de ejecutivos. Solo el consejero delegado, David Solomon, se llevará más de 100 millones.

El pago se cierra este mes de octubre con cifras adelantadas por Bloomberg que el banco no ha desglosado oficialmente. La foto que deja es incómoda: la mayor firma de banca de inversión del mundo reparte un premio histórico mientras buena parte de los hogares estadounidenses vive sin margen en su cuenta corriente.

De dónde sale el dinero: un programa de cinco años firmado en 2021

Todo arranca en octubre de 2021. Entonces Goldman Sachs concedió a David Solomon y al presidente del banco, John Waldron, sendos paquetes de acciones ligados a resultados, valorados inicialmente en 17 y 11,4 millones de dólares. La operación consta en un registro ante la SEC, el regulador del mercado estadounidense.

Publicidad

En enero de 2022 el banco extendió el esquema a otros directivos, que se sumaron en en el programa inicial. La mitad de cada premio depende de la evolución absoluta de la acción; la otra mitad, de cómo se comporte frente a seis grandes entidades comparables. El argumento que la entidad trasladó a sus accionistas fue el de siempre: retener talento directivo.

Cinco años después, el resultado está a la vista. La acción de Goldman Sachs ha rentado cerca de un 150% en el periodo, dividendos incluidos, y ha superado a cinco de los seis competidores que sirven de referencia para calcular el incentivo. Ese diferencial es el que ha inflado el valor final de los bonos hasta la cifra que ahora se reparte.

Un incentivo diseñado para alinear a los directivos con el accionista ha acabado separando a la cúpula de Wall Street del bolsillo del ciudadano medio.

Pura mecánica accionarial.

La otra cara: más de uno de cada tres estadounidenses no llega a 400 dólares

banco de inversión

El contraste no es retórico, es estadístico. La encuesta más reciente de la Reserva Federal sitúa en el 37% los adultos del país que no podrían afrontar un gasto imprevisto de 400 dólares sin recurrir a financiación ajena. Más de un tercio del país vive sin colchón financiero.

Los saldos de tarjeta de crédito subieron 21.000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026 hasta 1,26 billones, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. El 4,7% de la deuda de los hogares estaba en algún grado de impago, una proporción que bajó ligeramente respecto al trimestre anterior.

Ni el diagnóstico ajeno ni el propio ayudan a maquillar el cuadro. Un estudio de 2026 de Goldman Sachs Asset Management cifró en casi el 70% los trabajadores que habían aplazado algún objetivo financiero importante: crear un fondo de emergencia, pagar deuda o comprar vivienda. En paralelo, los analistas proyectan para la gran banca un alza de beneficios de hasta el 20% en el tercer trimestre, según Reuters.

Publicidad

La cuenta no cuadra.

La Lógica de Washington

La pregunta razonable es por qué un banco paga esto. La respuesta corta es que puede. La retribución en Wall Street la decide el consejo de administración y la ratifican los accionistas en una votación consultiva que no obliga a nada, el say on pay que introdujo la ley Dodd-Frank en 2010. Si los dueños del capital están conformes —y con una acción que ha rentado un 150% en cinco años lo están—, no hay mecanismo que lo frene.

Hay un precedente americano que explica casi todo lo demás. En 1993, la administración de Bill Clinton y el Congreso aprobaron el artículo 162(m) de la ley fiscal: las empresas solo podían desgravarse la retribución de sus directivos por encima del millón de dólares si era variable y estaba ligada a resultados. La norma pretendía contener los sueldos altos. Logró lo contrario: disparó las opciones sobre acciones y multiplicó la compensación en Bolsa. Tres décadas después, la arquitectura sigue intacta.

Ese es el sistema.

Washington no tiene hoy mayoría para cambiar esto. Cualquier reforma que limite la retribución ejecutiva en la gran banca carece de recorrido en el Congreso actual. La coalición que sostiene el statu quo es discreta y transversal: consejos de administración, gestoras de fondos y una parte del Partido Demócrata que recauda en el sector financiero.

Nadie lo va a tocar en el Capitolio.

¿Y qué llega de esto a España? Sobre todo, un espejo regulatorio. Desde la reforma de la Ley de Sociedades de Capital en 2014, las cotizadas españolas someten su informe anual de remuneraciones a una votación vinculante en la junta de accionistas y lo registran en el registro público de la CNMV. Sobre el papel, es un estándar más exigente que el estadounidense. La otra derivada es el contagio en el debate público: los paquetes de la banca de inversión americana son el argumento recurrente cuando en Europa se discute el techo salarial.

La paradoja es que los grandes grupos españoles con negocio en Estados Unidos compiten por el mismo talento directivo y los mismos mandatos corporativos que Goldman Sachs. Sus consejos de administración observan estas cifras con atención. La presión para converger hacia el modelo americano existe. La presión para no hacerlo, también.

El calendario remata la historia. El ciclo de cinco años del programa se cierra este mes y entonces se fijará el valor definitivo de los bonos. La entidad presenta resultados del tercer trimestre el próximo martes 13 de octubre. Una portavoz del banco ya defendió ante Bloomberg que los incentivos buscan alinear la compensación con el desempeño y retener talento: ‘No es ningún secreto que la firma ha funcionado excepcionalmente bien en estos años’.

Ficha del Caso

  • El caso: Goldman Sachs cierra en octubre el primer ciclo de un programa de primas en acciones lanzado en 2021. Una veintena de altos ejecutivos se reparte más de 500 millones de dólares.
  • Datos clave: Más de 500 millones en bonos; más de 100 millones solo para David Solomon; rentabilidad del 150% de la acción en cinco años; 37% de adultos sin 400 dólares para una urgencia; 1,26 billones de deuda de tarjeta; resultados trimestrales el 13 de octubre.
  • Para España: Las cotizadas someten su informe de remuneraciones a voto vinculante en la junta y lo registran en la CNMV, un estándar más exigente que el estadounidense. Grupos como Santander, BBVA, Iberdrola o Ferrovial compiten por el mismo talento directivo en EE. UU.