Granada suma a la Junta de AndalucĂa al Consorcio de la Capitalidad Cultural 2031 y eleva la candidatura a proyecto autonĂłmico.
La incorporaciĂłn se ha cerrado esta semana con la modificaciĂłn de los estatutos del Consorcio Granada Capital Europea de la Cultura 2031, un texto que se someterá a aprobaciĂłn inicial para adaptar su composiciĂłn y sus Ăłrganos de gobierno. Con ese paso, el proyecto refuerza su dimensiĂłn autonĂłmica y pasa a sostenerse sobre seis instituciones: el Ayuntamiento de Granada, la Junta de AndalucĂa, la DiputaciĂłn Provincial de Granada, la Universidad de Granada, la Cámara de Comercio de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones CientĂficas (CSIC).
Seis socios y un reparto de poder que mira a Europa
El nuevo diseño institucional mantiene la presidencia en la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y crea tres vicepresidencias que corresponderán, por este orden, a la Junta, la Diputación Provincial y la Universidad. El reparto de votos en la Junta General atribuye al Ayuntamiento el 27 por ciento, mientras que la Junta y la Diputación empatan con un 25 por ciento cada una; la Universidad aporta el 13 por ciento, la Cámara de Comercio el 7 por ciento y el CSIC cierra la tabla con el 3 por ciento restante.
Carazo ha subrayado que la entrada de la Junta «supone un respaldo fundamental para Granada 2031 y refuerza el compromiso institucional con una candidatura que queremos que sea la de toda AndalucĂa». La alcaldesa ha puesto el acento en la vertiente econĂłmica: «La cultura es una palanca de transformaciĂłn y Granada 2031 representa una oportunidad para impulsar el desarrollo econĂłmico y social, generar empleo y atraer talento».
Los estatutos fijan además que la actividad del consorcio se ordenará mediante un Plan Anual de ActuaciĂłn, en el que se definirán los objetivos, las inversiones previstas y los recursos necesarios para financiarlas. El texto abre la puerta a acuerdos de colaboraciĂłn con otras entidades pĂşblicas y privadas, a la captaciĂłn de patrocinios y a la creaciĂłn de una DirecciĂłn ArtĂstica para el diseño de las actividades culturales.
Granada no compite solo con un bid book: compite con el peso institucional de una comunidad entera detrás del proyecto.
Del bid book cerrado a la visita de los evaluadores
Ya está cerrado el bid book, el documento que recoge el proyecto cultural con el que Granada aspira a la designación. Con esa fase concluida, el equipo de la candidatura trabaja en la agenda de la visita de los evaluadores, prevista para el 24 de noviembre, una cita en la que la ciudad tendrá que mostrar sobre el terreno el potencial cultural que ha defendido por escrito.
No es un trámite menor. De esos encuentros y actividades dependerá buena parte de la impresión que los evaluadores se lleven de Granada, y esa impresión viajará después al informe que acompaña la decisión final sobre la Capitalidad Cultural. La candidatura llega a esa cita con el respaldo institucional recién ampliado y con el aval de una trayectoria que arrancó el 13 de marzo, cuando la ciudad fue elegida finalista en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.

Bajo el lema Granada, tierra que inspira, conocimiento que transforma, el proyecto apoya su discurso en el patrimonio histĂłrico, la creatividad y el conocimiento. Entre los objetivos del consorcio figuran fomentar la participaciĂłn ciudadana, promover la colaboraciĂłn entre instituciones y agentes culturales, impulsar proyectos culturales y de investigaciĂłn y facilitar la captaciĂłn de recursos y patrocinios. La meta declarada no es solo el reconocimiento europeo, sino dejar un legado duradero en la ciudad y su entorno.
La Lectura Andaluza
La entrada de la Junta cambia el mapa institucional de la candidatura a las puertas del examen europeo. La administraciĂłn autonĂłmica, con sede en Sevilla, asume la primera vicepresidencia del consorcio y un 25 por ciento de los votos, el mismo peso que la DiputaciĂłn Provincial y solo dos puntos por debajo del Ayuntamiento. Es la traducciĂłn estatutaria de una idea que la alcaldesa repite: que Granada 2031 sea la candidatura de toda AndalucĂa. El respaldo no es solo simbĂłlico, porque el Plan Anual de ActuaciĂłn obliga a concretar inversiones y a financiarlas.
Para el lector de a pie, la pregunta es qué supone esto en su vida diaria. La respuesta pasa por el empleo y por el turismo cultural: una designación de este calibre suele traducirse en visitantes fuera de la temporada alta y en inversión en equipamientos culturales, dos factores que sostienen empleo cualificado. En una comunidad de ocho provincias, además, el relato de una candidatura andaluza permite que Granada no compita sola frente a otras ciudades europeas, sino con el peso de toda la región detrás.
El calendario marca los próximos pasos: aprobación inicial de los estatutos, visita de los evaluadores el 24 de noviembre y, después, el fallo europeo. Si la candidatura prospera, 2031 quedará a cinco años vista, el tiempo justo para ejecutar un plan de actuación que aún está por concretar en cifras. Lo que ya está claro es que Granada ha dejado de jugar en solitario: la Capitalidad se ha convertido en un asunto de comunidad.

