Negocios del Café, el mayor franquiciado de Burger King en Andalucía, ha presentado en el Juzgado de lo Mercantil de Málaga un plan para reestructurar su deuda. La compañía sostiene que no está en insolvencia y que sus restaurantes seguirán abiertos con total normalidad.
El Plan de Reestructuración se ha presentado para su homologación judicial y afecta solo al holding propietario de las sociedades operativas, no a los locales. El grupo explota 62 restaurantes de Burger King en Andalucía y 28 establecimientos de Kentucky Fried Chicken (KFC) entre Andalucía y Valencia, lo que le convierte en el primer operador de la enseña en la comunidad y en uno de los principales de España.
Recalendarizar la deuda sin cerrar ningún restaurante
La directora financiera corporativa, Paloma Artigas, ha explicado que la empresa «no está en insolvencia actual ni inminente» y que el plan se presenta «con el único objetivo de recalendarizar la deuda financiera del holding» con los fondos de inversión titulares de la deuda y con otras sociedades del grupo. A eso se suma la necesidad de «adecuar sus vencimientos a la generación prevista de caja».
De momento no hay cifra pública: la firma no ha desvelado la cuantía, con el argumento de que el plan «afecta exclusivamente a determinada deuda financiera» y de que la cifra consolidada «no representa el perímetro ni el alcance» de la operación. No hay quitas: se pagará el 100% de la deuda, con un plazo más amplio y tipos de mercado.
Asi mismo, la compañía subraya que la explotación de las marcas «no se ve afectada» y que las sociedades propietarias de los restaurantes seguirán funcionando con normalidad: el plan no toca a trabajadores, proveedores, entidades financieras ni franquiciadores. La homologación busca, según la empresa, reforzar la solvencia del grupo y sostener los planes de negocio de las operativas.
El pulso no es con los clientes ni con la plantilla, sino con los fondos que sostienen la deuda de un grupo que factura más de cien millones en el sur.
Detrás de la sociedad holding hay tres piezas: el Grupo Negocios de Restauración del Sur (NRSur), con una facturación superior a los cien millones de euros según la herramienta Insight View de Iberinform, y las filiales Isbiliya Restaurants y Royal Franchise, todas participadas al 100%.
En el accionariado figuran Codoro Gestión (24,14%), vinculada al empresario sevillano Domingo Cobreros Fidalgo, e Inversiones Mobiliarias e Inmobiliarias Maro (23,77%), de Adolfo Rodríguez Flores, cofundador de la compañía.
Del crédito de Muzinich en 2018 a la mesa del juzgado

No es la primera vez que este grupo negocia con acreedores. En 2018, los accionistas de NRSur anunciaron un acuerdo de financiación de 38,5 millones de euros con el fondo Muzinich, una operación asesorada por el equipo de Banca de Inversión de Arcano. Ocho años después el escenario es otro: tipos más altos, costes de personal y energía al alza y un consumo que se ha moderado en la restauración de ticket medio.
La fórmula del franquiciado es la que queda más expuesta a ese cóctel, porque asume el local, el personal y las regalías mientras la marca fija el rumbo comercial. En una comunidad donde la restauración organizada ha crecido al calor del turismo, los restaurantes que el grupo opera en ciudades como Málaga, Sevilla, Granada o Cádiz funcionan como termómetro: si el plan sale adelante, nadie notará nada en el mostrador.
La Lectura Andaluza
Andalucía es la comunidad donde el negocio de Burger King de este grupo tiene su músculo: 62 restaurantes y la práctica totalidad de su plantilla operativa en España. El peso del turismo —el sector servicios aporta en torno a dos tercios del valor añadido regional— explica por qué una refinanciación corporativa importa aquí más que en cualquier otro territorio.
No se trata de un cierre ni de un expediente de regulación de empleo: es una negociación entre socios y acreedores que, si se homologa, debería traducirse en estabilidad para los locales y para los proveedores andaluces de pan, carne y bebidas. La Junta de Andalucía no interviene en esta operación, que es un asunto entre una sociedad privada y sus fondos acreedores, pero el devenir del grupo sí se refleja en los datos de afiliación del sector servicios que se siguen desde el IECA.
Para el lector de a pie, la clave es sencilla: nada cambia en la barra ni en la aplicación de pedidos. Para quien trabaja en esas cocinas, la lectura es otra: la continuidad del empleo depende de que el calendario de pagos cuadre con la caja de cada trimestre. Y para el pequeño proveedor que sirve a un restaurante de la red, la señal de que se abona el 100% de la deuda sin quitas vale más que cualquier comunicado.
Queda ahora el trámite: el Juzgado de lo Mercantil de Málaga debe pronunciarse sobre la homologación y, a partir de ahí, el grupo tendrá que demostrar en la campaña de Navidad —la de mayor tráfico del año en los centros comerciales andaluces— que la nueva estructura de vencimientos aguanta el ritmo. La restauración andaluza mira con atención: no es lo mismo renegociar una deuda que renunciar a un negocio, y esta vez el mensaje va en la primera dirección.

