El ‘hachazo’ de Microsoft a Windows 10: los euros que cobrarán al año a los usuarios que no pasen a Windows 11.

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El castigo se multiplica para empresas: 61 dólares el primer año, 122 el segundo y 244 el tercero por dispositivo

El castigo no es una tarifa plana, sino una escala que hace de cada año de prórroga una decisión más cara que la anterior. La actualización de seguridad extendida (ESU) para empresas arrancó con 61 dólares por dispositivo para el periodo que fue del 14 de octubre de 2026 al 13 de octubre de 2027; desde entonces la tarifa es de 122 dólares y, en el tercer y último tramo, llegará a 244. Quien se incorpore tarde no puede elegir: las licencias son acumulativas y no se venden por meses sueltos, así que entrar en el segundo año cuesta 183 dólares por equipo y cubrir los tres, 427. Con mil máquinas, el recibo pasa de 61.000 a 122.000 dólares y después a 244.000. Y a cambio solo llegan parches clasificados como críticos e importantes: ni funciones nuevas, ni correcciones que no sean de seguridad, ni soporte técnico ordinario.

El contraste con el resto de clientes es lo que convierte el dato en noticia. Un particular en el Espacio Económico Europeo obtiene esas mismas actualizaciones sin pagar —fuera de la región cuestan 30 dólares— y Microsoft prorrogó su cobertura hasta el 12 de octubre de 2027; los centros educativos abonan 1, 2 y 4 dólares por los tres años, y quien gestiona el parque con Intune o Windows Autopatch rebaja el primer ejercicio a 45. Las máquinas virtuales en Windows 365 y Azure Virtual Desktop lo tienen incluido. Mientras, los datos de Lansweeper de julio situaban aún en Windows 10 el 16,9% del parque empresarial, con solo un 14% con ESU aplicado, y sustituir el equipo se ha encarecido por el precio de la memoria. El plazo expira el 10 de octubre de 2028, y los equipos que quedan —sanitarios, industriales, certificados— son precisamente los más difíciles de migrar.