El laberinto burocrático que retrasa más de un año las ayudas del coche eléctrico

El Plan Moves ha subvencionado miles de coches eléctricos que sus compradores todavía no han cobrado. La ayuda se concede por resolución, pero el dinero llega cuando la comunidad autónoma cierra la tramitación y se transfieren los fondos: entre un momento y otro pasan meses y, en los expedientes más lentos, más de un año. Quien compra adelanta el dinero, financia la compra y asume el riesgo de que el pago se demore. Y el programa se ha prorrogado varias veces con el ejercicio ya empezado.

La lista no ordena comunidades ni busca culpables: sigue el recorrido de una ayuda desde que se concede hasta que se ingresa y se detiene en los puntos donde el expediente se atasca. El criterio es el del comprador que ya ha pagado el coche y espera. Por eso pesan tanto el calendario presupuestario, que empuja los abonos al cierre del ejercicio, y la fase de subsanación de documentos, como la distinta velocidad de las comunidades autónomas o el coste de renunciar a la ayuda, pedir un préstamo o aceptar que el concesionario adelante el dinero.

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Pagar en enero para no descuadrar diciembre: el calendario presupuestario que retrasa las ayudas

El Moves no se retrasa solo por papeleo: se retrasa por calendario. La prórroga que debía cubrir todo 2025 llegó el 1 de abril, en el Real Decreto-ley 3/2025, y lo hizo con efectos retroactivos al 2 de enero: durante tres meses se compraron coches con una ayuda que aún no existía jurídicamente. El patrón se repitió en diciembre. Transición Ecológica anunció el día 5 los 400 millones extra para la lista de espera; el IDAE comunicó el reparto a las autonomías a mediados de mes y la transferencia de 381,76 millones se ejecutó en la última semana del ejercicio, según las cifras que manejan las comunidades. De esa ampliación, 355,64 millones salieron de remanentes de otros programas de incentivos sin gastar y solo 44,36 millones de una transferencia de crédito de Hacienda aprobada por el Consejo de Ministros el 16 de diciembre. Con el año ya agotado, el dinero que llega a las autonomías en la última semana no se puede abonar antes de enero: el gasto se imputa al ejercicio en que se paga.

La consecuencia es un embudo que cambia de año con los expedientes dentro. A mediados de febrero de 2026, el 52% de las ayudas concedidas en el marco del Moves III seguía sin abonarse, con 580,7 millones pendientes, y Baleares, Melilla y Asturias no habían desembolsado ni un euro, frente al 98% de Ceuta o el 71% de Madrid, según los datos del IDAE recogidos por este diario. El patrón se repite con el Plan Auto+: sus 400 millones para 2026 proceden de un crédito extraordinario de Hacienda, tiene efecto retroactivo desde el 1 de enero y, sin embargo, su convocatoria se aprobará bien entrado el año. Mientras, Bruselas exige justificar el 100% de las subvenciones con fondos europeos en el primer semestre de 2026: a 8 de diciembre solo estaba justificado el 45%, con unos 615 millones en riesgo de devolución, según Expansión.