El laberinto burocrático que retrasa más de un año las ayudas del coche eléctrico

El Plan Moves ha subvencionado miles de coches eléctricos que sus compradores todavía no han cobrado. La ayuda se concede por resolución, pero el dinero llega cuando la comunidad autónoma cierra la tramitación y se transfieren los fondos: entre un momento y otro pasan meses y, en los expedientes más lentos, más de un año. Quien compra adelanta el dinero, financia la compra y asume el riesgo de que el pago se demore. Y el programa se ha prorrogado varias veces con el ejercicio ya empezado.

La lista no ordena comunidades ni busca culpables: sigue el recorrido de una ayuda desde que se concede hasta que se ingresa y se detiene en los puntos donde el expediente se atasca. El criterio es el del comprador que ya ha pagado el coche y espera. Por eso pesan tanto el calendario presupuestario, que empuja los abonos al cierre del ejercicio, y la fase de subsanación de documentos, como la distinta velocidad de las comunidades autónomas o el coste de renunciar a la ayuda, pedir un préstamo o aceptar que el concesionario adelante el dinero.

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El laberinto de la subsanación: requerimientos, facturas repetidas y expedientes que vuelven a empezar

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Foto de Chanhee Lee en Unsplash

El trámite no termina cuando el comprador entrega los papeles: ahí empieza la parte que más expedientes atasca. Las bases del programa conceden diez días hábiles para responder a cada requerimiento —quince en fases como la justificación andaluza— y, si no hay respuesta, se le tiene por desistido y el expediente se archiva. Y lo que se pide rara vez es de fondo: en los anuncios de subsanación que las comunidades publican en sus boletines aparecen facturas del coche rechazadas porque no recogen el descuento obligatorio de al menos 1.000 euros antes de IVA, porque el concepto no dice «Programa Moves III», firmas que «no son válidas», certificados de cuenta bancaria con otro titular o la foto del cartel de la UE que falta. En Asturias, de 121 solicitudes del Moves III ya acreditadas, solo se habían abonado 110; el resto seguía pendiente de subsanar errores, según reconoció la consejería en 2024.

El efecto no es un trámite más, sino un reinicio del reloj. La Agencia Andaluza de la Energía admitió al Defensor del Pueblo andaluz que el «alto grado de subsanaciones» figuraba entre las causas del retraso, y en sus talleres con empresas adheridas reconoce que las incidencias son «en su gran mayoría de carácter formal», pero que cada una obliga a un «nuevo análisis»: el expediente vuelve a la cola. Un caso recogido por OCU resume el calendario: ayuda concedida en octubre de 2022, justificación entregada en noviembre de 2023, aviso de deficiencias en marzo de 2025 y, al no subsanarse, otro requerimiento en diciembre. Mientras tanto, los certificados de estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social caducan, de modo que lo ya aportado puede haber prescrito cuando por fin se revisa.