Apple cerró el ejercicio con 114.500 millones de dólares de ingresos y 30.700 millones de beneficio en su cuarto trimestre fiscal. El mensaje de la conference call fue otro: los costes de memoria se comerán parte del margen navideño.
Claves de la operación
- El margen bruto pierde casi dos puntos. La compañía guía un 45-46% para el trimestre de diciembre frente al 47,9% del periodo cerrado en septiembre.
- Acopio defensivo de componentes. El inventario supera los 14.500 millones de dólares, más del doble que un año antes, y las obligaciones de compra de fabricación crecen en 33.000 millones desde junio.
- Dos subidas de precio ya aplicadas. iPad, Mac e iPhone acumulan incrementos desde junio y septiembre, y la dirección no confirma si habrá un tercero.
El margen se estrecha justo cuando llega la campaña navideña
John Ternus, consejero delegado, eligió una palabra para describir el mercado: sin precedentes. ‘Lo que estamos viendo ahora mismo con los precios de la memoria no tiene precedentes’, señaló durante la llamada con analistas. La compañía ya absorbió costes más altos en el trimestre de septiembre y espera que el de diciembre sea peor.
El colchón existe, pero tiene fecha de caducidad. Apple compensó septiembre con memoria DRAM comprada a precios antiguos y con componentes ajenos a la memoria más baratos. El ahorro acumulado se agota trimestre a trimestre, y el propio Ternus avisó de que ese beneficio será cada vez menor.
Las cifras del balance confirman el diagnóstico. El inventario supera los 14.500 millones de dólares, más del doble que un año antes, y las obligaciones de compra de fabricación crecen 33.000 millones en un trimestre, un detalle que quedará reflejado en el informe anual que la compañía remite a la SEC. Es acopio defensivo, no crecimiento.
El golpe llega también a la cadena de suministro. Mac y iPad tendrán suministro limitado en el trimestre de diciembre por la escasez de memoria, de modo que dos familias de producto llegan al pico de ventas con menos unidades.
A la memoria se suma otro frente menos discutido: los costes de la IA de Siri, que la propia compañía sitúa junto al encarecimiento de de los componentes en la explicación del recorte de margen.
El problema de Apple ya no es vender: es que cada iPhone le cuesta más fabricarlo que hace doce meses.
Dos subidas ya aplicadas y una tercera pregunta sin respuesta
Apple elevó precios en junio y en septiembre. Los incrementos afectaron a iPad, Mac e iPhone, según el relato de la dirección en la llamada con analistas. Tres familias de producto ya pagan la factura de la memoria. Kevan Parekh, director financiero, defendió que las subidas se hicieron ‘a regañadientes’ y que la empresa trata de equilibrar el impacto a corto y largo plazo.
Cuando un analista preguntó si habrá otra ronda, la respuesta no llegó. Sabih Khan, director de operaciones, esquivó la pregunta y se limitó a describir el marco de evaluación: ingresos por unidad, margen y equilibrio entre el corto y el largo plazo. Ninguna compañía sube precios dos veces en seis meses por gusto. Lo hace cuando el coste de los insumos deja de ser una variable menor.
Para el comprador español la traducción es sencilla: el iPhone es el producto con más peso en la cesta tecnológica de los hogares y cualquier ajuste se nota en la renovación bianual del terminal. Las operadoras que financian equipos, con Telefónica a la cabeza en el Ibex 35, absorben parte de ese encarecimiento en sus tarifas y lo trasladan al margen del canal.
La pregunta relevante no es si Apple puede subir precios, sino cuántas veces puede hacerlo sin romper la demanda. El iPhone compite en la franja alta, donde la elasticidad es menor, pero la renovación se ha alargado en los últimos años y cada subida estrecha el margen de maniobra del canal.
El precedente español que anticipa lo que viene con el precio del iPhone
Apple ya vivió una secuencia parecida. Cuando el euro se acercó a la paridad con el dólar en 2022, la compañía reajustó su tarifa española al alza y el iPhone se consolidó como el producto de referencia del mercado premium. Su red de tiendas propias en España convirtió ese posicionamiento en una ventaja de marca que sostiene el precio medio más alto del sector, muy por encima del de sus rivales en Android.
Ahora el coste no viene del tipo de cambio, sino de un oligopolio de proveedores de memoria que ha encontrado en la IA su mejor cliente. Los grandes fabricantes están priorizando pedidos de centros de datos con márgenes superiores y el consumidor paga la diferencia. Ese es el punto que Ternus no dijo con esas palabras pero que se desprende de su propia guía: el problema no es coyuntural, es estructural.
Observamos además una tensión interna que pocas veces se explicita. Apple presume de integración vertical, pero depende de terceros para un componente crítico y sin sustituto a corto plazo. Del lado español, Telefónica —el valor del Ibex 35 más expuesto a la financiación de terminales— afronta el mismo dilema desde el otro lado del mostrador: si el equipo se encarece, la venta se retrasa y el cliente alarga la vida de su móvil.
La próxima prueba tiene fecha a finales de enero, cuando Apple publique las cuentas del trimestre de diciembre. Si el margen bruto se queda en el 45-46% guiado y Mac e iPad no se quedan sin stock, la compañía habrá demostrado que puede absorber el shock. Si baja de ahí, la tercera subida de precios dejará de ser una pregunta y pasará a ser un anuncio.

