La medicina antiaging ha dejado de ser una curiosidad científica para convertirse en un movimiento global que busca entender por qué envejecemos y cómo podemos retrasar ese proceso. En una reciente conversación del ‘Zenvibes Podcast’, el Dr. Vicente Mera, pionero en longevidad y especialista en medicina antiaging, explica que el cuerpo humano está biológicamente preparado para vivir hasta los 120 años. Basándose en el llamado “límite de Hayflick”, el médico describe cómo las células poseen un número determinado de divisiones antes de deteriorarse, pero también cómo ciertos hábitos pueden extender ese margen.
El Dr. Mera, con una visión tan científica como humanista, plantea que vivir más no es suficiente si no se vive mejor. En su diálogo, subraya que la verdadera clave de la medicina antiaging no está en una pastilla milagrosa, sino en la forma en que interactuamos con nuestro entorno, lo que él denomina “el exposoma”. Este conjunto de factores, como alimentación, sueño, ejercicio, relaciones y manejo del estrés, tiene, según él, más impacto en la longevidad que la propia genética.
3El propósito y la edad biológica
El Dr. Vicente Mera también invita a reflexionar sobre las tres edades del ser humano: la cronológica, la física y la biológica. Mientras la primera avanza de forma inevitable, las otras dos pueden moldearse a través de los hábitos. La medicina antiaging trabaja precisamente en lograr que un cuerpo de 70 años funcione como uno de 50. Para ello, la clave está en mantener la flexibilidad metabólica, el movimiento diario y una mente activa, capaz de aprender y adaptarse.
Finalmente, el especialista se adentra en un terreno más filosófico al hablar del propósito vital. Explica que quienes encuentran sentido en lo que hacen suelen vivir más y mejor. Para él, la longevidad sin propósito carece de sentido. La medicina antiaging, por tanto, no se trata solo de sumar años, sino de darles calidad y significado. Vivir hasta los 120 años, como afirma el doctor, es posible, pero siempre que sepamos cuidar no solo del cuerpo, sino también del alma que lo habita.


