Movistar Plus+ vuelve a demostrar que las comedias más incómodas suelen ser también las más honestas. Entre tantas series que intentan presentar amistades perfectas y personajes que siempre saben qué decir, la plataforma acaba de estrenar una ficción que hace justo lo contrario y ahí está gran parte de su encanto. ‘Se tiene que morir mucha gente’ llega con una historia llena de humor negro, reproches y conversaciones que suenan demasiado reales, de esas que cualquiera podría escuchar entre amigas después de varias copas y una mala semana.
La nueva apuesta de Movistar Plus+ adapta la novela de Victoria Martín y mantiene intacto ese estilo ácido que tantos seguidores le dio con sus pódcast. La serie tiene solo seis episodios de unos 25 minutos, pero engancha rápido porque no intenta caer bien todo el tiempo. Aquí las protagonistas se quieren, sí, aunque muchas veces no se soportan, se tienen envidia y se hacen daño, algo que termina sintiéndose muchísimo más cercano que muchas ficciones llenas de discursos perfectos.
1Movistar Plus+ apuesta por una comedia incómodamente real
Movistar Plus+ ha confiado en esta serie como una de sus comedias más diferentes de los últimos tiempos y el resultado no se parece demasiado a lo habitual. Desde el primer episodio queda claro que Victoria Martín no quería construir personajes ejemplares, sino personas llenas de contradicciones, inseguridades y frustraciones cotidianas. Eso hace que muchas escenas resulten incómodas, pero también tremendamente divertidas porque reconocemos comportamientos que normalmente nadie admite en voz alta.
La serie sigue a Bárbara, interpretada por Anna Castillo, una mujer completamente perdida entre ansiedad, benzodiacepinas y una vida que no salió como esperaba. A su lado aparecen Maca y Elena, dos amigas con las que mantiene una relación tan tóxica como inseparable. Movistar Plus+ convierte así una historia sobre amistades imperfectas en algo mucho más profundo, porque detrás de cada discusión aparece el miedo al fracaso, la comparación constante y esa sensación tan generacional de no haber llegado todavía a ninguna parte.

