El estudio de la Universidad de Granada que revela qué cenar para mejorar el sueño

Un estudio de la Universidad de Granada revela que alimentos como el pescado azul, el aceite de oliva o los hidratos de carbono se relacionan con un mejor descanso, mientras que las cenas pesadas pueden hacer que dormir bien sea mucho más difícil.

El sueño se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de nuestro tiempo, porque cada vez más personas se despiertan cansadas, duermen a trompicones o sienten que, aunque pasan horas en la cama, el descanso nunca termina de ser suficiente. En medio de ese problema cotidiano, que afecta tanto al estado de ánimo como a la energía del día siguiente, la ciencia sigue encontrando pistas en hábitos que muchas veces pasan desapercibidos, y uno de ellos es la cena.

Ahora, una investigación liderada por la Universidad de Granada vuelve a poner el foco en la relación entre alimentación y sueño. El estudio, publicado en la revista científica European Journal of Nutrition, concluye que lo que comemos antes de acostarnos puede influir directamente en la calidad del descanso, pero también que dormir mal acaba condicionando lo que el cuerpo pide al día siguiente. En otras palabras, sueño y alimentación forman un círculo mucho más conectado de lo que parece.

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Lo que cenas puede cambiar la calidad del sueño

“Cena pesada”. Fuente: Magnific

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores siguieron durante dos semanas a hombres y mujeres con obesidad en su vida cotidiana. No se trataba de un experimento encerrado en un laboratorio, sino de observar rutinas reales, con estrés, horarios irregulares, cansancio acumulado y todos esos pequeños factores que influyen en el sueño sin que apenas nos demos cuenta. Durante 14 días analizaron qué cenaban los participantes y cómo descansaban por la noche mediante dispositivos especializados.

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Los resultados mostraron una relación bastante clara entre determinados alimentos y un peor descanso. Las cenas más cargadas de grasas, fritos, alcohol, carne roja o exceso de proteínas aparecían asociadas a un sueño más pobre y fragmentado. En cambio, quienes optaban por hidratos de carbono, pescado azul o aceite de oliva tendían a dormir mejor y a tener un descanso más reparador. Los investigadores insisten en que no se puede hablar de una relación absoluta de causa y efecto, pero sí de una conexión importante entre la composición de la cena y la calidad del sueño.

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