Barcelona elimina más de 50 plazas de aparcamiento en Sarrià-Sant Gervasi

La transformación de la calle de Escipió en plataforma única suprimirá 49 plazas de estacionamiento, la mayoría de área verde para residentes. Las obras durarán un año y costarán 2,3 millones de euros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Residentes y visitantes del barrio de El Putxet i el Farró, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, especialmente los propietarios de automóvil con tarjeta de área verde.
  • ¿Cuándo ocurre? La aprobación inicial ya se ha producido; las obras durarán aproximadamente un año y costarán 2,3 millones de euros.
  • ¿Qué cambia hoy? La calle de Escipió se convierte en plataforma única peatonal, suprimiendo 49 plazas de aparcamiento entre turismos y motos.

El Ayuntamiento de Barcelona eliminará medio centenar de plazas de estacionamiento en la calle de Escipió, en el barrio de El Putxet i el Farró, al convertirla en una plataforma única compartida entre peatones y vehículos. La reforma, que tiene un presupuesto de 2,3 millones de euros, también afectará a la calle de Homer y supondrá la pérdida de aparcamiento regulado de área verde, destinado exclusivamente a los vecinos.

En el tramo de la calle de Escipió que va desde la ronda del General Mitre hasta la avenida de la República Argentina, se suprimirán 26 plazas de área verde para turismos y 28 plazas de estacionamiento para motocicletas. Las plazas de área verde son las de color verde que permiten a los residentes autorizados aparcar sin límite de tiempo; la mayoría de estos espacios son usados por vecinos del barrio, que ahora tendrán que competir por las pocas plazas libres en las calles próximas.

La calle de Homer también perderá aparcamiento, aunque la intervención allí tiene un matiz distinto. Desaparecerán 13 plazas de área verde para coches y 18 plazas para motos; no obstante, el proyecto contempla la creación de 36 plazas para motocicletas, lo que reduce el impacto en esos vehículos. El balance neto es de 49 plazas de estacionamiento suprimidas entre ambas calles, sumando turismos y motos.

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El proyecto ejecutivo justifica la reurbanización como una forma de disuadir a los conductores que empleaban la calle de Escipió como atajo entre la Ronda de Dalt y la avenida de la República Argentina, un comportamiento que ya se corrigió con la reforma de la calle de Ballester. Además, las aceras actuales no cumplen los requisitos de accesibilidad universal ni hay espacios para sentarse; la plataforma única dará prioridad al peatón y creará un itinerario sinuoso para reducir la velocidad del tráfico.

La transformación sigue la estela de la calle del Císter, en el cercano barrio de Sant Gervasi-La Bonanova, donde hace algo más de un año se implementó un proyecto similar. Aquella actuación eliminó 18 plazas de zona azul para turismos y ocho estacionamientos para motos, además de dos plazas de carga y descarga. Los vecinos de El Putxet i el Farró temen una situación análoga: menos plazas y más tráfico de agitación en las calles aledañas.

Cada plaza que desaparece en Sarrià-Sant Gervasi se traduce en más presión sobre las calles adyacentes, donde el aparcamiento ya es un bien escaso para los residentes.

Impacto para los residentes y la búsqueda de alternativas de aparcamiento

El Ayuntamiento de Barcelona no ha anunciado, por el momento, alternativas de estacionamiento para compensar la pérdida. Las obras, que se prolongarán durante aproximadamente un año, arrancarán una vez que el proyecto reciba la aprobación definitiva y se licite. Es previsible que se abra un plazo de información pública durante el cual los residentes podrán presentar alegaciones a la reordenación viaria prevista. Mientras tanto, los vecinos que dependen del área verde para dejar su vehículo deberán explorar calles próximas que, en su mayoría, ya presentan una elevada ocupación.

La eliminación de aparcamiento en este distrito se suma a otras actuaciones de pacificación que ha impulsado el gobierno municipal. Con la ampliación de plataformas únicas, Barcelona gana espacio de calidad para el peatón, pero la pregunta que se repite entre los residentes es si el equilibrio entre movilidad sostenible y las necesidades de los automovilistas está quedando descompensado en los barrios altos de la ciudad.