Aerolíneas y regulador se lanzan contra Aena por subir un 11,5% las tasas en Barcelona

La CNMC recomienda una rebaja anual del 0,59% mientras Aena defiende un incremento del 3,8% hasta 2031. El Consejo de Ministros decidirá a finales de septiembre.

Aena ha tensado la cuerda hasta casi romperla. La subida del 11,5% acumulado de las tasas desde 2024 y su intención de continuar con incrementos anuales del 3,8% hasta 2031 han soliviantado a las aerolíneas y al regulador. El enfrentamiento amenaza con enturbiar la relación con el sector y la próxima decisión del Consejo de Ministros.

La presión que Aena quiere mantener

El Consejo de Administración de Aena, presidido por Maurici Lucena, aprobó el nuevo esquema tarifario para el DORA III, el periodo regulatorio 2027-2031. La propuesta supone un incremento anual cercano al 3,8%, que al final del quinquenio añadiría unos 2,15 euros al coste por pasajero. La compañía defiende que sin esos ingresos adicionales no podrá acometer las obras previstas, especialmente en Barcelona, donde la congestión es crónica.

El gestor argumenta que la recuperación del tráfico la contención de costes operativos y la mejora de los ingresos justifican el esfuerzo inversor de 13.000 millones de euros. Las joyas de ese plan son las ampliaciones del Aeroport Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y del Adolfo Suárez Madrid-Barajas, dos infraestructuras cuya modernización Aena considera irrenunciable.

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La CNMC y las aerolíneas replican

El informe de la CNMC ha caído como un jarro de agua fría en Aena. Según sus cálculos, el tráfico de pasajeros crecerá hasta los 366,7 millones, casi un 6% más de lo que prevé el gestor. Con esos números, el regulador ve margen para bajar las tarifas un 0,59% anual, no para subirlas. La entidad recomienda además recortar gastos de explotación y ajustar el coste de capital.

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha aplaudido sin reservas la postura de la CNMC y ha instado al Gobierno a tomarla en serio. Las aerolíneas amenazan con revisar sus rutas en Barcelona si el encarecimiento persiste, un órdago que puede lastrar la recuperación turística catalana. La patronal insiste en que el margen para bajar tasas es incluso mayor de lo que refleja el informe del regulador.

Aena quiere recaudar más, la CNMC dice que puede ingresar igual bajando tasas. La decisión final, en manos del Consejo de Ministros, marcará el ritmo inversor de la próxima década.

Barcelona, entre la inversión y la incertidumbre

El Prat, con un proyecto de ampliación aún pendiente de autorización ambiental, es el gran campo de batalla. El aeropuerto superó los 50 millones de pasajeros anuales antes de la pandemia y su saturación es un problema crónico. Si las tasas suben demasiado, las compañías de bajo coste podrían desviar operaciones a otros hubs, reduciendo la conectividad de Cataluña en un momento clave de recuperación económica.

En la Generalitat observan con prudencia. Fuentes del Govern admiten que un alza desmesurada podría frenar la vuelta de vuelos internacionales y golpear al turismo, motor de la economía catalana. Sin embargo, el president Illa evita pronunciarse públicamente para no entorpecer la negociación con el Ministerio de Fomento. El equilibrio entre inversión en infraestructuras y competitividad turística se ha vuelto muy delicado.

El Consejo de Ministros tiene hasta finales de septiembre de 2026 para decidir el marco tarifario definitivo. El informe de la CNMC no es vinculante, pero su contundencia obliga a Moncloa a sopesar los beneficios de una rebaja para las aerolíneas frente a un recorte que podría retrasar las inversiones en infraestructuras estratégicas. La partida está servida.