La crisis de la basura ha aterrizado en Fuenlabrada sin fecha de caducidad. Diez de los trece camiones de recogida están averiados y el servicio opera al 23 %, apenas tres vehículos para atender a más de 190 000 vecinos. Los contenedores desbordados y las bolsas de residuos amontonadas en las aceras son ya una imagen diaria en buena parte del municipio.
El Ayuntamiento, gobernado por el PSOE desde hace décadas, no ofrece una explicación pública a la altura del colapso. Según la información publicada por Okdiario y confirmada por fuentes municipales, la flota tiene una antigüedad media de veinte años y el taller mecánico del consistorio carece de recursos para reparar las averías. De hecho, los diez camiones inmovilizados siguen sin fecha de vuelta. Los mismos problemas afectan a los cuatro vehículos alquilados a una subcontrata de URBASER, que también llevan semanas parados por fallos mecánicos.
Fuenlabrada divide la recogida de basuras en dos zonas. Una la gestiona directamente el Ayuntamiento y la otra está adjudicada a las empresas privadas URBASER y Valoriza. Sin embargo, los empleados municipales denuncian que estas subcontratas no recogen los residuos depositados en los alrededores de los contenedores de su área. El resultado es que los trabajadores públicos acaban asumiendo ese volumen extra, alargando jornadas o dejando rutas sin cubrir.
El sistema de contenedores soterrados para residuos orgánicos agrava el bloqueo. Solo se pueden vaciar con la maquinaria específica de los camiones de mayor tamaño, precisamente los que más averías acumulan. Hasta que no se reparen, esos depósitos subterráneos seguirán llenos e inaccesibles, obligando a los vecinos a depositar la basura en la calle.
La plantilla de 240 operarios sufre las consecuencias de la desinversión. Llevan seis meses sin recibir uniformes y muchos trabajan con guantes que han comprado de su bolsillo. Las bajas y jubilaciones no se cubren, lo que reduce aún más un equipo ya mermado. En esas condiciones, y con el calor del verano sobre el asfalto, completar una ruta se convierte en una carrera de obstáculos.
Diez de los trece camiones del servicio municipal de recogida de basura de Fuenlabrada están averiados y la ciudad carece de un plan de choque para recuperar la operatividad.
La presión laboral alcanzó un punto insostenible cuando, según denuncian fuentes de la plantilla, un mando intermedio amenazó con sancionar a un trabajador que se negó a conducir su camión sin aire acondicionado con temperaturas de 40 grados. El Ayuntamiento no ha aclarado este episodio ni ha abierto investigación alguna.
La única medida anunciada para hacer frente al verano es la contratación de parados de larga duración, para reforzar el servicio. Sin embargo, los nuevos empleados deben realizar un curso de formación antes de incorporarse, y las previsiones municipales sitúan su llegada en octubre. Es decir, durante los meses de mayor generación de residuos y más exigencia física, la ayuda no estará sobre el terreno.
En esta redacción analizamos la situación como un síntoma de la debilidad del modelo de gestión directa cuando no va acompañado de inversión suficiente. Fuenlabrada no es el primer municipio del sur de Madrid que afronta una crisis de limpieza por falta de mantenimiento de la flota. Ya en 2021, Móstoles tuvo que recurrir a contratos de emergencia después de que varios camiones municipales quedaran fuera de servicio durante semanas. La diferencia es que ahora el Ayuntamiento ha optado por el silencio y por una medida de refuerzo que llegará tarde.
Mientras tanto, los vecinos conviven con contenedores desbordados, malos olores y la sensación de que el servicio público ha dejado de estar a su altura. El próximo pleno municipal será la primera oportunidad para que la oposición exija explicaciones y un calendario de reparaciones. De lo que ocurra en ese debate dependerá, en parte, que Fuenlabrada recupere la normalidad antes de que el verano convierta la crisis en un problema de salud pública.

