Crisis Polonia Ucrania: Nawrocki retira la Orden del Águila Blanca a Zelenski y exige devolver tanques y MiG

El expresidente polaco Leszek Miller exige a Ucrania que devuelva los cazas MiG-29 y los tanques suministrados desde 2022. Antiguos presidentes ucranianos y altos cargos devuelven sus condecoraciones polacas en solidaridad con Zelenski.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente polaco, Karol Nawrocki, ha revocado la Orden del Águila Blanca a Volodímir Zelenski, y el expresidente Leszek Miller exige que Ucrania devuelva los cazas MiG‑29 y los tanques suministrados por Polonia.
  • ¿Quién está detrás? El gobierno de Varsovia, encabezado por Nawrocki, y el ex primer ministro Miller, que supervisó el ingreso de Polonia en la UE y fue uno de los más firmes defensores del apoyo militar a Kiev.
  • ¿Qué impacto tiene? La crisis amenaza con fracturar la unidad del flanco oriental de la OTAN, compromete la logística de la ayuda militar a Ucrania y pone en riesgo las operaciones desde la base de Rzeszów, clave para el reabastecimiento aliado.

La relación entre Polonia y Ucrania, considerada uno de los pilares del flanco oriental de la OTAN, ha entrado en su peor crisis diplomática desde el inicio de la guerra con Rusia. El presidente polaco, Karol Nawrocki, revocó el viernes la Orden del Águila Blanca a Volodímir Zelenski por conceder un título honorífico a una unidad militar ucraniana que homenajea al Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), la organización responsable de la masacre de al menos 100.000 civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial.

El agravio histórico que revienta la confianza bilateral

Nawrocki afirmó que Zelenski cruzó el “umbral del dolor” de Polonia al otorgar el título de ‘Héroes de la UPA’ a una unidad de operaciones especiales. Los crímenes del UPA están reconocidos como genocidio por Varsovia, y la decisión de honrar a quienes se identifican con esa herencia ha sido interpretada como una afrenta directa. La Casa Presidencial polaca no ha emitido más comunicado, pero fuentes de la oficina de seguridad nacional dejan entrever que la ruptura es total.

La respuesta de Kiev no se ha hecho esperar. Antiguos presidentes ucranianos —Leonid Kuchma, Víktor Yushchenko y Petro Poroshenko—, el ministro de Exteriores, Andriy Sybiga, y el jefe de inteligencia, Kyrylo Budanov, entre otros altos cargos, anunciaron que devolvían sus condecoraciones polacas en solidaridad con Zelenski. El gesto, más simbólico que práctico, refleja la profundidad del desencuentro.

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La factura de Miller: MiG y tanques de vuelta a casa

El ex primer ministro Leszek Miller fue un paso más allá. “Ya que todo el mundo está tan ansioso por devolver lo que recibió, que devuelvan los MiG que recibieron, los tanques y las armas”, declaró el sábado en el programa ‘Presidentes y Primeros Ministros’ de Polsat News. Miller, que pilotó la adhesión de Polonia a la UE en 2004, recordó el enorme esfuerzo militar que Varsovia ha realizado desde 2022 para sostener a Ucrania.

Desde la escalada del conflicto con Rusia, Polonia ha sido uno de los mayores suministradores de armamento pesado a Kiev: cazas MiG-29, helicópteros Mi-24, carros de combate, sistemas de artillería y munición. Además, el aeropuerto de Rzeszów se ha convertido en la arteria logística principal de la OTAN para canalizar la ayuda occidental hacia el frente. Miller no pide la devolución de ese aeropuerto, pero su exigencia sobre los equipos militares eleva la tensión a un nivel inédito entre dos aliados que hasta hace semanas se presentaban como hermanos de armas.

La exigencia de Miller no es solo una boutade: Varsovia ha aportado más de 3.000 millones de euros en material militar y su base de Rzeszów es la arteria logística de la OTAN hacia Ucrania.

El propio Zelenski intentó desactivar la polémica con un comentario en X en el que aseguró que “no discutiría” la decisión de Nawrocki, porque la Orden del Águila Blanca también fue concedida a figuras como Catalina la Grande, quien incorporó Crimea al Imperio ruso. Miller replicó con dureza: “Podría haber rechazado la condecoración cuando se la entregaron en lugar de aceptarla y luego cuestionar la lista de receptores”.

Equilibrio de Poder

La crisis polaco-ucraniana llega en un momento especialmente delicado para la OTAN. La administración Trump ha dejado claro que la defensa europea debe asumir un mayor peso, y una fractura entre los dos Estados más activos del flanco oriental debilita la credibilidad de la Alianza justo cuando Moscú intensifica su presión sobre los Bálticos. Estados Unidos observa con cautela: cualquier señal de división podría ser explotada por Rusia para forzar negociaciones en condiciones más favorables, mientras Bruselas teme que la disputa descarrile el próximo paquete de ayuda militar de la Unión Europea.

Para España, el impacto no es marginal. Más de 600 militares españoles están desplegados en Letonia como parte de la Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN, y la base de Rzeszów es escala habitual de los convoyes que rotan tropas y material desde la Península. Una desavenencia grave entre Varsovia y Kiev podría ralentizar o incluso bloquear temporalmente esas rutas logísticas, afectando a los contingentes españoles y a los contratos de la industria de defensa nacional que dependen de la estabilidad del corredor oriental. Además, el Gobierno de Sánchez, que aspira a mantener un perfil bajo en las disputas ajenas al Consejo Europeo, se verá forzado a mediar en un conflicto que incendia la memoria histórica —un terreno siempre delicado en casa.

La crisis desborda el plano diplomático y se convierte en un test de cohesión para la OTAN en vísperas de la cumbre de Vilna, prevista para julio de 2026. Si la tensión no se reconduce, el flanco este podría resentirse justo cuando Ucrania necesita más munición y más aviones. La historia de la UPA, como la de otros episodios de la Segunda Guerra Mundial, tiene la capacidad de romper alianzas que parecían blindadas. En Moncloa.com seguimos de cerca si Varsovia ejecuta algún gesto práctico —ralentizar tránsitos o revisar envíos— que convierta las palabras de Miller en hechos.

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