Robotaxis Madrid 2026: la pugna entre Uber, Waymo y Cabify arranca este otoño en Madrid

La Comunidad de Madrid reutilizará 100 licencias VTC y crea un permiso a medida. Las dudas sobre los plazos y la falta de solicitudes ante la DGT mantienen en vilo a los operadores.

Madrid se convertirá este otoño en la primera capital de la Unión Europea con robotaxis circulando por sus calles. La pugna entre Uber, Waymo y Cabify moviliza ya un pastel de cientos de millones de euros, aunque las reglas del juego aún están por definir. Las licencias, los acuerdos de flota y la experiencia de vandalismo y fallos técnicos en Estados Unidos dibujan un arranque tan ilusionante como incierto.

Claves de la operación

  • Uber ha movido ficha con WeRide. La plataforma ha cerrado una alianza con la tecnológica china y Moove Cars para operar furgonetas eléctricas sensorizadas de Geely. Avomo se encargará de la supervisión, replicando el modelo que ya funciona en Austin y Atlanta.
  • El tope son 100 licencias VTC, no nuevas sino reutilizadas. La Comunidad de Madrid ha optado por no emitir nuevas autorizaciones para esquivar un conflicto con el taxi y, en su lugar, crea una habilitación adicional de transporte autónomo. Los primeros trayectos se concentrarán en Madrid centro, Leganés y Móstoles, con Alcobendas como posible ampliación.
  • Waymo ha registrado sociedad en España pero aún no tiene socio de flota. La filial de Alphabet ha creado Waymo Iberia y mira también a Portugal. Sin embargo, Moove Cars está atado a Uber, Auro descarta negociar y Vecttor (la flota de Cabify) mantiene las conversaciones abiertas, pero sin fecha de cierre.

El tablero de las licencias: 100 VTC y un permiso a medida

El Gobierno regional ha optado por una fórmula de bajo perfil político. En vez de ampliar el número de licencias VTC, reutilizará hasta un centenar de las ya otorgadas y las acompañará de una ‘habilitación adicional de transporte autónomo’. La DGT homologa la tecnología y la Comunidad de Madrid reparte los permisos y los seguros, apoyándose en los cambios recientes de la Ley de Movilidad autonómica.

La intención es doble: por un lado, evitar un nuevo choque con el sector del taxi, que ya llevó a los tribunales las licencias de Uber y Cabify en 2018; por otro, garantizar que el despliegue comience de forma controlada, con conductor de seguridad al volante durante los primeros meses. Según fuentes del sector, a partir de noviembre los primeros coches sin conductor real podrían verse en la capital, aunque la DGT ha confirmado que aún no ha recibido solicitudes de pruebas de Uber o sus socios.

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Las cifras de la flota y el precio del servicio siguen siendo un enigma. Uber no ha detallado cuántos vehículos estarán disponibles ni si el radio de acción cubrirá toda la ciudad. La empresa que en junio anunció por todo lo alto su alianza con WeRide guarda silencio sobre los detalles operativos. Quizá porque antes necesita un permiso que aún no ha pedido.

Waymo Iberia y el pulso por Vecttor: la partida no resuelta

El registro de Waymo Iberia en Madrid ha sido interpretado como una declaración de intenciones. Pero de ahí a tener coches en la calle media el mismo escollo que para Uber: hacerse con una flota propietaria de licencias. Moove Cars y Auro están descartadas; la única opción viable es Vecttor, la sociedad de Cabify que controla una parte sustancial del mercado VTC.

Desde Vecttor admiten «conversaciones abiertas con las empresas líderes en tecnología de movilidad autónoma», aunque subrayan que no hay alianza cerrada. La sombra de Phoenix, donde Waymo rompió su pacto con Uber para operar con su propia app, hace pensar que la compañía de Alphabet querrá volar sola en cuanto pueda. Si consigue un acuerdo con Vecttor, la competencia se trasladará al terreno de las marcas y la fidelidad del usuario.

El calendario sigue sin estar claro. Aunque Uber apunta a noviembre, la DGT recuerda que existen tres fases de prueba —controlada, extensiva y de pre-despliegue— y que ahora mismo solo Tesla está en la última, con 30 vehículos en pruebas por toda España. Cualquier otro operador tendrá que pasar por las mismas etapas, con conductor de seguridad obligatorio hasta que se autorice la supervisión remota. Una demora burocrática puede retrasar el sueño autónomo hasta bien entrado 2027.

El vandalismo tampoco es una hipótesis de laboratorio. Apenas hace un mes, manifestantes contra el ICE incendiaron cinco vehículos de Waymo en Los Ángeles, obligando a suspender el servicio. Y en el capítulo técnico, la propia Waymo tuvo que retirar 3.800 coches por entrar en carreteras inundadas y luego 3.900 —el 97% de la flota— por un fallo de software en zonas de obras.

Los robotaxis han llegado a L.A. con coches quemados y retiradas masivas. Antes de que nadie cante victoria en Madrid, conviene leer la letra pequeña.

El espejo de Phoenix y el recuerdo de la guerra del taxi

En el fondo del tablero, el precedente de la movilidad bajo demanda en España pesa más que cualquier cifra de inversión. La guerra del taxi, que paralizó Barcelona y Madrid en 2018 y acabó con un decreto ley que limitó las licencias VTC a una por cada treinta taxis, enseñó que la calle y el BOE son dos campos de batalla conectados. Los robotaxis podrían reabrir esa herida si el sector del taxi percibe que el centenar de permisos reciclados es solo el principio de una liberalización.

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La experiencia de Phoenix ofrece otro aviso. Allí, Waymo empezó apoyándose en la infraestructura de Uber y, en cuanto consolidó su marca, recuperó los coches y lanzó su propia aplicación, dejando a su socio sin el negocio que él mismo había ayudado a construir. Si Waymo replica la estrategia en Madrid, Cabify y Uber se verán forzadas a pelear por la fidelidad del pasajero justo cuando el servicio aún no es rentable.

Desde esta redacción observamos que el verdadero riesgo no es la tecnología, sino la compleja maraña de licencias, alianzas y recelos que se arrastra desde la era VTC. Un otoño de pruebas piloto con conductor de seguridad parece lo más probable; un despliegue masivo sin intervención humana, todavía una quimera. El hito a vigilar será la primera solicitud oficial de pruebas de un robotaxi ante la DGT, porque a partir de ahí empezará a correr el reloj de verdad.

Y entonces, la realidad. No es lo mismo anunciar una alianza que tener coches circulando con un pasajero a bordo y sin nadie al volante. Cosas que pasan en 2026.