Illa reivindica la amnistía tras el aval del TJUE: ‘Es el camino para no quedar atrapados en el pasado y el rencor’

El president defiende la amnistía como cierre del procés y llama a no quedarse en el rencor, un día después del aval europeo. Junts lo celebra como victoria y presiona para el retorno de Puigdemont mientras reprocha la falta de reacción del Govern ante los datos de inversión.

Salvador Illa apretó este sábado el acelerador de la amnistía tras el espaldarazo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). En un acto en Mataró, el presidente de la Generalitat defendió la ley como la vía para «no quedar atrapados en el pasado y en el rencor», una frase que encierra un claro guiño al electorado moderado y un mensaje a sus socios de investidura. Illa insistió en que la norma representa «una oportunidad de futuro que ya está aquí» y remató: «Esto es la amnistía, pese a quien le pese».

El timing político de Illa tras el fallo europeo

La intervención llega apenas dos días después de que el TJUE avalara la compatibilidad de la ley con el Derecho de la Unión, despejando las dudas jurídicas que habían frenado su aplicación. El president ya había reclamado el jueves una ejecución «diligente, integral y sin más dilaciones». Este sábado, en Mataró, añadió una capa más simbólica: la amnistía como antídoto contra la división. Illa marcó distancias con el PP, que ha recurrido la norma ante el Constitucional y ve en la sentencia un nuevo varapalo judicial. La jugada es arriesgada: si el TJUE ha despejado la vía judicial, el Govern se enfrenta ahora a la presión de ERC para que la amnistía no sea solo un símbolo, sino que se aplique de inmediato a todos los encausados, incluidos los que aún tienen causas vivas.

Junts eleva la apuesta: «Puigdemont volverá»

Si Illa quiso trazar un horizonte de convivencia, Junts se encargó de recordar que el independentismo interpreta la sentencia en clave de retorno. El secretario general del partido, Jordi Turull, calificó el aval del TJUE como una «victoria rotunda en en todos los sentidos» y soltó la frase que más inquieta en la Generalitat: «El president Puigdemont volverá a Catalunya». La afirmación, hecha durante el Consell Nacional de Junts, pone presión sobre Illa justo cuando el Govern busca consolidarse tras un año de legislatura.

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Pero Turull no se quedó en la celebración. En la misma intervención, cargó contra los datos de ejecución presupuestaria del Estado en Cataluña, conocidos el viernes, que calificó de «escándalo en mayúsculas» y reprochó al Govern de Illa la falta de una respuesta más contundente. La maniobra es doble: Junts se atribuye la conquista de la amnistía y, al mismo tiempo, señala la supuesta debilidad del ejecutivo autonómico ante Madrid.

La inversión como moneda de cambio

Illa no esquivó el asunto inversor. Admitió que el Estado debería invertir más en Cataluña –los 1.321 millones ejecutados en 2025 representan el 8,6 % del total autonómico–, pero pidió «pasar de la queja al trabajo» y defendió la creación del Consorcio de Inversiones para acelerar la ejecución. Su tono conciliador, sin embargo, contrasta con la exigencia de Junts y con la promesa de financiación singular que ERC mantiene como condición de legislatura. La presentación del plan de movilidad del Maresme, valorado en 384 millones y centrado en la C-32 y la N-II, fue su manera de mostrar gestión frente al ruido político.

«La amnistía es el camino para no quedar atrapados en el pasado y en el rencor»

Qué despeja la amnistía (y qué deja en el aire) en el tablero catalán

El respaldo europeo a la amnistía ofrece a Illa un argumento electoral valioso: la normalización avanza y él es su garante. No obstante, la sentencia no resuelve los problemas de fondo de la legislatura. La rivalidad con Junts por el control del relato postprocés se agudiza, el regreso de Puigdemont podría alterar la geometría parlamentaria y la negociación de los presupuestos de 2027 sigue pendiente del apoyo de ERC, que vincula su sí a avances en la financiación. Illa ha logrado colocar el marco de la «oportunidad», pero el Govern sigue sin mayoría estable para gobernar sin sobresaltos. En paralelo, la advertencia sobre el riesgo de incendios forestales –«aún quedan días de calor», dijo, tras recordar que se han registrado casi 900 fuegos desde el inicio de la campaña– añade una nota de gestión que contrasta con el ruido político. Pero el verdadero termómetro de la legislatura estará en si la amnistía se traduce en reconciliación o en nuevas tensiones con el independentismo, que ve en cada resbalón del Govern una oportunidad para reclamar el liderazgo.

Con información de Crónica Global y Ara.