La crisis de memorias Samsung hunde su división móvil: primera pérdida histórica

El encarecimiento de la memoria RAM, impulsado por la fiebre de la IA, recorta los márgenes de la división de smartphones. El gigante surcoreano registró un beneficio operativo récord gracias a su negocio de semiconductores.

La división de móviles de Samsung ha registrado su primera pérdida trimestral en la historia, lastrada por el encarecimiento imparable de las memorias RAM, un efecto colateral de la fiebre por la inteligencia artificial. En el segundo trimestre de 2026, la unidad DX, que engloba móviles y electrodomésticos, perdió 800.000 millones de wones, lo que equivale a 544 millones de dólares (unos 496 millones de euros). La crisis de memorias Samsung revela cómo el auge de la IA está distorsionando los costes de toda la cadena de suministro tecnológico.

Claves de la operación

  • Primer trimestre en rojo para la división móvil. Aunque las ventas crecieron gracias a la serie Galaxy S26 y la gama A, los márgenes se esfumaron por el incremento del precio de los componentes, especialmente las memorias.
  • El negocio de chips dispara los beneficios totales. Samsung cerró el trimestre con una cifra récord de ingresos de 171,5 billones de wones (119.000 millones de dólares) y un beneficio operativo histórico de 89,5 billones de wones, impulsado precisamente por las memorias.
  • Reorientación hacia la gama alta. La compañía surcoreana concentrará sus esfuerzos en los dispositivos premium, como los plegables Galaxy Z Fold 8, para proteger sus márgenes frente a la escalada de costes.

La fuerte demanda de chips de memoria para centros de datos y aplicaciones de IA, donde Samsung es líder junto a SK Hynix, ha provocado una subida generalizada de precios en toda la industria. Esto ha estrangulado los márgenes de los móviles económicos, que dependen de componentes de menor coste pero son más sensibles a cualquier incremento. Samsung ya advirtió en abril de 2026 de que los altos precios de los componentes impactarían en su rentabilidad móvil, y los resultados del trimestre le han dado la razón.

La paradoja del gigante: ganar en chips, perder en móviles

El caso de Samsung es un ejemplo de manual de cómo una misma empresa puede beneficiarse y perjudicarse a la vez de una tendencia macroeconómica. La división de semiconductores (DS) batió todos los registros, con un aumento de ventas del 56% respecto al trimestre anterior, mientras que la de móviles (MX) sufrió la primera pérdida de su historia. El desequilibrio es tal que los ingresos totales alcanzaron un máximo histórico, y el beneficio por acción subió un 52%, situándose entre los niveles más altos del sector tecnológico mundial.

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Pero los accionistas no se preocupan: la mayor parte del beneficio procede de los chips, que atraviesan una edad dorada gracias a la explosión de la IA generativa. De hecho, Samsung espera que la demanda de memorias de alto rendimiento, como las HBM3, se mantenga sólida durante al menos los próximos dos años. El único lunar es la división de consumo.

Estrategia de resistencia: gama alta y recortes en la gama baja

Ante este escenario, Samsung ha decidido redoblar la apuesta por terminales con alto valor añadido, como los Galaxy S26 Ultra y los plegables de la serie Z. Estos productos tienen márgenes más amplios y pueden absorber mejor los costes inflados de los componentes. En el lado opuesto, los modelos de bajo coste (entre 200 y 500 dólares) se han vuelto casi insostenibles con la estructura de precios actual, y la compañía ha admitido que muchas de esas referencias apenas empatan a cero.

El ajuste ya se está notando en los precios de venta al público. Todos los fabricantes de smartphones trasladarán esta inflación al consumidor final, castigando especialmente a los compradores de gama de entrada, donde un alza del 10% o 15% en el coste de fabricación resulta demoledora. Samsung, Apple y Xiaomi, los tres grandes del mercado global, revisarán sus catálogos en los próximos trimestres para primar la rentabilidad sobre el volumen.

No obstante, el dominio vertical de Samsung en el mercado de memorias le otorga una ventaja competitiva. Al fabricar sus propios chips de RAM y almacenamiento, puede internalizar parte de la tensión de precios y ajustar la hoja de ruta con más flexibilidad que sus rivales. Esa integración explica por qué el grupo, a nivel consolidado, sigue batiendo récords incluso en medio de una crisis que hunde su negocio de móviles.

Qué significa para el mercado español

España es uno de los mercados europeos donde Samsung posee una penetración más elevada, especialmente en la gama media, con modelos como los Galaxy A que copan las listas de ventas. El encarecimiento de los componentes empujará a la firma surcoreana a replegarse hacia terminales más caros, reduciendo la oferta competitiva por debajo de los 300 euros. Las operadoras ya están ajustando sus carteras de dispositivos subvencionados y, en muchos casos, eliminarán las opciones más económicas para proteger sus márgenes.

La situación abre una oportunidad para fabricantes chinos como OPPO, Realme o Xiaomi, que podrían llenar el hueco de la gama baja con productos ensamblados a menor coste mediante alianzas con suministradores de memorias alternativos. Sin embargo, ninguno de ellos cuenta con la capacidad de producción de chips que sí tiene Samsung, por lo que también se verán afectados por la misma inflación de componentes, solo que con menos músculo financiero para absorberla.

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En nuestra lectura, la crisis de memorias Samsung es un síntoma de un ecosistema tecnológico donde la IA está redefiniendo las prioridades de inversión en hardware, desplazando recursos desde el consumo masivo hacia la infraestructura de cómputo. Mientras la fiebre de la IA se mantenga, los teléfonos serán más caros y los fabricantes se concentrarán en los segmentos premium, un cambio estructural que podría reconfigurar la pirámide de precios de los smartphones en todo el mundo. La pregunta que nos hacemos en esta redacción es si los consumidores aceptarán esta nueva realidad y si los reguladores europeos, que ya vigilan de cerca la asequibilidad de los dispositivos, intervendrán de algún modo ante un mercado cada vez más excluyente.

La paradoja de Samsung: perder dinero en móviles mientras sus chips baten récords. Un doble filo que la compañía maneja con maestría.