Sevilla y Jaén protagonizan un choque político que pone a prueba la solidaridad territorial andaluza. Ayer, la Diputación de Jaén y la patronal hotelera provincial, TurJaén, exigieron al alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, que rectifique unas declaraciones en las que utilizó a Jaén como ejemplo de ciudad que no necesita tasa turística.
La frase que encendió la polémica
Todo comenzó cuando Sanz, en un acto público para defender la implantación de la tasa en Sevilla, afirmó: «A lo mejor ciudades como Jaén no necesitan una tasa turística, pero ciudades como Sevilla sí la necesitan». La alusión, lejos de pasar desapercibida, desató una airada respuesta desde la provincia vecina.
La Asociación de Empresarios de Alojamientos Turísticos de Jaén (TurJaén) emitió ese mismo día un comunicado en el que calificó las palabras de Sanz de «gratuita, desafortunada y condescendiente». Carlos Guirao, presidente de la entidad, fue tajante: «Sevilla puede reclamar los recursos que considere necesarios, pero Jaén no es la vara baja con la que medir sus aspiraciones. Defender lo propio no exige empequeñecer al vecino».
Déficit histórico de infraestructuras y el silencio del PP
El sector hotelero no se quedó en la queja. Puso sobre la mesa las profundas diferencias en conectividad entre ambas provincias. Mientras Sevilla disfruta de alta velocidad ferroviaria desde 1992, un aeropuerto que cerró 2025 con 9,7 millones de pasajeros y una amplia red de Cercanías, Jaén sigue sin tren de alta velocidad, sin aeropuerto comercial y con tramos clave de la A-32 aún sin terminar. Una brecha histórica de accesibilidad que, a juicio de Guirao, explica por sí sola la diferencia en la afluencia turística.
«El éxito turístico de Sevilla es indiscutible, pero los millones de visitantes no llegan por generación espontánea. Llegan allí donde hay aeropuertos cercanos, alta velocidad y décadas de inversión pública. Si Jaén hubiera disfrutado de una inversión comparable, otro gallo cantaría», declaró.
TurJaén insistió en que su rechazo a la tasa turística sigue siendo «total», pero matizó que la polémica no era sobre el tributo, sino sobre «el uso ilegítimo de Jaén como vara de medir». La entidad invitó a Sanz a visitar la provincia y reunirse con el sector antes de opinar «con tanta ligereza».
«Andalucía no termina en la SE-30, y medir el éxito turístico solo por número de visitantes ignora décadas de desigualdad en infraestructuras», sentenció el presidente de TurJaén.
La polémica saltó inmediatamente al terreno político. El PSOE andaluz acusó al PP, partido de Sanz, de guardar un «silencio cómplice» y pidió explicaciones a la dirección regional de los populares. Hasta el cierre de esta edición, ni el alcalde de Sevilla ni el PP de Andalucía habían emitido respuesta pública, mientras fuentes municipales se limitaban a señalar que estudian el comunicado.
La Diputación de Jaén, a través de un comunicado difundido horas después, respaldó las críticas y reclamó un trato equitativo en las inversiones autonómicas. «No se trata de abrir un conflicto entre hermanos, sino de recordar que todas las provincias merecen las mismas oportunidades», señaló el ente provincial.
La Lectura Andaluza
El episodio trasciende lo anecdótico. Revela una tensión latente entre la capital andaluza y el resto del territorio en materia de inversiones y reconocimiento institucional. Jaén acumula un deficit de infraestructuras de transporte que lastra su desarrollo turístico a pesar de atractivos como Úbeda, Baeza o el Parque Natural de Cazorla. Mientras, Sevilla, con su potente marca cultural y mejor conectada, reclama herramientas para gestionar un éxito que, en ocasiones, puede saturarla.
Para los andaluces de a pie, este rifirrafe tiene consecuencias reales: ilustra cómo las decisiones sobre fiscalidad turística se entrelazan con la igualdad de oportunidades entre provincias. La Junta de Andalucía, que ostenta las competencias en ordenación del territorio e infraestructuras, se ve de facto en el centro del debate, aunque por ahora ha optado por la prudencia y no ha comentado las palabras de Sanz.
La cuestión de fondo no es menor: ¿debe Andalucía articular una fiscalidad turística que diferencie entre destinos masificados y los que aún luchan por despegar? El alcalde de Sevilla recibirá presiones para rectificar o aclarar sus palabras. Mientras tanto, Jaén seguirá esperando el AVE y un aeropuerto que, como demuestra el dato histórico, nunca llegaron. La semana que viene, el Parlamento de Andalucía podría acoger una pregunta del PSOE sobre el asunto.
