EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El director general de Gobernación de Ceuta, Alfonso Conejo, ha rechazado que la ciudad se convierta en un macrocentro de estancia temporal de migrantes porque provocaría un efecto llamada.
- ¿Quién está detrás? El Gobierno de la Ciudad Autónoma, que reclama al Ministerio del Interior y a la Unión Europea una frontera del siglo XXI.
- ¿Qué impacto tiene? Ceuta, donde entraron más de 72.000 personas a finales de julio, sigue sin recuperar la normalidad mientras el Estado prevé levantar dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros.
Ceuta rechaza ser un macrocentro de estancia temporal de migrantes y alerta del efecto llamada en su frontera.
El director general de Gobernación de la Ciudad Autónoma, Alfonso Conejo, sostiene que una ciudad española no puede asumir ese papel. «Ceuta es España y una ciudad española no puede convertirse en un macrocentro de estancia temporal», ha advertido en declaraciones a Servimedia, antes de rematar: «Esta no es la política que tiene que tener un país serio».
Una ciudad que aún no ha recuperado la normalidad
Mes y medio después de que más de 72.000 personas procedentes de Marruecos accedieran a la ciudad autónoma, Ceuta sigue sin recuperar la normalidad. Los servicios municipales trabajan a marchas forzadas y el propio responsable de Gobernación describe la incursión de este verano como «un antes y un después» en la historia reciente de la ciudad.
Sobre la mesa hay un plan del Ejecutivo de Pedro Sánchez: levantar en Ceuta dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros, los CATE (dispositivos estatales de acogida temporal para personas que esperan la resolución de su expediente), financiados con fondos europeos. Fuentes del Ministerio del Interior confirman esa vía, pero la ciudad no la comparte. Para la ciudad, esa fórmula consolidaría el efecto llamada.
«Todo el mundo ha visto que España no tiene una frontera del siglo XXI», lamenta el responsable de Protección Civil de la ciudad autónoma. Faltan medios tecnológicos y de seguridad, y de poco sirve tener una frontera dibujada en el mapa si no está vigilada de verdad.
Convertir Ceuta en una sala de espera permanente no frena a nadie: solo traslada el problema unos kilómetros más al norte.
Para Ceuta, el asunto no se resuelve con más campamentos, sino con una política seria de retornos y con la implicación de la Unión Europea. La frontera sur europea no admite una lectura exclusivamente nacional. Conejo desliza además una crítica a Bruselas: algunas declaraciones han dado a entender que lo que preocupaba en Europa era que los migrantes no entraran en el espacio Schengen. «Y esa no es la cuestión», zanja.
La frontera sur de Europa y el pulso con el Estado

Lo que reclama el Gobierno ceutí es que el Estado despliegue sobre el terreno, y rápido, los medios que solo él puede movilizar: guardias civiles, personal administrativo, recursos de seguridad. España no puede pasar 40 días sin poner sus medios en una ciudad fronteriza. La Policía Local no se puede reforzar de un día para para otro, recuerda Conejo, porque los agentes son los que hay para atender una ciudad en condiciones normales.
A eso se suma un problema de encaje jurídico. Ceuta está, en palabras de su propio responsable de Gobernación, «a caballo entre un ayuntamiento y una comunidad autónoma», una condición singular que arrastra desde la aprobación de su Estatuto de Autonomía en 1995 y que le impide activar de la noche a la mañana estructuras que nunca tuvo. El Estado, en cambio, sí puede: le basta con decidirlo.
El Pulso Territorial
El Ejecutivo de la Ciudad Autónoma, presidido por Juan Vivas (PP) desde 2001, ha convertido la frontera en su principal bandera frente a Madrid. El mensaje no llega desde la Presidencia, sino desde el área de Gobernación. Ceuta comparte con Melilla la condición de frontera terrestre con Marruecos, y ambas figuran entre los territorios con menos población del país: cualquier presión migratoria se mide allí en proporciones que el resto de España no conoce.
Los comicios autonómicos y municipales están previstos para mayo de 2027 y el asunto de la frontera será, con toda probabilidad, el eje de la campaña ceutí. Antes de esa cita, el plan de los dos CATE tendrá que concretarse y pasar por la Asamblea de Ceuta (el parlamento unicameral de la ciudad autónoma, con 25 escaños).
Existe un riesgo real de que el pulso se enquiste: fronteras y extranjería son competencia exclusiva del Estado, así que la ciudad puede reclamar, pero no decidir. En Bruselas llegan los fondos, pero las competencias siguen siendo nacionales. Ceuta seguirá siendo la frontera sur de Europa con o sin los CATE.
Ficha Autonómica
- El caso: Ceuta rechaza ser un macrocentro de estancia temporal de migrantes tras la crisis de este verano.
- Datos importantes: Más de 72.000 entradas a finales de julio, 40 días sin medios estatales suficientes y dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros previstos con fondos europeos.
- Resumen: El Gobierno ceutí exige política de retornos e implicación europea; el Estado mantiene su plan de campamentos y las elecciones de mayo de 2027 medirán el desgaste.

