Ryanair endurece el control del equipaje de mano en puerta: estas son las nuevas medidas y multas

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Checklist antes de volar: cómo evitar pagar la tarifa de puerta

gate closing signage

Ryanair ha convertido el medidor metálico (‘sizer’) de la puerta de embarque en un filtro sistemático. La bolsa personal gratuita debe caber bajo el asiento y no superar 40 × 30 × 20 cm (antes 40 × 25 × 20), un ajuste alineado con el estándar mínimo que fijó la UE en 40 × 30 × 15 cm. Si no entra, se aplica una tarifa de puerta de entre 70 y 75 euros, por encima de los 60 euros que se cobraban hace un par de años. El recuento incluye ruedas, asas y correas, y la propia aerolínea advierte de que sus medidores son algo más generosos que las dimensiones oficiales: si la bolsa no cae por su propio peso, es que se pasa del límite. Además, las puertas son ‘cashless’: sin tarjeta no hay forma de pagar el recargo y el equipaje se queda en tierra.

De ahí la utilidad de una lista de comprobación previa. El primer paso es medir la mochila ya llena, con ruedas, asas y bolsillos incluidos, y probarla en un medidor; conviene no colgar nada por fuera, porque una botella sujeta al exterior ya ha generado recargos. El segundo, contratar los extras con antelación: ‘Priority & 2 Cabin Bags’ permite una segunda pieza de hasta 10 kg y 55 × 40 × 20 cm en cabina por entre 6 y 36 euros por trayecto si se compra online, frente a 20-60 euros en el aeropuerto, y una maleta facturada de 10 kg en el mostrador ronda los 36-40 euros. Sin priority, llevar esa maleta de 10 kg hasta la puerta implica pagar 46-60 euros o que la rechacen. El incentivo al personal por cada bolsa fuera de medida subió de 1,50 a 2,50 euros y la compañía estudia elevarlo a 3,50 sin tope mensual.

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