La Audiencia Provincial de La Coruña juzga desde este lunes a un hombre por agredir sexualmente y tratar de matar a su expareja en Ferrol. La Fiscalía solicita entre 27 y 32 años de prisión y la defensa ha negado los hechos en la primera sesión de la vista, celebrada a puerta cerrada.
La vista oral (la sesión del juicio en la que comparecen las partes) arrancó este lunes 26 de octubre en la sección primera de la Audiencia Provincial de La Coruña y seguirá el miércoles 28 de octubre. El juicio se celebra sin público ni prensa, una medida habitual en los procesos por delitos sexuales y de violencia de género para preservar la intimidad de la víctima.
Qué imputa la Fiscalía al acusado
El escrito del Ministerio Público sitúa el origen de los hechos en junio de 2025, más de un año antes de la vista. Según la acusación, el procesado habría quebrantado la orden de protección que le prohibía acercarse a menos de 300 metros de su expareja. El quebrantamiento (el incumplimiento de una medida judicial de alejamiento) es delito por sí mismo, aunque no llegue a producirse ningún otro daño.
Las órdenes de protección son medidas cautelares que un juez adopta para apartar al agresor de la víctima mientras el procedimiento se tramita. Su incumplimiento se persigue por vía penal, con independencia de lo que ocurra después.
Sobre esa base, la Fiscalía atribuye al acusado varias conductas que detalla en su escrito de acusación:
- Una agresión sexual sobre su expareja.
- Malos tratos en el ámbito de la pareja.
- Un intento de homicidio sobre la misma mujer.
- El quebrantamiento de la orden de protección vigente.
Por ese conjunto, el Ministerio Público reclama una condena de entre 27 y 32 años de prisión. La horquilla depende de la calificación jurídica final: el tribunal debe decidir qué delitos considera probados y cómo se compensan entre sí, lo que en términos procesales se denomina concurso de delitos (la concurrencia de varios hechos delictivos en una misma persona).
La Fiscalía sostiene que el acusado habría incumplido la orden de alejamiento en junio de 2025 y pide hasta 32 años de cárcel.
La versión de la defensa y el alcance de la prueba
La abogada del procesado rechazó la versión de la acusación en la jornada inaugural. «Los hechos que imputa la acusación no se corresponden con la realidad», sostuvo ante el tribunal, y pidió la libre absolución (la solicitud de que el acusado quede absuelto de todos los cargos).
Más allá de ese alegato inicial, la estrategia probatoria de la defensa no ha trascendido. Tampoco han salido de la sala los testimonios ni las periciales practicadas en la primera sesión.
Nada de lo declarado a puerta cerrada ha llegado al exterior. Los datos disponibles se limitan al escrito de acusación y a las manifestaciones de la defensa, de modo que extremos como el número exacto de episodios, las fechas concretas, o la existencia de convivencia previa no están confirmados por ninguna fuente oficial accesible.
En qué fase está el proceso y qué falta por confirmar
La vista continuará el miércoles 28 de octubre. Cuando concluya, la sección primera de la Audiencia Provincial deberá valorar la prueba practicada y dictar sentencia, una resolución que no será firme si alguna de las partes la recurre ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Mientras no exista condena firme, el acusado conserva la presunción de inocencia. Su condición procesal es la de acusado; la de condenado solo llegará con una sentencia judicial.
La Fiscalía mantiene su petición de entre 27 y 32 años de prisión y la defensa, la libre absolución. El tribunal no se ha pronunciado por ahora sobre el fondo del asunto ni ha anticipado ninguna valoración de la prueba.
El juicio sigue abierto y no hay fecha para la sentencia. Hasta que exista una resolución firme, la versión de la Fiscalía es una hipótesis que el tribunal deberá confirmar o descartar con la prueba que se practique en la sesión del miércoles.

