Adiós a la bandeja de plástico de los turrones Suchard: el precio ya es un 45% más alto

La marca suprime el soporte interior y asegura un 50% menos de plástico, mientras el kilo ha pasado de 14,12 a 20,61 euros en tres años. El peso sigue siendo de 230 gramos, igual que en 2024.

Abrir la caja del turrón de Suchard estas Navidades y encontrar la tableta suelta, sin su bandeja, es el desconcierto silencioso de muchas cocinas.

La marca lo explica en su web sin rodeos: este año dice adiós a las bandejas de sus tabletas y calcula que usará un 50% menos de plástico que la Navidad pasada. Presenta el cambio como una reducción de embalaje, no como un ahorro de costes. Y ahí empieza el runrún.

@JesusMalaga lo contaba en X: lleva toda la vida comiendo turrón de chocolate Suchard y está convencido de que la tableta de este año es más fina. Relaciona la desaparición del soporte con la reduflación navideña. La percepción existe. Los números, sin embargo, dicen otra cosa.

Publicidad

El peso se quedó en 230 gramos en 2024, cuando bajó desde los 260, y esa cifra no se ha movido esta temporada. La tableta no adelgaza más. Lo que sí ha subido es el precio: tomando como referencia Alcampo, el kilo pasó de 14,12 euros a 20,61 euros en tres años. Un 45,96% más. Ahí está el dato.

Otra compradora, Teresa T. (@ttcastellano), se dirigió a la marca por el plástico inferior con una frase que resume el enfado: ‘Sé que vuestro turrón se derrite en la boca, pero esta vez se ha derretido en la caja’. Su conclusión, medio en broma, fue que lo que ahora se vende parece ‘paté de Suchard’.

Una bandeja de plástico no engorda el turrón, pero sí lo protege del calor del viaje, del traqueteo y de la humedad de una cocina en diciembre.

Por qué la bandeja importaba más de lo que parece

He abierto muchas cajas de turrón y esa pieza nunca me pareció decoración. Cumplía tres funciones muy poco glamurosas: inmovilizar la tableta, separarla del cartón —que se mancha de grasa— y hacer de barrera frente a la humedad. El cartón solo protege menos.

La manteca de cacao empieza a fundirse cerca de los 30 ºC. Una cocina con la calefacción a tope o un coche al sol en el aparcamiento de un centro comercial pasan de esa temperatura sin despeinarse. Cuando el chocolate se calienta y vuelve a enfriarse, la grasa migra a la superficie y aparece el temido bloom: ese velo blanquecino que no es moho ni significa que el turrón esté malo, pero que cambia la textura para siempre.

Si este año la tableta llega sin soporte, conviene extremar el cuidado en casa. Nada de nevera. El frío no lo necesita y el contraste con la temperatura ambiente genera condensación sobre el azúcar. Envuelve la tableta en papel film o en papel sulfurizado, guárdala en una lata metálica y busca un rincón entre 16 y 18 ºC, lejos del radiador y del horno. Aguanta semanas.

Y hay una forma sencilla de saber si te están dando menos por lo mismo: divide. Coge los euros de la caja, divídelos entre los gramos que anuncia el envase y multiplica por mil. Ese número es el único que sirve para comparar una tableta de este año con la del año pasado.

Publicidad

El secreto del éxito

  • Peso antes que hueco: la caja parece más vacía porque falta la bandeja, no porque falte producto. Los 230 gramos siguen ahí y son los mismos que en 2024.
  • Precio por kilo, siempre: el turrón ha pasado de 14,12 a 20,61 euros el kilo en tres años, un 45,96% más. La etiqueta del lineal lo esconde; la división, no.
  • Conservación sin bandeja: film, lata metálica y un sitio fresco y seco. La nevera es el error clásico: condensa, mancha el azúcar y arruina el crujiente.
reduflación turrones

Variaciones y maridaje

Para acompañar un turrón de chocolate con almendra, lo que funciona es contrastar dulzor y grasa. Un cava brut nature bien frío cumple de sobra; si prefieres algo más serio, un oloroso seco tiene la acidez justa para limpiar el paladar entre bocado y bocado. Y un café solo, sin azúcar, sigue siendo el maridaje más honesto de la sobremesa navideña.

El turrón de chocolate es una rareza reciente dentro de la familia del turrón tradicional, que en España se documenta desde hace siglos. Si te apetece darle una vuelta, ralla un poco de naranja confitada por encima o añade tres o cuatro cristales de sal Maldon a la tableta antes de servirla. La sal no endulza, pero hace que el chocolate sepa más a chocolate. Ojo con el exceso: media cucharadita por tableta es suficiente.

Si la tableta se ha derretido en la caja, no la tires. Funde el chocolate al baño maría suave —nunca por encima de 45 ºC— y úsalo como salsa para helado de vainilla, para cubrir fruta o para hacer trufas con nata y cacao en polvo. Ahí la falta de bandeja da igual.

Para quien conviva con celiaquía, la mayoría de las tabletas de chocolate y almendra no llevan gluten, pero la etiqueta manda: revisa siempre el apartado de alérgenos porque las líneas de producción cambian.

La caja pesa exactamente lo mismo que el año pasado. Lo que ha cambiado es la sensación al abrirla y el número del ticket. Cosas que pasan en Navidad.