El paro sube en Andalucía por segundo mes consecutivo: 2.052 desempleados más en octubre, con Málaga y Cádiz al frente del repunte.
La estadística del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), publicada este miércoles, deja 539.041 desempleados en la comunidad, 2.052 más que en septiembre, un 0,38% de subida. Es el segundo mes consecutivo de repunte. Y sin embargo, la comparación interanual sigue siendo la mejor noticia del año: 63.221 parados menos que en octubre de 2025, un 10,5% de descenso.
El calendario explica buena parte del movimiento. Octubre es el mes en que se apagan las últimas terrazas de la temporada alta y todavía no se han encendido las campañas de invierno. Casi siete de cada diez desempleados andaluces, 372.690 personas, proceden del sector servicios, el más expuesto a esa transición. El final del verano turístico deja una resaca de contratos que no se renuevan.
Málaga y Cádiz concentran el repunte del paro en octubre
Por provincias, el mapa es desigual. Málaga encabeza el aumento con 1.062 desempleados más, seguida de Cádiz, que suma 975. Son las dos provincias con mayor peso del turismo de sol y playa y ambas pagan la factura del cierre de temporada. A continuación aparecen Granada, con 649 parados más; Almería, con 228; Jaén, con 65, y Huelva, con 61.
En el lado opuesto solo hay dos nombres propios: Córdoba reduce sus cifras en 583 personas y Sevilla en 405. Las dos provincias interiores son la excepción de un octubre adverso: en la primera, el arranque de la campaña de la aceituna de mesa y de la recolección del olivar empieza a moverse en las oficinas de empleo; en la segunda, el peso del sector público y de la agroindustria amortigua el golpe estacional.
El paro andaluz cae un 10,5% en un año, pero cada octubre recuerda que la región sigue dependiendo del calendario turístico para sostener el empleo.
Por actividades, el detalle del mes matiza el titular, sobretodo en el capítulo de servicios. Los servicios han sumado 1.319 desempleados y el colectivo de personas sin empleo anterior, otros 1.841, el mayor incremento del mes. En sentido contrario, la construcción ha restado 583 parados, la agricultura 381 y la industria 144. El ladrillo y el campo son los dos refugios del empleo andaluz en otoño.
La contratación ofrece un dato para la esperanza: 301.426 contratos firmados en octubre, un 1,96% más que en el mismo mes del año anterior, de los cuales 125.671 fueron indefinidos. Eso sí, los 175.755 temporales siguen siendo mayoría. La brecha por sexos tampoco se cierra: de los 539.041 desempleados, 328.459 son mujeres y 210.582 hombres. Seis de cada diez parados andaluces son mujeres.
Almería sostiene la afiliación mientras el litoral pierde cotizantes
Frente al registro del paro, la afiliación a la Seguridad Social dibuja otro paisaje. Almería lidera la creación de empleo en la comunidad con 15.019 cotizantes más, un impulso que llega de la mano de la agricultura intensiva del litoral almeriense, donde la campaña de otoño de hortícolas arranca justo cuando el turismo se apaga. Es la paradoja andaluza de cada octubre: mientras la Costa del Sol despide temporada, el invernadero almeriense contrata.

El marco nacional acompaña. En el conjunto de España el paro subió en 43.128 personas (+1,8%) hasta los 2.422.633 desempleados, la cifra más baja para un octubre desde 2007, según destaca el Ministerio de Trabajo. El incremento mensual es, no obstante, el más alto para este mes desde 2020. El desempleo aumentó en las 17 comunidades autónomas; solo Córdoba, Sevilla y Ceuta escaparon del signo negativo en el conjunto provincial.
Un dato merece atención aparte: el paro entre la población extranjera creció en 27.744 personas (+6,9%) hasta 427.407 desempleados, con un aumento interanual del 27,5%. Buena parte de ese colectivo se emplea en las campañas agrícolas de Almería, Huelva y Jaén. Conviene recordar que estas cifras miden paro registrado —demandantes apuntados en las oficinas de empleo— y no la Encuesta de Población Activa, que es el termómetro con el que se compara España con el resto de Europa.
La Lectura Andaluza
La lectura andaluza de estos datos empieza por una proporción incómoda: con 539.041 desempleados, la comunidad concentra el 22% del paro registrado de todo el país, muy por encima de su peso poblacional. Ese desequilibrio estructural explica por qué cada décima cuenta aquí más que en cualquier otro territorio. La Consejería de Empleo (el departamento de la Junta de Andalucía que gestiona las políticas activas de empleo y la intermediación laboral) trabaja estos meses en los programas de orientación y formación para desempleados, que se nutren directamente de esta estadística. La Junta no fija el marco laboral —eso corresponde al Estado y a la negociación colectiva—, pero sí diseña la formación y los incentivos a la contratación que luego se notan en el registro. En paralelo, el Parlamento de Andalucía, la cámara autonómica de 109 escaños con sede en Sevilla, recibe cada mes esta estadística convertida en preguntas y réplicas.
Para el lector, la traducción es concreta y cotidiana. Quien trabajaba en un hotel de la Costa del Sol o en la hostelería de Cádiz sabe que su contrato terminó con la temporada. Quien tiene olivos en Jaén o en Córdoba comprueba que la recolección empieza a mover jornales. Y quien busca empleo en Sevilla o en Málaga se topa con un mercado en el que solo cuatro de cada diez contratos firmados en octubre fueron indefinidos: 125.671 de 301.426. La temporalidad sigue siendo la asignatura pendiente, y el final del verano es su examen más duro.
La próxima cita con las cifras llegará a principios de diciembre, con la estadística de noviembre, y servirá para saber si el repunte de septiembre y octubre responde solo al calendario o si hay algo más detrás. Andalucía afronta ese examen con 539.041 desempleados, 63.221 menos que hace un año, y con dos motores que rara vez fallan a la vez: el turismo y la agricultura. Dos calendarios mandan en el mercado laboral andaluz: el del turista y el del agricultor. Cuando ambos se apagan a la vez, el paro sube en Málaga y en Cádiz. Y así seguirá mientras la industria y la tecnología no pesen en el empleo lo mismo que la temporada alta.

