Luis Tosar lleva años convertido en una garantía para quienes disfrutan de los thrillers oscuros y las historias que juegan constantemente con la tensión moral de sus personajes. Hay algo en su forma de interpretar que hace que incluso las escenas más silenciosas resulten incómodas, como si en cualquier momento todo pudiera explotar. Por eso no sorprende que muchos espectadores que terminaron ‘Salvador’ hayan empezado a buscar otra serie capaz de dejar esa misma sensación de inquietud.
Y ahí es donde aparece ‘Los favoritos de Midas’, una miniserie de Netflix que quizá pasó algo más desapercibida cuando se estrenó, pero que con el tiempo ha ido encontrando a su público. Solo tiene seis capítulos y precisamente ahí está parte de su fuerza, en que no se alarga innecesariamente, mantiene el ritmo y consigue atraparte desde el principio con una historia llena de chantajes, corrupción y personajes que nunca terminan de mostrar todas sus cartas.
Luis Tosar lidera un thriller incómodo y lleno de tensión

En ‘Los favoritos de Midas’, Luis Tosar interpreta a Víctor Genovés, un poderoso empresario del mundo de la comunicación que recibe una carta firmada por una organización misteriosa. En resumen, el mensaje es que si no se entrega una enorme cantidad de dinero, empezarán a asesinar personas elegidas al azar en distintos puntos de Madrid. A partir de ahí, la serie entra en una espiral de presión constante donde cada decisión tiene consecuencias.
Lo más interesante es que Luis Tosar no interpreta al típico héroe que intenta salvar la situación, sino que su personaje está lleno de contradicciones, dudas y silencios incómodos. Esa ambigüedad es precisamente una de las cosas que mejor funcionan en la serie, porque nunca queda claro si está actuando por miedo, por egoísmo o simplemente porque no sabe cómo escapar de una situación que se le ha ido completamente de las manos.
‘Los favoritos de Midas’ convierte un relato clásico en una historia muy actual

Aunque mucha gente no lo sabe, la serie está inspirada en un relato corto de Jack London publicado hace más de un siglo. Lo curioso es que la adaptación consigue trasladar esa idea al Madrid contemporáneo sin que se sienta forzada. Mateo Gil y Miguel Barros toman la premisa original y la convierten en un thriller político y empresarial donde el poder, los medios de comunicación y la corrupción se mezclan constantemente.
La serie también introduce a Mónica Báez, interpretada por Marta Belmonte, una periodista que empieza a investigar conexiones turbias relacionadas con financiación internacional y tráfico de armas. Esa trama paralela le da todavía más profundidad al relato y hace que ‘Los favoritos de Midas’ no se limite únicamente al juego del chantaje, sino que construya una atmósfera mucho más amplia y cargada de tensión social.
Una miniserie corta, intensa y perfecta para ver en pocos días

Uno de los mayores aciertos de ‘Los favoritos de Midas’ es que sabe exactamente cuánto tiene que durar. Sus seis episodios, de unos 50 minutos aproximadamente, mantienen la intriga prácticamente todo el tiempo y evitan caer en rellenos innecesarios. Cada capítulo deja nuevas preguntas y consigue que el espectador siga avanzando casi sin darse cuenta.
Además, la serie tiene ese tono sobrio y elegante que suele acompañar a muchos trabajos de Luis Tosar, que no necesita grandes explosiones ni escenas exageradas para generar tensión. Todo funciona más desde las conversaciones, las miradas y la sensación constante de que algo terrible está a punto de suceder.








