El estudio ambiental de la Línea 4 del metro de Bilbao alerta de exceso de ruido y de 705.556 metros cuadrados de tierras movilizadas.
Qué recoge el estudio de impacto ambiental
Según el documento, relativo al trazado que conectará Matiko con Rekalde, el total de la excavación asciende a 705.555,64 metros cuadrados de tierras. El corredor tendrá 6,22 kilómetros, íntegramente subterráneo salvo 77 metros en falso túnel, y seis estaciones en caverna: Deusto-Universidad, Parque, Plaza Elíptica, Zabalburu, Irala y Rekalde. El trazado afecta a los barrios de Matiko, Deusto, Indautxu, Abando, Irala, Iralabarri, Basurto y Rekalde. La excavación obligará a gestionar un volumen considerable de material procedente de la construcción subterránea.
El estudio estima que la nueva línea dará servicio a una población de 74.331 personas. Los impactos más significativos se concentran en la fase de obras: construcción de estaciones, movimientos de tierras, acopios, red de drenaje, desbroces y talas. Durante el periodo diurno, los niveles acústicos superan entre cinco y seis decibelios el umbral de 65 decibelios, ‘especialmente en zonas sensibles como las áreas de ejecución de rampas y los cañones de acceso’. El carácter temporal y localizado de las obras explica las medidas propuestas para reducir molestias.
Ante ese escenario, el documento propone solicitar la suspensión temporal de los Objetivos de Calidad Acústica durante la obra. También plantea pantallas acústicas móviles, materiales más silenciosos y limitación de horarios de producción de ruido. El administrador ferroviario vasco Euskal Trenbide Sarea contempla reutilizar los sobrantes en la propia obra, en otras obras de ETS o de terceros, o enviarlos a depósitos autorizados.
En cuanto a vibraciones, el túnel se sitúa a más de dos metros de la cimentación de los edificios, según el estudio. El informe recomienda monitorizar especialmente el falso túnel bajo el viaducto de La Salve-Begoña y las estaciones Deusto Universidad, Parque y Rekalde. En el caso de voladuras, fija que las vibraciones no superen los 128 decibelios como valor pico en la fachada más expuesta de las viviendas. La distancia mínima de dos metros busca evitar afecciones vibratorias en los edificios cercanos.
En materia de vegetación, reconoce una afección localizada a parques y jardines urbanos, que califica como ‘impacto moderado’. Sobre el patrimonio cultural, pide medidas preventivas en la rampa de ataque de la Universidad de Deusto, en el entorno del museo de Bellas Artes y en la estación de Zabalburu, por su posible interferencia con el Camino de Santiago. El documento incluye un proyecto de revegetación, y la asesoría ambiental deberá comprobar el efecto de la maquinaria, la producción de polvo y la conservación del patrimonio cultural.
La Línea 4 movilizará 705.555,64 metros cuadrados de tierras y superará durante las obras el umbral acústico diurno en las zonas más sensibles del trazado.
El reparto de la financiación y el encaje institucional
El acuerdo de financiación se anunció en diciembre de 2025 en Rekalde. El coste de la obra se reparte en un 55% con fondos del Gobierno Vasco y un 45% a cargo de la Diputación Foral de Bizkaia, con un presupuesto de partida de 412 millones de euros, que deberá actualizarse con los proyectos constructivos.
La institución foral tiene fijado un límite máximo de 200 millones de euros hasta 2032. La primera fase recoge el enlace con Zorrotza y con la red ferroviaria de Encartaciones en Irauregi-Alonsotegi, aunque el desarrollo de esos ramales queda para una segunda fase. El desarrollo de esos ramales se planificará una vez consolidado el trazado principal.
Contexto y plazos del proyecto
La Línea 4 es una antigua reivindicación de los vecinos de Rekalde. En el acto institucional de diciembre participaron el lehendakari, Imanol Pradales; la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe; y la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca. La línea, reclamada durante años por la zona, se materializa tras el acuerdo institucional de diciembre.
La presentación del estudio de impacto ambiental supone un avance para que las obras puedan comenzar a finales de 2027. El informe, no obstante, perderá su vigencia si la ejecución del proyecto no se inicia en un plazo máximo de cuatro años, según determina el procedimiento de evaluación ambiental. Esa limitación temporal condiciona el calendario de ejecución y obliga a mantener actualizados los proyectos constructivos.
La previsión de servicio alcanza a 74.331 personas, con un periodo de obra de seis años, de acuerdo con el mismo documento.

