Carmen Merino ha negado ante el juez que ocultara la cabeza de su pareja, según los datos de la causa. La mujer está investigada (la persona sobre la que recaen indicios en una causa abierta, figura procesal que antes se denominaba imputado) por la muerte de su compañero sentimental, Jesús María Baranda, con el que convivía en Castro Urdiales (Cantabria). Ha declarado en las últimas horas y ha señalado a terceros.
Qué ha declarado Carmen Merino ante el juez
Su declaración se ha centrado en las pruebas que la instrucción (la fase del proceso penal en la que el juez investiga los hechos) ha ido incorporando al sumario. Entre ellas figura el rastro de los mensajes enviados desde teléfonos atribuidos a la víctima, que la investigada sitúa fuera de Cantabria. Ninguna resolución judicial ha declarado probados los hechos.
En su versión, Merino apunta a terceros. Menciona a la amiga a la que dejó en depósito un paquete que, según su relato, contenía juguetes eróticos, y también al hermano de la víctima. La instrucción no ha confirmado esa hipótesis.
Las pruebas que sostienen la instrucción
Uno de los elementos centrales es la localización del cráneo, que hasta el momento del hallazgo pasaba por estar desaparecido. El caso se conoce como el de la cabeza en el armario. Merino niega que decapitara a su pareja y que entregara después la cabeza a una amiga.
La localización del cráneo y el rastro de los mensajes son, por ahora, los dos ejes sobre los que pivota la instrucción.
Entre las diligencias analizadas está el cráneo, que pasaba por desaparecido hasta su localización, y el paquete que la investigada dejó en depósito a una amiga. Ella sostiene que en esa caja solo había juguetes eróticos.
Los mensajes remitidos desde terminales de uso atribuido a Baranda se enviaban siempre desde Castro Urdiales, donde residía la pareja, o desde puntos muy próximos. No consta ningún envío desde Fuenterrabía o Francia, los lugares que la investigada difundió en un primer momento, según los datos de la causa.
- La localización del cráneo, que se daba por desaparecido antes del hallazgo.
- Los mensajes enviados desde Castro Urdiales o sus inmediaciones desde teléfonos atribuidos a la víctima.
- La declaración de la investigada, que niega los hechos y apunta a terceros.
En qué fase está la causa y qué falta por confirmar
La causa sigue abierta. Carmen Merino mantiene la condición de investigada, lo que implica que no existe acusación formal ni condena contra ella. La presunción de inocencia (el derecho a ser considerado no culpable mientras no haya sentencia firme) ampara a cualquier persona en esa situación, tal y como recoge la información pública del Poder Judicial.
Lo que falta por confirmar es la autoría de la muerte y el papel que pudieron tener las personas señaladas por la investigada. Los indicios que sostienen el caso proceden de diligencias que, todavía, no han sido valoradas en un juicio, y ninguna de las versiones que figuran en la causa ha quedado acreditada ante un tribunal.
La instrucción continuará hasta que el juez decida si la causa pasa a la fase de juicio oral (la fase del proceso penal en la que se celebra el juicio con las partes) o se archiva. Hasta entonces, Carmen Merino conserva su condición procesal y la causa permanece abierta.

