El electrodoméstico que más luz consume en silencio aunque pienses que está totalmente apagado

6
La cafetera con reloj o superautomática: pequeña, pero encendida las 24 horas

Un hombre interactúa con una pantalla táctil en una cocina elegante, con electrodomésticos modernos.

Es uno de los aparatos que menos sitio ocupa en la cocina y uno de los que más tiempo pasa conectado. Las superautomáticas —y también las cafeteras de goteo con reloj programable— no se apagan cuando termina el café: entran en un modo de «listo para usar» en el que mantienen el agua caliente para servir la siguiente taza sin esperas. Ese mantenimiento es la partida principal del gasto, porque el termobloque o la caldera se reactivan a intervalos y consumen de media entre 25 y 35 W, más de lo que cuesta preparar el propio café. Un estudio suizo sobre consumo en espera calculó que en los hogares alrededor del 60% de la electricidad de una cafetera se va en mantenerla caliente; en oficinas, donde muchas se quedan encendidas de un día para otro, la proporción sube al 84%. El resultado: un electrodoméstico de sobremesa puede superar los 100 kWh al año.

El reloj y la pantalla son la otra mitad del asunto. Mantener la hora, el piloto y el módulo wifi exige un consumo permanente, pequeño pero ininterrumpido: cada vatio encendido las 8.760 horas del año equivale a 8,76 kWh, algo más de dos euros con la tarifa actual. Los fabricantes han afinado mucho y hoy una DeLonghi Magnifica declara 0,23 W en espera y 59 kWh anuales, frente a los 3 W de modelos más antiguos que sumaban 22 kWh y unos 6 euros al año. El Reglamento (UE) 2023/826, exigible desde mayo de 2025, obliga a que las cafeteras que no son de goteo pasen a bajo consumo como máximo 30 minutos después del último café y limita el modo espera a 0,5 W (0,8 W con pantalla) y el apagado a 0,3 W desde 2027. La trampa es que el usuario puede desactivar esa gestión de energía —el manual debe advertirlo— y el ajuste de fábrica suele ser de una o dos horas.