Terremoto en la cúpula del BCE: Lagarde insinúa su salida anticipada y el Consejo Europeo abre la sucesión de Schnabel

La presidenta del BCE reconoce en una entrevista que una salida anticipada sería 'cuestión de unos meses' y la vacante de Isabel Schnabel se abre el 3 de enero. Moncloa impulsa a Pablo Hernández de Cos para presidir el banco frente al neerlandés Klaas Knot.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El BCE ha pedido al Consejo Europeo que active el procedimiento formal para sustituir a Isabel Schnabel en el comité ejecutivo, que queda vacante el 3 de enero. Christine Lagarde admite que una salida anticipada sería ‘cuestión de unos meses’.
  • ¿Quién está detrás? El Eurogrupo que preside Kyriakos Pierrakakis debate el calendario en su reunión del 8 de octubre en Luxemburgo. Los nombramientos corresponden a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
  • ¿Qué impacto tiene? España impulsa a Pablo Hernández de Cos para la presidencia frente al neerlandés Klaas Knot. Berlín pierde su asiento en el órgano que fija los tipos del euro.

La cúpula del BCE entra en fase de reemplazo total. Lagarde insinúa su salida anticipada y la vacante de Schnabel ya está sobre la mesa.

El banco ha pedido formalmente al Consejo Europeo que active el procedimiento para nombrar al sustituto de la economista alemana, que se marcha al Fondo Monetario Internacional, y deja en manos del Eurogrupo el calendario de un relevo que podría arrastrar también a la presidencia.

Tres asientos, un solo reparto: así arranca el reloj de la sucesión

La petición llegó por escrito. Un portavoz del presidente del Consejo Europeo ha confirmado que António Costa ha recibido la carta de Lagarde en la que solicita ‘poner en marcha el procedimiento formal para nombrar a un nuevo miembro del Comité Ejecutivo del BCE’. Una autoridad comunitaria añadió que la intención es iniciar el proceso sin demora.

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Ahora el expediente pasa al Eurogrupo, la reunión de los ministros de Finanzas de los países que comparten el euro, que preside el griego Kyriakos Pierrakakis y que abordará el asunto previsiblemente en su cita del 8 de octubre en Luxemburgo. De ese debate puede salir la convocatoria formal de candidaturas, el paso previo a cualquier decisión.

La marcha de Schnabel, anunciada la semana pasada, adelanta casi un año un calendario que el banco tenía previsto cerrar en 2027. No es la única baja: el mandato de Lagarde expira a finales de octubre del año que viene y el economista jefe, Philip Lane, también dejará el comité ejecutivo. Sus siete miembros dirigen la institución, tienen voto en todas las reuniones del Consejo de Gobierno y fijan, en la práctica, el precio del dinero para 350 millones de europeos.

Pierrakakis ya dejó caer la semana pasada que todo puede resolverse con ‘un gran pacto’: un único acuerdo que reparta a la vez los tres puestos. El precedente de 2019 está en todas las cabezas. Aquel verano, el Consejo cerró en una sola noche el reparto que colocó a Christine Lagarde en el BCE, a Ursula von der Leyen en la Comisión y a Charles Michel en el Consejo Europeo.

Tres sillones se liberan en el órgano que decide los tipos de 350 millones de europeos y ninguna capital está dispuesta a quedarse mirando.

España mueve ficha con Hernández de Cos y choca con La Haya

En ese intercambio, Berlín y París salen debilitados. Ambas capitales pierden un miembro del comité ejecutivo y Alemania es la primera que se queda sin representante, porque el sillón de Schnabel queda libre el 3 de enero. Es un golpe simbólico para la primera economía de la eurozona, que ha tenido presencia en ese órgano de forma casi ininterrumpida desde la creación del banco.

España aspira a cubrir parte de ese hueco. No tiene asiento en el comité ejecutivo desde que Luis de Guindos dejó la vicepresidencia este año, y Moncloa ha respaldado públicamente la candidatura de Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y hoy director general del Banco de Pagos Internacionales, para la presidencia. Su rival más serio es el neerlandés Klaas Knot, exgobernador del banco central de Países Bajos y avalado por el Ejecutivo de La Haya.

Los perfiles no son intercambiables. Knot ha construido buena parte de su reputación sobre la ortodoxia monetaria, y ese es un argumento que suele pesar en las capitales del norte cuando se trata de Fráncfort. Hernández de Cos llega con un recorrido largo en el propio eurosistema y con el aval político de Sánchez, pero también con la losa de una negociación en la que cada nombre se cotiza frente a los demás.

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La propia Christine Lagarde ha alimentado las quinielas. En una entrevista al diario francés La Croix publicada este miércoles, la presidenta del banco apuntó que ‘si me voy antes de tiempo, solo será cuestión de unos meses. No va a cambiar el mundo’. En esa misma conversación rechazó las especulaciones que la situaban como posible candidata a la presidencia de Francia.

El Eje del Poder Europeo

El reparto de la cúpula del BCE funciona como termómetro del equilibrio interno de la UE. Durante dos décadas, el eje franco-alemán ha cerrado en la sombra los grandes nombramientos comunitarios y los ha presentado después como consenso de los Veintisiete. Esta vez llega a la mesa sin sus dos anclas tradicionales en el comité ejecutivo y con los extremos de la geometría europea reclamando sitio.

Observamos un patrón conocido. Los países frugales del norte, con Países Bajos a la cabeza y con Viena, Copenhague o Estocolmo atentas al perfil fiscal de cada candidato, empujan figuras de ortodoxia monetaria, mientras el sur reclama que el directorio del banco recupere acento mediterráneo. España e Italia comparten ese argumento de fondo, aunque no siempre los mismos nombres. Visegrado, sin candidato propio en liza, tiene interés en que la negociación se alargue: cada vacante abierta es una palanca más para pedir contrapartidas en otros expedientes.

Para España el asunto tiene dos capas. La primera es de representación pura: sin sillón en el comité ejecutivo, Madrid queda fuera de la sala, donde se decide el precio del dinero, con el coste de financiación de la deuda pública como telón de fondo. La segunda es política: si el ‘gran pacto’ deja fuera a Hernández de Cos, Moncloa tendrá que explicar por qué la cuarta economía del euro no logra un asiento en Fráncfort después de haber perdido la vicepresidencia.

El riesgo inmediato es el bloqueo. Los nombramientos exigen mayoría cualificada y las negociaciones de paquete tienden a atascarse cuando hay más de dos nombres en juego. Ya ocurrió en 2019, cuando el primer intento de reparto se cayó en la cumbre y hubo que rehacerlo en cuestión de horas. El Eurogrupo del 8 de octubre y la vacante del 3 de enero marcan el calendario. Si el acuerdo no cuaja antes de que termine el año, el BCE entrará en 2027 con un sillón libre y un debate abierto sobre quién manda de verdad en la política monetaria del euro.