4Los errores que lo anulan: ticket manual, carril no habilitado, clase de vehículo incorrecta o dispositivo dado de baja
Ningún descuento se aplica si el dispositivo no se lee dos veces. Las bonificaciones de las autopistas —también las que llegan al 30% en tramos concretos o las que premian la recurrencia— exigen que el VIA-T quede registrado en el punto de entrada y en la estación de salida. Si la antena no detecta el aparato al incorporarte y coges el ticket de papel, la rebaja desaparece: se factura la tarifa ordinaria y, en las autopistas gallegas, ese trayecto tampoco computa para la ida y vuelta en 24 horas ni para la recurrencia mensual. El error simétrico es igual de caro: entrar por un carril exclusivo de telepeaje y salir por uno sin la «T» puede suponer el cobro de la tarifa máxima, porque el sistema no reconstruye el recorrido. La recomendación oficial es usar los carriles señalizados, no superar los 40 km/h en la playa de peaje y esperar el pitido; según Bip&Drive, el 98% de los fallos de lectura se debe a una colocación incorrecta en el parabrisas.
El aparato va asociado a un vehículo y a una clase tarifaria, y ahí se pierden otros muchos descuentos. Mover el VIA-T a otro coche sin avisar al emisor, instalarlo en una furgoneta o circular con remolque cuando está dado de alta como turismo puede llevar a que la concesionaria regularice el peaje por la categoría real —más cara— y anule la bonificación; para Portugal hay que vincular la matrícula con al menos cuatro días hábiles de antelación. A eso se añade la caducidad: la fecha va impresa en la etiqueta y, superada, la barrera no se abre y no hay descuento. Tampoco lo hay si el dispositivo está de baja, bloqueado o sin saldo, aunque el paso quede registrado. Cuando el cargo llega mal, se reclama ante la concesionaria —no ante el banco emisor— aportando el número del VIA-T (16 o 19 dígitos), la matrícula y la fecha del tránsito.

