El PP no capitaliza el desgaste de Sánchez en Euskadi: un sondeo le deja en dos escaños y EH Bildu ganaría las generales

La encuesta del Gabinete de Pradales otorga siete diputados a la coalición de Otegi y cuatro al PNV, con el PSE-EE resistiendo en cinco. Los populares vascos repiten los escaños de Esther Martínez y de Iñaki Oyarzábal y ven cómo la desaparición de Vox no les reporta ningún acta a

El PP no capitaliza en Euskadi el desgaste del Gobierno de Sánchez a un mes de las elecciones del 29-N. El sondeo del Ejecutivo vasco publicado este viernes deja a los populares de Javier de Andrés en dos escaños —los mismos que ya ocupan—, mientras EH Bildu sube hasta siete diputados y se coloca como primera fuerza del País Vasco.

Del séptimo diputado de Bildu al segundo del PP: los números del sondeo

El trabajo de campo se realizó entre el 20 y el 23 de octubre y dibuja el reparto de los 18 escaños que Euskadi aporta al Congreso de los Diputados. Los movimientos se concentran en Gipuzkoa y en el espacio de la izquierda confederal. La coalición de Arnaldo Otegi ensancha su ventaja en el territorio guipuzcoano hasta el 36,9% de intención de voto, frente al 20,3% de la plancha del PNV que encabeza Maribel Vaquero: allí EH Bildu sumaría tres diputados y los nacionalistas perderían uno de los dos que lograron en 2023.

Los populares repiten posición. Esther Martínez, cabeza de lista por Bizkaia, e Iñaki Oyarzábal, por Álava, tendrían asegurado su escaño según esta estimación, y Vox se quedaría sin representación en ninguno de los tres territorios históricos. La fotografía deja un dato incómodo: todo el espacio que se sitúa a la derecha del PNV vale hoy dos diputados, y la desaparición electoral de Vox no se traduce en ninguna acta adicional para el PP.

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Conviene mirar la letra pequeña antes que el titular. El sondeo lo firma la Presidencia del Gobierno del lehendakari Imanol Pradales, no una empresa demoscópica independiente, y llega con la precampaña todavía en fase de calentamiento. Los socialistas de Eneko Andueza mantendrían sus cinco diputados y la victoria en Álava —27,9% de intención de voto—, mientras EH Bildu y el PSE-EE se disputarían por unas décimas el primer puesto en Bizkaia.

El trasvase que explica el estirón abertzale viene de Sumar, que en 2023 superó los 40.000 votos y el 10,64%. Ahora el Frente Amplio se quedaría en un 3,6% y Podemos en un 1,5%, y el escaño que Lander Martínez había puesto en el Congreso desaparece del mapa. El PNV de Aitor Esteban, socio parlamentario de Sánchez durante los últimos ocho años, se quedaría en cuatro diputados y tampoco encuentra su espacio en una precampaña muy polarizada.

Por qué el desgaste de Sánchez no llega a las urnas vascas

sondeo Euskadi

En Euskadi la campaña no se ordena por el eje Gobierno-oposición, sino por la puja entre el espacio abertzale y el espacio constitucionalista que encabezan PNV y PSE-EE. El desgaste de Moncloa, que en el resto de España debería empujar voto hacia el PP, se queda atrapado en esa geometría: el grueso de los electores que castigan a Sánchez tiene por delante a un PNV que ha sostenido al Ejecutivo desde la investidura de 2023 y a un PSOE vasco que rentabiliza su perfil propio. La onda nacional llega amortiguada.

Un escaño más en Euskadi no cambia la mayoría; cambia el relato con el que el PP llega a cada cita electoral de los próximos dos años.

El reto estratégico del PP vasco no es tanto resistir como abrir un hueco donde apenas lo ha habido. El menú fiscal que funciona en Madrid, Andalucía o la Comunidad Valenciana tiene un recorrido distinto en un territorio con régimen foral, Haciendas propias y Juntas Generales que deciden los tributos. La palanca popular es otra: gestión, política industrial, infraestructuras, agua y un discurso de seguridad que ha dejado de ser incómodo en capas amplias del electorado. Traducir eso en un tercer escaño exige concentrar el voto útil en Bizkaia y sostener Álava, donde el último diputado se decide con puñados de papeletas.

Fuentes del PP vasco consultadas por este medio sostienen que la campaña se plantea en clave de gestión y no de pulse nacional: retener los dos diputados y pelear un tercero en Bizkaia. El argumento que manejan es que, sin Vox en el tablero, todo el voto útil a la derecha del PNV es suyo, y que cada décima que se mueva en los dos últimos escaños del reparto vasco altera el cómputo general del 29-N. La duda es si ese discurso llega a tiempo.

El Eje del Poder Popular

En Génova la cita vasca se sigue con calculadora y con una cautela que no es nueva. La dirección de Alberto Núñez Feijóo ha fijado como doctrina que el 29-N se mide en el conjunto del país y que los resultados territoriales se leen en clave de tendencia, no de plebiscito. Los barones con más peso —Ayuso en Madrid, Moreno en Andalucía, Mazón en la Comunidad Valenciana, Rueda en Galicia— defienden que el mensaje que gana es el de la gestión y la rebaja fiscal, y ese mensaje no tiene traducción automática en un territorio foral donde el PP no legisla los impuestos que promete.

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El aterrizaje es la clave. Los once gobiernos autonómicos del PP exhiben como aval sus rebajas tributarias, sus cuentas saneadas y su capacidad de atraer inversión; en Euskadi, en cambio, la competencia fiscal se libra en las Juntas Generales y en las diputaciones forales, fuera del alcance de un grupo parlamentario en Madrid. Eso obliga al PP a competir con otro argumentario y a pelear en un terreno donde el PNV lleva ventaja de estructura: redes locales, medios afines y una maquinaria municipal que el PP solo iguala en Madrid, Andalucía, Galicia o la Comunidad Valenciana.

La lectura a medio plazo es la que pesa. Si EH Bildu gana en Euskadi y el PP se queda en dos, Moncloa venderá que el desgaste no existe y el partido tendrá que explicar por qué su fortaleza institucional no se convierte en votos en el norte. El PP vasco lleva más de una década moviéndose en la franja de uno a dos escaños en las generales, mientras acumulaba gobiernos autonómicos y alcaldías en el resto de España; romper esa brecha es la asignatura pendiente que el 29-N vuelve a poner sobre la mesa. No es una crisis, es un límite estructural que este sondeo retrata sin adornos y que Génova tendrá que abordar con candidaturas y discurso propios, no con un simple reflejo de la agenda nacional.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP se juega en Euskadi el relato antes que los escaños: consolidar los dos diputados y frenar la ola de Bildu.
  • Protagonista: Javier de Andrés (líder del PP vasco).
  • Próximo hito: Las elecciones generales del 29-N y el reparto final por territorios en Bizkaia y Álava.