Sevilla TechPark licita por 19,8 millones un transporte autónomo y seis proyectos de innovación

La financiación procede de los fondos FEDER y aspira a convertir la Cartuja en un laboratorio de soluciones inteligentes replicables en toda Andalucía. Las empresas tienen hasta finales de septiembre para presentar sus ofertas.

El Sevilla TechPark, dependiente de la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación, ha sacado a licitación un paquete de seis contratos de Compra Pública de Innovación (CPI) por un importe total de 19,8 millones de euros. El objetivo es convertir el parque tecnológico en un laboratorio urbano cuyas soluciones de movilidad, energía y digitalización puedan implantarse después en otras ciudades andaluzas.

Un laboratorio de 19,8 millones de euros con sello europeo

Financiada con cargo al Programa FEDER Andalucía 2021-2027, la iniciativa permitirá a las empresas interesadas presentar sus ofertas hasta finales de septiembre. Los contratos contarán con un plazo de ejecución de 24 meses y un horizonte máximo fijado en el 31 de diciembre de 2028.

El contrato de mayor repercusión, dotado con 3,66 millones, se destinará a un sistema piloto de transporte colectivo eléctrico, autónomo o semiautónomo y de cero emisiones. La lanzadera conectará el aparcamiento disuasorio de la Banqueta de la Expo con distintos puntos del recinto de la Cartuja, integrando plataformas digitales de gestión de la movilidad, inteligencia artificial y sistemas de teleoperación.

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Un segundo contrato, por 2,66 millones, impulsará un sistema de logística autónoma de última milla para mercancías, basado en drones, vehículos autónomos y robótica. El proyecto incluye un microhub logístico inteligente y puntos de entrega avanzados para reducir las emisiones del reparto tradicional.

transporte autónomo Sevilla

Infraestructura digital y energía inteligente

La Junta de Andalucía también ha licitado una infraestructura digital multifuncional por 2,33 millones que integrará el alumbrado público, el control de accesos, la movilidad y la seguridad en una única plataforma con inteligencia artificial e internet de las cosas (IoT).

Con un presupuesto de 3,88 millones, se desarrollará una plataforma de datos con un gemelo digital para la gestión de eventos, emergencias y seguridad. Esta herramienta permitirá simular escenarios urbanos complejos y mejorar la toma de decisiones en tiempo real dentro del entorno de la Cartuja.

Con una inversión cercana a los veinte millones de euros, la Cartuja aspira a convertirse en el primer banco de pruebas real de soluciones inteligentes que luego se extenderán por toda la comunidad.

El contrato de mayor cuantía, con 4,78 millones de euros, se centrará en la creación de una comunidad energética inteligente basada en recursos distribuidos y tecnología Building to Grid (B2G). El objetivo es gestionar de forma coordinada la generación, el almacenamiento y el consumo mediante autoconsumo compartido, baterías e hidrogeno y recarga inteligente de vehículos eléctricos, contribuyendo a la descarbonización del proyecto eCitySevilla.

Por último, una licitación de 1,45 millones contempla soluciones de robótica móvil para automatizar la recogida de los residuos vegetales generados por los más de 3.700 árboles del parque. El sistema deberá identificar, recoger y gestionar de forma autónoma las hojas y restos mediante sensores y navegación inteligente.

La Lectura Andaluza

El movimiento que esta semana protagoniza el Sevilla TechPark no es un simple expediente de contratación. Responde a una estrategia más amplia de la Junta de Andalucía para posicionar los parques científicos de la comunidad como tractores de innovación aplicada, financiada con fondos europeos que buscan cerrar la brecha tecnológica regional. La Cartuja, con sus más de 500 empresas y 25.000 trabajadores, se convierte así en el primer escenario real donde probar soluciones que después podrían dar servicio a un millón de andaluces en Málaga, Granada o Córdoba.

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Para el ciudadano de a pie, contratos como el del transporte autónomo tienen una lectura muy concreta: si la lanzadera eléctrica funciona, podría ser el germen de futuras líneas de cercanías descarbonizadas en polígonos industriales o campus universitarios. La robótica de limpieza, por su parte, anticipa un ahorro en costes de mantenimiento urbano que podría traducirse en municipios con mejores servicios sin elevar la presión fiscal. Y la comunidad energética inteligente que se ensayará en Sevilla ofrecerá un modelo exportable a barrios enteros, facilitando a las familias andaluzas un acceso más barato a la electricidad generada in situ.

El cronograma es ajustado: las ofertas se cierran a finales de septiembre, los veinticuatro meses de ejecución arrancarán antes de que acabe 2026 y las primeras pruebas piloto deberían estar operativas en el entorno de la Cartuja a lo largo de 2027. Si los resultados acompañan, no sería descartable que la próxima convocatoria de Compra Pública de Innovación se amplíe a otros parques como el PTS de Granada o el Parque Tecnológico de Andalucía en Málaga. Andalucía, con esta apuesta, demuestra que la innovación no se escribe solo en los despachos de Bruselas: se licita, se contrata y se prueba aquí, en el suelo de la Cartuja.